El Opus Dei en Valladolid

Encuentro y libertad de expresión

EL FUTURO DEL OPUS DEI

  

“El error máximo fue la soberbia, querer empezar de tan alto («Dios creó la Obra») que ahora es imposible explicar por qué algo supuestamente tan perfecto funciona de manera tan dañina”

 Publicado originalmente en Opuslibros.org

«Cuando los imperios llegan a su máximo esplendor, en ese mismo momento comienza su caída. Los imperios son estructuras parasitarias, como un minúsculo insecto que se alimenta de la sangre de un gran organismo. A medida que crecen necesitan más y más del organismo que explotan, hasta dejarlo exánime; entonces, cuando el organismo está empobrecido crea anticuerpos para defenderse, para sobrevivir y aplasta al parásito y lo destruye, hasta que desaparezca incluso su recuerdo.»

Este texto que leí en los últimos días, me inspiró para hacer una reflexión sobre el futuro de la Obra.

La plenitud

Creo que la Obra ha llegado a su máximo esplendor -el que muchos hemos visto - y ahora sólo le queda mantenerse en el tiempo o comenzar su caída. La grandiosidad ya la ha obtenido, con la expansión a la que ha llegado y las metas institucionales que ha conseguido. A partir de ahora viene lo difícil.

 

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Julio 28, 2008 Publicado por opusvalladolid | Blog Opus Dei, Carta Prelado Opus Dei, Crisis Opus Dei, Culpa Opus Dei, Dejar el Opus Dei, Discrepancias Opus Dei, Discriminacion Opus Dei, Ángel Lasheras Presas, Vicario Regional Opus Dei | | No hay comentarios

Libro de María del Carmen Tapia, ex Secretaria Central del Opus Dei

TRAS EL UMBRAL,
UNA VIDA EN EL OPUS DEI
(Un viaje al fanatismo)

 

UN LIBRO INDISPENSABLE PARA ENTENDER LA REALIDAD DEL OPUS DEI Y SU FUNDADOR

 

“Se fue yendo monseñor Escrivá hacia la capilla de reliquias y desde allí me gritó:

-¡¡¡Óyelo bien!!! ¡¡¡PUTA!!! ¡¡¡PUERCA!!!”

Carmen Tapia ex Opus Dei Tras el umbral

Maria del Carmen Tapia nació en Cartagena (España) en 1925. En 1960 adquirió en Caracas la nacionalidad venezolana, que conserva. Creció y se educó en Madrid Entró en el Opus Dei como asociada numeraria en 1948. Vivió en las casas del Opus Dei en España hasta 1952, en que fue llamada a Roma para trabajar directamente a las órdenes de monseñor Escrivá. En 1953 fue nombrada en Roma superiora de la Asesoría Central de la sección de mujeres, donde trabajó también como primera directora de la imprenta del Opus Dei. En 1956 fue destinada a Venezuela como directora regional de la sección de mujeres. Vivió en Caracas hasta 1965, año en que monseñor Escrivá la llamó a Roma. Desde 1966 no pertenece al Opus Dei.

INDICE: (disponible en la web Opuslibros.org)

I. Prólogo, presentación e introducción

II. Mi encuentro con el Opus Dei

III. Crisis vocacional

IV. Cómo se llega al fanatismo

V. Viaje a Roma

VI. Roma, la jaula de oro

VII. Venezuela

VIII. Roma II: retorno a lo desconocido

IX. Regreso a España

X. Represalias

XI. Retratos

XII. Los silencios

XIII. Bibliografía sobre el Opus Dei

XIV. Bibliografía general

TAMBIÉN: En formato PDF (970 KB)

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Información relacionada:

La verdadera historia de Encarnación Ortega Pardo, testimoniada por Maria del Carmen Tapia. Extractos del libro: TRAS EL UMBRAL, una vida en el Opus Dei

***

Otros escritos y testimonios no oficiales sobre Encarnita Ortega

Junio 11, 2008 Publicado por opusvalladolid | Carta Prelado Opus Dei, Carta de dimision Opus Dei, Encarnita Ortega Pardo, Encarnita Ortega numeraria del Opus Dei, Mons Javier Echevarria, Mons. Alvaro del Portillo, Opuslibros | , | No hay comentarios

UN POCO DE MI VIDA, testimonio de MGM, numeraria auxiliar desde los 14 a los 33 años

 testimonio ex numeraria auxiliar Opus Dei

 

Publicado originalmente en Opuslibros.org

¡Oh mi vida!, colmada de tierno amor, dulce, infantil y bello, mi vida de sueños entregados al ideal que me propusieron, convencieron, ilusionaron y arrastraron, haciéndome sufrir por la tensión que experimentaba entre cuanto suponía su fidelidad y mi felicidad, y así, reconvencida, con la conciencia temiendo las consecuencias eternas del abandono de la Obra, transcurrió mi existencia en la Obra fundada por José María Escriba Albas el dos de octubre de 1928 en Madrid.

Aquella etapa de la historia de España quedó simbolizada en los libros de texto por dos anillos de la fidelidad fundidos en uno solo, ensortijado en mi anular para toda la vida. Pesó tanto aquel anillo que abracé la depresión. Entonces comencé a vivir una etapa completamente sorpresiva para mí.

Enferma me llevaron al salvador, el doctor Malcom X, un médico andaluz buen conocedor de la medicina psicosomática que ejercía de psiquiatra disimulado de tantas y tantos pobres como yo, fieles de la Prelatura, que concurrían a su consulta de la mano de sus director@s, roto el cuerpo y esperanzados de sanar algún día dentro de la Institución, “porque nuestra patología era endógena, fruto de un carácter anancástico”, como le gustaba repetir al doctor Malcom X, en el modo de vivenciarlo todo; había que relativizar la vida y los acontecimiento, establecer pausas entre dos tareas y vivir serenamente el trabajo, los encargos, el proselitismo y tantas cosas más.

Para él lo importante era vivir y morir en casa, porque, no debe obviarse, la razón de mi existencia, como si Dios solo me amara para eso, era ser y hacer el Opus Dei en la tierra, frase repetitiva en don Alvaro, como sombra del Fundador que se decía.

Era Malcom X de baja estatura, semicalvo cuando lo conocí, de ronca voz y frases contundentes que le gustaba escribir la vida de sus pacientes antes de que llamaran a la puerta de su consulta -de mí poseerá una auténtica biblioteca-, y, sobre todo, hablaba como Dios. Estaba convencido de que su razón de ser radicaba en que ningún desequilibrado abandonara la Obra, aunque fuera empastillado, drogado, agilipollado, sin conciencia ni personalidad, porque cuando estás tan mal y el Prelado repite incansable, como si fuera un eslogan de la casa de Gran Hermano que la Obra es el mejor sitio para vivir, para morir y para estar enfermo, lo de menos es tu situación personal, y lo de más ir al cielo que Dios tiene prometido para los que le perseveran en su Obra, la de Dios.

Tras analizar Malcom X tu paranoya, hacía pasar después a la directora, como si la sanación dependiera de la gracia, las directoras y las pastillas. Al final, la conciencia, al menos la mía, padecía un empacho insoportable. Porque yo buscaba la serenidad, la paz, el amor de alguien que me amase por mí misma, no en función de la Prelatura, de alguien que diera su vida por mí, en lugar de arrugarme y tirarme a la papelera como un folio sobre el que se escribió la historia de “la señora de los anillos”, con final frustrante, aunque las dueñas de las alianzas fueran Guadalupe Ortiz de Lándázuri, que en paz descanse, numeraria de pura cepa, primer apóstol de México, y Julia Bustillo, numeraria auxiliar, quinta en el pelotón de las nax pitadas, ejemplar donde las haya. Los anillos, el de aquélla de oro con diamantes insertados cual lañas en sopera de loza rota de familia numerosa y pobre, y regenerada de sus cicatrices, siempre expuesta “in aeternum” ante los ojos de los prelados sobre una redonda mesa de camilla y flanqueada por un Brueghel, y el de mi colega de fatigas, de oro también, porque las numerarias auxiliares éramos la espina dorsal de la Obra, aunque el espinazo se nos doblara de tanto trabajar.

El doctor Malcom X era de mirada acerada y verbo hiriente. Sus pensamientos herían la conciencia, más en la mía no lograron nunca un efecto sanante, sino contundente, dando la vuelta a la evidencia que reventaba por su propio peso, como haciéndote creer que ves la luz cuando tu interior es solo tiniebla, que la cruz de la perseverancia es tu única ruta de salvación y tu angustia forma parte de la esencia humana, aun teniendo que dormir saboreando los orfidales -él, nos decía, los tenía siempre en su mesilla de noche-.

Cuando inicié mi singladura en la Obra y constaté la realidad de las numerarias de mente enferma, cuando limpiaba dormitorios y recogía pastillas y recetas, meleriles, ansiolíticos, tepacepanes, triptizoles, pozacs, orfidales que se bebían como si fueran cocacolas para dormir, entonces algo extraño golpeó mi sentimiento: ¡qué dolor, después de tanta entrega convertirse en marionetas cuyo valor radica en morirse en casa! En aquella época la consulta de medicina psicosomática era frecuentada por personas entradas en años; cuando la depresión besó mi mente, Malcom abrió una consulta en Madrid porque eran tant@s los que a él llevaban de la mano sus director@s, muy jóvenes muchos de ellos, que su secretario gozaba con sus pingües ingresos.

Mujeres inteligentes, sin autoestima, profesionales mayores insoportables, caracteres enrarecidos, modales hirientes. ¡Oh, mi conciencia sufría!, y miraba los diamantes de mi anillo viendo aquellas dos grandes mujeres que habían fundido su fidelidad atando la mía. Jamás desembocaría yo en la consulta de un psicosomático, me decía en el silencio de mi contemplación, ingenua de mí…

 

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Febrero 23, 2008 Publicado por opusvalladolid | Carta Prelado Opus Dei, Carta de dimision Opus Dei, ExOpus, Numerarias Auxiliares Opus Dei, Obra de Dios, Opus, Opus Dei, Opus Dei Asturias, Opus Dei Burgos, Opus Dei Castilla y León, Opus Dei Cifras, Opus Dei Datos, Opus Dei España, Opus Dei Gijón, Opus Dei León, Opus Dei Oviedo, Opus Dei Palencia, Opus Dei Salamanca, Opus Dei Santander, Opus Dei Valladolid, Opus Dei Zamora, Opus Dei vocacion, Opus Libros, Vocacion Opus Dei | | No hay comentarios

19 DE MARZO: Bienvenidos a los que se van del Opus Dei y a los que se quedan, también

renovar entrega opus dei 19 de marzo 

“Todavía recuerdo como sufría todos los 19 de marzo. Nunca pasaban desapercibidos. Y que presión tenía uno…

Hoy para mi -gracias a Dios- es un día más. Hasta puedo celebrar alegremente San José con un amigo homónimo del Santo. Es más, comencé a prepararme dos días antes -San Patricio- en un buen pub irlandés.

Mi consejo para este día es que cada uno obre con la mayor libertad posible, el que quiera renovar que lo haga y el que no, que no. No pasa nada. Pasa sólo si no se obra con libertad.

A no tener miedo los que dudan o los que creen que el opus no es lo suyo y que se equivocaron.

A los que se van, bienvenidos, y a los que se quedan, bienvenidos también. Hombre, que la vida es eso, un monton de equivocaciones, rectificaciones y aciertos.”

(19 de Marzo - Cada uno a lo suyo.- Enviado por Gustavo el 20 de marzo de 2004)


Para quienes el próximo día 19 de marzo habéis de tomar la decisión de renovar o no renovar vuestra incorporación temporal al Opus Dei, hemos seleccionado algunos escritos publicados en la web que se refieren específicamente a esta cuestión.

Esperamos que os ayuden en vuestra decisión. Sea ésta la que fuere, esperamos que estos escritos y otros de la web os ayuden a que sea la decisión libre y personal de cada uno. Sin presiones ni coacción.

 

SELECCIÓN DE ESCRITOS PUBLICADOS EN OPUSLIBROS.ORG

Algunos artículos del último año:

Pregunta acerca de la salida del opus dei.- Serendipity

Respuestas a Serendipity:

Carta de dispensa. Respuesta a Serendipity.- Sirdan

Yo también fui nax hasta que me fui. Para Serendipity.- Petra

Salida del Opus Dei. Para Serendipity.- Bepo

Acotacion a Bepo acerca de dispensa antes de fidelidad.- Australopitecus

La oblación de Serendipity.- Mineru

Qué dicen los Estatutos sobre la salida del Opus Dei. A Serendipity - Trinity

-

Un numerario nos muestra cómo se trata a la gente que duda.- Spiderman

-

Cómo irme del todo.- Pluto

Respuesta a Pluto:

Tú ya no eres del opus; que no te tomen el pelo. Para Pluto.- Tornasol

Deja las cosas claras, Para Pluto.- Cauchi

¡Casi un año de libertad!.- Pluto

-

Fue hace seis años. 19 de marzo de 2001, In Memoriam.- Guttemberg.

 

Sobre el 19 de Marzo - Mi experiencia al salirme.- Cauchi

 

Vocaciones con lucero incluido.- Australopitecus

 

La maldición del Rejalgar.- Jacinto Choza

Algunos artículos de 2005 y 2006:

Recuerdos a propósito del 19 de marzo: La Generosidad (Serie completa).- Emevé

Se acerca del 19 de marzo… ¡qué recuerdos!.- U2

Más sobre la salida, visto desde el Catecismo de la Obra.- Norbertito

Recuerdos alrededor del 19 de marzo.- Isabel Nath

Contratos nulos.- José Antonio 

Formalidad.- Dany

Discernimiento vocacional.- Fulcro

Nadie tiene autorizar para amenazar con la vida eterna. Para Marina.- Hormiguita

Está clarísimo que quieres irte: vete lo antes posible.- Luis Usera

Entrada/Salida del Opus Dei: un rompecabezas - Tartarín  No necesité 15 o 20 años para darme cuenta de que no era lo mío.- Agap 

Como fue mi salida del Opus Dei- JFI

¿Hay vida después de la Obra? ¡Claro!-NUNC COEPI.- merlos

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Quiero irme, creo.- Marina

Los frutos del Opus Dei.- Marina

Consejos para salirse. Para Marina.- Tartarin Me he ido.- Marina

Ya estoy fuera, libre de toda culpa y cargo.- Marina

(Respuestas a Marina)

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¡Ya la tengo en casa!.- Luchadora

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Yo también quiero irme.- Maravilla

(Respuestas a Maravilla)

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Soy del Opus Dei. Ayúdenme.- VFA  

(Respuestas a VFA)

Sobre la renovación o no renovación de la incorporación temporal:

Renovar o no renovar Ante el 19 de marzo.-  Mar

La decisión del día 19 y la alternativa de la locura.-  José Antonio

Se apróxima el 19 de marzo.- Alfredo

Carta a alguien con crisis de vocación.-  Mary

19 de Marzo - Cada uno a lo suyo.- Gustavo

Reflexiones en torno al proceso de salida del Opus Dei.-  Claudia

Más sobre el proceso de salida.-  Alfredo

Catecismo de la Obra: capitulo ‘Salida’.-  Duo Dinámico

Sobre la renovación de la incorporación temporal.-  Javier

Si decidís no renovar… apagad los móviles.-  Brisas

Para Ana María. Saldrás ganando.-  Edu

Consejos jurídicos prácticos para preparar la salida.-  Merlos

Algunos correos del año 2004:

Se acerca el 19 de marzo…-  Jack

Respuestas a Jack:

 

 Se acerca el 19 de marzo…-  Dúo Dinámico

 Para Jack y la próxima renovación del 19 de marzo.-  Vader

 Doble contra sencillo. Para Jack.-  Cooper

 19 de marzo: piérdete y no te arrepentirás.-  J.O.

 De uno a otro como una pelota de tenis. Para Jack y Héctor.-  Lydia

 Otro año de calvario tapizado de dudas.-  Mar

 Gracias por las respuestas.-  Jack

_

 

Una duda, quiero dejarlo y no sé como.-  María E.

Respuestas a María E.:

 Estrechas para entrar, y ¿¿ muy grandes para salir??.-  Gregori P

 Lo que importa es que seas feliz. Para María E. -  Fulcro

 Esto va de tener paz!. Para María E. -  Llopis

 Ver si es o no tu camino de vida espiritual.-  Alfredo

 Nadie puede arrogarse el derecho a vivir y decidir por ti.-  Frida

 Hazle caso a tu corazón.-  Carmen Charo

 Para Maria E., claridad en el año que comienza.-  ch

Febrero 14, 2008 Publicado por opusvalladolid | 19 de marzo renovar Opus Dei, Carta Prelado Opus Dei, Carta de dimision Opus Dei, Dejar el Opus Dei, Discrepancias Opus Dei, Ex miembros del Opus Dei, ExOpus, Familias del Opus Dei, Mons Javier Echevarria, Numerarias Auxiliares Opus Dei, Obra de Dios, Opus, Opus Dei, Opus Dei España, Opus Libros, Perseverancia en el Opus Dei, Renovar compromisos Opus Dei, Represion Opus Dei, Salir del Opus Dei, Secta, Sectas Catolicas, Sectas Destructivas, Sectas Iglesia Catolica, Vocacion Opus Dei, opusdeivalladolid | | 14 comentarios

Carta de dimisión como numerario del Opus Dei y exposición de motivos. Testimonio de Fede

carta de dimision numerario Opus Dei

 Publicado originalmente en Opuslibros.org

Introducción.

Esta carta de dimisión, o de petición de dispensa de los compromisos contraídos como miembro numerario del Opus Dei, y la exposición de motivos adjunta, estaban dirigidas al Padre (léase Prelado del Opus Dei; entonces, 1993, Don Álvaro del Portillo). Si he decidido publicarla es porque creo que puede hacer algún bien (no “más bien que mal”, porque el cálculo utilitarista, aunque lo valoro en sus justos términos, es algo que sólo cabe ex post; es decir, cuando todo se consume). Ese bien que creo que puede hacer no es en abstracto, sino a un par de personas que han escrito recientemente al sitio.

Publico esto, además, porque tengo fundados motivos para pensar que esta carta, cuánto más la exposición de motivos, nunca llegaron a manos de su destinatario, Don Álvaro, y sí, en cambio, a las de Javier Echevarría, actual Prelado. Y eso que consideraba que al menos tenía ese “último y único derecho”: que lo leyese su destinatario y no otro. Don Álvaro, a quien siempre consideré mucho más humano, prudente y cercano que al Fundador, murió poco después. A los pocos meses, aparecieron unas declaraciones de Mons. Echevarría, ya Prelado, en una entrevista a un diario español (el antiguo “Época”, si mal no recuerdo), en las que empleaba expresiones muy similares a algunas que aparecen en mi exposición de motivos.

Diversos comentarios que me llegaron entonces parecían indicar que de hecho hacía tiempo que Don Álvaro había dejado de leer las peticiones de dispensa de compromisos de numerarios en los que se advertía de fondo un “me voy, aunque no quisiera”, con la implícita denuncia de que directores intransigentes con la ortodoxia y otros celadores intolerantes de la ortopraxis no dejaban más opción que solicitar la dimisión. De hecho, recuerdo la confidencia de una persona con muchos años en la Obra que me dijo en esos días que, tras pedir otro numerario, creo recordar que andaluz (Pepe M.), también con bastantes años en la Obra, la dispensa de compromisos, forzado por la presión de los directores y haciéndolo constar en su carta de dimisión (se la hicieron repetir), habiendo llegado “de forma excepcional” ésta a Don Álvaro, éste reconvino a los directores por la barbaridad cometida “contra ese hijo suyo, tan querido como los demás”, y disponía que pidieran inmediatamente perdón y le dijeran expresamente, entre otras cosas, que supiera que tenía todo su cariño y bendición.

Por tanto, no me refiero a que la gestión administrativa de algunos “despitajes” conflictivos estuviese delegada en otras personas, sino a que quizá se le ocultaban al Prelado ciertas cartas “para que no sufriese con esas deserciones” o “no le amargasen los últimos años de su vida”. Dicho de otra forma, tengo la duda de si, con la vergonzante excusa del cariño filial hacia su persona, se le hurtaban testimonios de miembros que dejaban la Obra y que exponían de una u otra forma sus motivos para hacerlo, como hice yo. En tal caso, sus “subalternos” le habrían impedido acceder, a sabiendas, a elementos que podían haber contribuido a entender, discernir y dirigir la Obra. Como entiendo que lo de la “gracia del cargo” existe, pero sólo para quien tiene el mandato y la información, no para quien asume funciones que estrictamente no le competen sin que el relevado siquiera lo sepa, por muchas excusas de cariño filial que se pongan, el asunto siempre me pareció grave. Como no puedo probarlo, lo expreso como duda, que es lo que he tenido desde que hablé con esa persona y también con otro sacerdote y, días después, con un numerario con cargos internos en una de las delegaciones de Madrid. Los motivos para albergar dudas se fundan, además, en conversaciones con otras personas muy solventes con cargos de responsabilidad (entre ellas, el primer Consiliario de un país europeo).

Sirva esto, pues, como introducción a mi carta de dimisión y a la exposición de motivos que adjunté. Estos documentos los había dado por borrados para siempre en un concienzudo acto de “cortar con el pasado” que realicé hace unos años. Pero quedó una copia como adjunto a un mensaje de correo electrónico que se libró y hace poco reapareció. El original de mi puño de la carta fue transcripción literal de la plantilla que publico. Hube de escribir dos veces esta carta, al considerar los directores, a los pocos días de escrita la primera, que decía cosas que no eran de “buen espíritu” o que no era ese “su lugar”… Superada la amarga sensación inicial de verme obligado a pasar otra vez por ese trance, decidí adjuntar la exposición de motivos, en la que ahora sólo he omitido todos los nombres y un párrafo. Lo demás, para bien o para mal, queda tal cual. (Curiosamente, mi primera carta al Padre, es decir, aquella en la que unos 14 años antes solicité mi admisión como numerario, también me la hicieron repetir, porque el avispado de turno no comprobó ni siquiera mi edad exacta. De hecho, había escrito pidiendo mi admisión en la Obra con 14 años y 5 meses.)

Añado algunos “caveat”. Es evidente que se trata de un texto muy personal, escrito en circunstancias muy difíciles, que decido hacer público sabiendo que quienes habitualmente leen este sitio suelen ser personas sensatas y sabrán entender las cosas en sus justos términos; es decir, sabrán apreciar aquí o allá un mayor o menor peso de elementos subjetivos, silencios voluntarios, cosas que se dicen entre líneas, falta de intelección de una u otra cosa, quizá un racionalismo poco inteligente para alguien que es filósofo, sentimientos traicioneros, un “quiero, pero no quiero, pero no quiero no querer ni querer quiero”, ciertos comentarios imprudentes, el ridículo que pueda hacer al decir tal o cual cosa, o lo que sea, que de todo habrá. Aun así, quedo expuesto ante otros quizá no tan sensatos, y sé que puede reconocérseme fácilmente. A veces tomo prestadas ideas o palabras de otros, y cierta persona reconocerá claramente en qué decantaron las muchas conversaciones que mantuvimos por entonces.

Conscientemente, no creo estar faltando a la verdad ni a la caridad al publicar esto. A la justicia, no lo sé, porque no sé muy bien qué debo o dejo de deber a quién, ni quién tiene prioridad en esto de la justicia: si quienes, por representar lo que representan, no se bajan del burro ni piden perdón por el daño cierto infligido, pero que de alguna forma han contribuido a hacer de mi quien ahora soy, para lo bueno y para lo malo, o bien otros a quienes no conozco bien, pero tengo motivos para pensar que necesitan ayuda por estar en un tris de tomar decisiones importantes en relación con su pertenencia a la Prelatura. “In dubio”, opto por la acción en lugar de la abstención: cuanto más información y más experiencias de otros conozcan, mejor.

He dudado bastante si valía la pena que esto viese la luz. Los Orejas saben que me había dado un tiempo de reflexión y tenía mis reticencias. Después de haber leído últimamente otros testimonios, realmente duros, que dicen las cosas sin los remilgos con los que yo me ando, y que dejan traslucir un nivel de sufrimiento que me hace aborrecer con toda mi alma a quienes lo han causado y a la aberrante praxis que induce a causarlo, me he decidido a enviarlo. Ahora creo que sí, que vale la pena hacerlo, aunque sólo sea por el bien que creo que puede hacer a ese par de personas. Ojalá no me equivoque; en caso contrario, asumo desde ahora esa posibilidad.

N.B. Un par de comentarios aclaratorios sobre personas que aparecen en la “exposición de motivos”:

Escribí: “Ni los directores ni don D. son nadie para pedirme que pida perdón por algo que en conciencia pienso que está bien. Ojalá hubiera grabado la conversación, porque cualquiera que la oyera juzgaría que era de locos, y es difícil de creer que me pudieran llegar a decir lo que don D. me dijo.” -”Don D.” era entonces director espiritual, creo recordar, pero podría equivocarme, del centro de la delegación de Sevilla; me “invitaron” a exponerle mis dudas sobre ciertas cuestiones de conciencia y salí peor de lo que entré: escandalizado.

Escribí: “La delegación no se puede permitir el lujo de dejar que J. se vaya. Más que nada, porque si alguien dice: “en el Opus vivís así o asá y sois unos rígidos y tal”, se le dice: “no, hombre, no: mira a J., que hace lo que le da la gana”, y ya está.” - “J.” dejó la Obra hace ya varios años, después de unos 30 años como miembro numerario, está más sano que nunca y parece muy feliz.

Escribí: “Ya me decía una persona muy mayor en Casa, filósofo, que los filósofos de Casa que eran santos es porque ya lo eran antes de ser de Casa.” - Esa persona era Fernando Inciarte Armiñán, uno de los que empezó la labor de la Obra en Alemania, y ahora está gozando de la Trinidad, después de habernos dado a algunos mucho que pensar.

Fede
Diciembre 2003

 

Carta en la que solicité al Prelado la dispensa de los compromisos adquiridos como miembro numerario del Opus Dei

12 de diciembre de 1993

Queridísimo Padre:

Le escribo para comunicarle, para descanso mío y supongo que también de algunos directores, que he decidido irme de Casa. Le ruego tenga a bien dispensarme de las obligaciones que, como Numerario, contraje en su momento, puesto que parece que no vale la pena mantenerlas, ni por una parte, ni por otra. Por sentido común o por cálculo coste-beneficio: mi perseverancia en la Obra no vale su precio. Si los directores han llegado a esta conclusión, no tengo nada que añadir, salvo que me parecen muy malos tasadores, y que se han equivocado lamentablemente. Es una pena que me tenga que ir ahora, con todo lo que se está ganando. Ciertamente, no me echan (que no pueden): me voy. Quizás esto sea lo más duro.

Sólo añadiré algo que me parece importante: gracias. Sin duda, he recibido mucho más en este tiempo de lo que haya podido ser capaz de ofrecer o dar. En este intercambio contractual, he salido ganando. Lo digo con toda sinceridad (y también porque soy todo un caballero. Andante, claro, aunque a partir de ahora tenga que ir por estos mundos de Dios sin el soporte de mi Orden de Caballería, el escudo quebrado, la espada rota y los calcetines caídos).

Una vez dicho esto, si no quiere seguir o no dispone de tiempo, no siga leyendo lo que le cuento en las páginas mecanografiadas que adjunto. Sin embargo, si dispone de tiempo le ruego que lea hasta el final lo que tengo que decirle, porque seguramente será la última carta que le escriba y porque, después de todo, lo he escrito para usted. El tiempo pasado en Casa creo que me da, al menos, este último y único derecho (porque, como ahí le digo, renuncio a mi derecho a plantar defensa). Aunque digan que tengo un talante radical, nada de fiat iustitia pereat mundus. Y a lo mejor encuentra algo de interés en lo que sigue.

Reciba un fuerte abrazo de su hijo del alma, que deja de serlo sin saber muy bien por qué, y que promete seguir rezando por su persona e intenciones, y por los directores.

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Febrero 10, 2008 Publicado por opusvalladolid | Ayuda dejar Opus Dei, Blog Opus Dei, Carta Prelado Opus Dei, Carta de dimision Opus Dei, Crisis Opus Dei, Dejar el Opus Dei, Discrepancias Opus Dei, ExOpus, Opus, Opus Dei, Opus Dei vocacion, Perseverancia en el Opus Dei, Salir del Opus Dei, Sectas Catolicas, Sectas Destructivas, Sectas destructivas Valladolid, Vocacion Opus Dei, opusdeivalladolid | | No hay comentarios