El Opus Dei en Valladolid

Encuentro y libertad de expresión

19 DE MARZO: Decir que quien se va del Opus Dei traiciona a Dios y se condena, es una blasfemia

 

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19 DE MARZO, CADA UNO A LO SUYO

Publicado originalmente en Opuslibros.org

 

Estimado VFA:

Lo que te pasa es totalmente normal: por un lado no estás a gusto, la vida en familia se te hace cuesta arriba, por otro lado tienes dudas de si dejar la Obra equivale a dejar a Dios, y finalmente, crees o piensas que después de la Obra no hay otra vida, sin mencionar el hecho del miedo a que la Obra te persiga.

Vamos por partes: En esta web hay testimonios para todos los gustos. Verás a gente que se fue con el alma hecha girones y con heridas aún sin cicatrizar, y que con toda lógica no alaban la experiencia; luego, hay personas, que, o bien porque lo superaron antes, o bien porque su fortaleza anímica les ha ayudado mucho, no sienten ningún rencor o sólo sienten indiferencia; y por último, hay también personas que conservan cariño a la Obra, e incluso siguen manteniendo algún tipo de contacto con alguno de sus miembros. Aquí pasa lo mismo que con un divorcio: se puede acabar bien, se puede acabar regular o se puede acabar mal.

¿Hay vida despues de la obra? CLARO!! Es más, ahora comienza tu vida, ahora es cuando realmente y con todas las consecuencias uno puede decir NUNC COEPI, este es el momento de una auténtica conversión, en la que tú y sólo tú serás el responsable de tus actos. Recuerdo los primeros meses de mi “abandono” con especial cariño. Todo es nuevo, a veces hay momentos de tristeza, pero son los menos. Vas descubriendo la vida ordinaria de verdad, con sus alegrías, sus problemas, sus tristezas. La ilusión de buscar un trabajo, sin más condicionantes que tu voluntad. El primer sueldo que puedes gastar conforme te venga en gana. Ir al cine con los amigos, y tomar una copa después. Dormir los domingos hasta las doce. Conocer a una chica. Tener tu propio horario. Viajar por gusto. Disfrutar de tu familia, etc. Qué quieres que te diga: Vale la pena. No son sólo cosas materiales, no te engañes: es mucho más. Son todas esas pequeñas cosas que hacen que te des cuenta de que tu vida es tuya, que tu felicidad es tuya, y que lo que quieras entregar de tu vida y tu felicidad, y a quien se lo quieras entregar sólo es decisión tuya. Decía mi abuela, que era una mujer de una piedad fina, sin beaterías, y con una “teología práctica” desbordante, que “Obligada, ni al Cielo“. O sea que las cosas se hacen porque uno quiere, y que incluso la felicidad eterna o se consigue desde la libertad o no vale nada. Perdona, si quizás esto va tomando caracteres de charla de formación, con algunos “troncos”, pero si como decía S. Pablo “Si Cristo no resucitó vana es nuestra fe“, yo te diría, sin temor a desviarme de la más pura doctrina que, si a la Salvación uno no llega desde la libertad, en vano murió Cristo, pues el fin último de su muerte fue nuestra liberación. En fin, que no tengas miedo, pues en realidad se abren a tus pies caminos de felicidad. No estás traicionando a Dios, ni a la Obra, ni a tus hermanos. Decir que quien se va de la Obra traiciona a Dios y se condena, es una blasfemia, es considerar a Dios tendencioso y partidista: Dios sólo sabe contar hasta uno, no ve grupos, no ve masas, sólo te ve a ti, tal cual, y así te ama porque así te creó. Descomplícate, desenrédate, ahora sí que no pasa nada.

No quiero que te confundas: todo lo anterior te lo digo, porque de tu carta se desprende que te quieres ir. Nunca te lo diría si estuvieses feliz y contento.

Estoy seguro que serás capaz de hacer lo que te dicte la conciencia y la inteligencia. Estoy seguro que dentro de unos días, meses o años volverás a escribir, y nos contarás que eres feliz, y tú acogerás a los que aparezcan por aquí pidiendo ayuda, y cuando mires atrás verás que no fue tan difícil, que no traicionaste a nadie, ni mucho menos a Dios, y que la vida sigue.

Un fuerte abrazo

merlos

 

Marzo 14, 2008 Publicado por opusvalladolid | 19 de marzo renovar Opus Dei, Asociación Esla León, Asociación Juvenil Arlanza Burgos, Asociación Juvenil Montealegre Oviedo, Asociación Juvenil Oyambre y Dobra, Asociación Peñavera Oviedo, Asociación Tamaral León, Asociación Torreón Segovia, Asociación Universitaria Artes, Ayuda dejar Opus Dei, Club Alcotan Zamora, Club Alfar Salamanca, Club Anciles León, Club Antares Valladolid, Club Arapiles Salamanca, Club Cerroalto Valladolid, Club Deva Gijón, Club Enol Oviedo, Club Ensenada Santander, Club Lendel Palencia, Club Montauca Burgos, Club Naranco Oviedo, Club Niara Valladolid, Club Nieva Avilés, Club Pinar Palencia, Club Prados Valladolid, Club Tempero Valladolid, Club Terral Salamanca, Club Torla Oviedo, Club Trechel Valladolid, Club juvenil Cerroalto, Club juvenil Niara, Club juvenil Prados, Club juvenil Tempero, Club juvenil Trechel, Club universitario Antares, Colegio Alcazarén Valladolid, Prelatura Opus Dei, Dejar el Opus Dei, Mons Javier Echevarria | | No hay comentarios

19 DE MARZO, SUPERNUMERARIOS: Si decidís no renovar en el Opus Dei… apagad los móviles

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19 DE MARZO, CADA UNO A LO SUYO

Publicado originalmente en Opuslibros.org

He leído vuestros correos, Boira y Ana María. Los leí con muchísima atención porque, si algo hay de cierto en esta vida, es que ya está todo inventado, la historia se repite. Y en vosotras, en vuestra situación de ahora, se repite mi historia.

Fui supernumeraria muchos años, tampoco sé exactamente cómo vi mi vocación; lo que tengo clarísimo, ahora, es que nunca oí ninguna voz, sólo sé que era un momento difícil de mi vida, y el caso es que estuve en la obra mas de 16 años. Procuré hacer las cosas bien y vivir el “espíritu” del opus. Unas cosas las entendía y otras no, pero para eso preguntaba, y me di cuenta de que siempre tenían un as para matar un tres. Es decir, todo tenía su explicación. Explicación que unas veces me convencía y otras, sobre todo en temas de proselitismo, no lograba entender.

Tuve buenas amigas, eso pensaba yo, que me acercaron a la obra y que dejé de ver una vez conseguido el objetivo (el del opus, claro). Aunque he de decir que me consta que muchas de ellas sí me querían, lo que ocurre es que “el espíritu” es para todos. No parece normal el desapego que muestran, pero si lo piensas no es tan difícil de entender ya que se nos repite con machaconería que vivamos “el espíritu del Opus Dei”, tanto a nosotras como a ellas. Y el espíritu de la obra no es mas que “de 100 almas nos interesan las 100″ (yo siempre pensé que qué pasaba con el resto de la persona). Así que somos eso, almas, no amigas. Y como almas que somos da exactamente los mismo que se encargue una u otra de nosotras, con seguir el guión el éxito esta asegurado.

Lo que habéis planteado en vuestros escritos, y que me planteé yo en su momento, es si debéis seguir viviendo en esta gran mentira u optar por marcharos. Lo que hagais el 19 de marzo es algo en lo que tenéis que tomar vosotras la decisión, pero vosotras, no “inspiraciones” a través de nadie. Vosotras. Desde aquí os podemos escuchar y apoyar, pero la decisión es vuestra: que no os manipulen.

Desde ahora os digo que si optais por marcharos la presión va a ser mucha. Oiréis cosas tales como “si un día Dios te dio la vocación ahora no va a desdecirse”, “Dios cuenta contigo para hacer el Opus Dei siendo tu misma opus dei”, y mas. Y no olvidéis que aquí tienen un papel fundamental los curas que son los encargados del descabello en la suerte de matar. La única forma de que se os allane la salida es que vean que no vais a rendir lo suficiente, que lo que necesitais recibir es mas de lo que vais a dar. Ya veis, chicas, eso es lo que llaman fraternidad.

Recuerdo que cuando yo estaba pensando en marcharme llamé a un amigo que había sido supernumerario y fui a verlo. Él al verme la cara y que había perdido unos kilos (!!) se extrañó. Le conté mi preocupación y a mi pregunta de “¿qué pasa cuando te vas de la obra?”, se sonrió y me dijo, “nada, no pasa nada”. Como sé que me aprecia porque es amigo, me dejó muy tranquila, o medianamente tranquila. Pero aún me dio otro consejo “si no quieres renovar, vete de la ciudad el 19 de marzo (para quien lea esto y no sepa que significa el 19 de marzo en el Opus Dei le diré que es el dia en que los supernumerarios renuevan su compromiso con la obra, y si no se renueva, el supernumerario queda automaticamente fuera de la Institución) y no vuelvas hasta despu s de las 12 de la noche”. Ese último consejo no lo seguí y no tengo que explicar que tuve que esperar otro año mas para dejar el opus. Me pillaron a las 10 de la noche.

He de deciros que cuando te vas del opus no pasa nada. Todas esas preguntas que nos hacemos y todos esos temores que tenemos no son mas que fruto de la baja autoestima consecuencia de esa costumbre insoportable de tener que preguntarlo todo. De esa costumbre canalla de no poder tomar una decisión sin haberla consultado antes. De vivir para agradar a alguien, unas veces es a Dios, otras a “tus hermanas” o al mundo, porque si no, para empezar, te cae una correción “fraterna”.

Y os voy a decir algo mas, si perdemos amigas por habernos ido, es que nunca las tuvimos. Y si queremos seguir con nuestra fe, podemos hacerlo. ¿O es que hasta el 2 de octubre de 1928 no había un solo fiel corriente que hubiese vivido su fe?.

Desde que dejé la Obra, y esto es mi experiencia, estoy encantada de la vida. Decido qué hacer con mi vida, tengo las amigas y los amigos que quiero y me acerco a ellos porque me gusta su compañía, no por segundas intenciones. Tengo tiempo para hacer muchas cosas, he dejado la carrera maratoniana del plan de vida, que Dios es una amigo no un inspector de hacienda. Incluso me tumbo (realmente me tiro) en el sofa con el mando a distancia en la mano, a hacer zapping. Y como leí en un correo en esta pagina, si veo “Aquí hay tomate”, no tengo ningún cargo de conciencia. Y lo mas importante, estoy contenta conmigo.

Ojala os haya servido de algo lo que os cuento, para tomar una decisión en un sentido o en otro, la que sea, pero libremente. Y si decidís no renovar, marchaos de casa y apagad los móviles.

Mucha suerte y un abrazo

Brisas

Marzo 8, 2008 Publicado por opusvalladolid | 19 de marzo renovar Opus Dei, Ayuda dejar Opus Dei, Blog Opus Dei, Colegio de la Obra, Colegios Opus, Opus Colegio, Opus Dei Colegio, Opus Dei Colegios | | No hay comentarios

Carta de dimisión como numerario del Opus Dei y exposición de motivos. Testimonio de Fede

carta de dimision numerario Opus Dei

 Publicado originalmente en Opuslibros.org

Introducción.

Esta carta de dimisión, o de petición de dispensa de los compromisos contraídos como miembro numerario del Opus Dei, y la exposición de motivos adjunta, estaban dirigidas al Padre (léase Prelado del Opus Dei; entonces, 1993, Don Álvaro del Portillo). Si he decidido publicarla es porque creo que puede hacer algún bien (no “más bien que mal”, porque el cálculo utilitarista, aunque lo valoro en sus justos términos, es algo que sólo cabe ex post; es decir, cuando todo se consume). Ese bien que creo que puede hacer no es en abstracto, sino a un par de personas que han escrito recientemente al sitio.

Publico esto, además, porque tengo fundados motivos para pensar que esta carta, cuánto más la exposición de motivos, nunca llegaron a manos de su destinatario, Don Álvaro, y sí, en cambio, a las de Javier Echevarría, actual Prelado. Y eso que consideraba que al menos tenía ese “último y único derecho”: que lo leyese su destinatario y no otro. Don Álvaro, a quien siempre consideré mucho más humano, prudente y cercano que al Fundador, murió poco después. A los pocos meses, aparecieron unas declaraciones de Mons. Echevarría, ya Prelado, en una entrevista a un diario español (el antiguo “Época”, si mal no recuerdo), en las que empleaba expresiones muy similares a algunas que aparecen en mi exposición de motivos.

Diversos comentarios que me llegaron entonces parecían indicar que de hecho hacía tiempo que Don Álvaro había dejado de leer las peticiones de dispensa de compromisos de numerarios en los que se advertía de fondo un “me voy, aunque no quisiera”, con la implícita denuncia de que directores intransigentes con la ortodoxia y otros celadores intolerantes de la ortopraxis no dejaban más opción que solicitar la dimisión. De hecho, recuerdo la confidencia de una persona con muchos años en la Obra que me dijo en esos días que, tras pedir otro numerario, creo recordar que andaluz (Pepe M.), también con bastantes años en la Obra, la dispensa de compromisos, forzado por la presión de los directores y haciéndolo constar en su carta de dimisión (se la hicieron repetir), habiendo llegado “de forma excepcional” ésta a Don Álvaro, éste reconvino a los directores por la barbaridad cometida “contra ese hijo suyo, tan querido como los demás”, y disponía que pidieran inmediatamente perdón y le dijeran expresamente, entre otras cosas, que supiera que tenía todo su cariño y bendición.

Por tanto, no me refiero a que la gestión administrativa de algunos “despitajes” conflictivos estuviese delegada en otras personas, sino a que quizá se le ocultaban al Prelado ciertas cartas “para que no sufriese con esas deserciones” o “no le amargasen los últimos años de su vida”. Dicho de otra forma, tengo la duda de si, con la vergonzante excusa del cariño filial hacia su persona, se le hurtaban testimonios de miembros que dejaban la Obra y que exponían de una u otra forma sus motivos para hacerlo, como hice yo. En tal caso, sus “subalternos” le habrían impedido acceder, a sabiendas, a elementos que podían haber contribuido a entender, discernir y dirigir la Obra. Como entiendo que lo de la “gracia del cargo” existe, pero sólo para quien tiene el mandato y la información, no para quien asume funciones que estrictamente no le competen sin que el relevado siquiera lo sepa, por muchas excusas de cariño filial que se pongan, el asunto siempre me pareció grave. Como no puedo probarlo, lo expreso como duda, que es lo que he tenido desde que hablé con esa persona y también con otro sacerdote y, días después, con un numerario con cargos internos en una de las delegaciones de Madrid. Los motivos para albergar dudas se fundan, además, en conversaciones con otras personas muy solventes con cargos de responsabilidad (entre ellas, el primer Consiliario de un país europeo).

Sirva esto, pues, como introducción a mi carta de dimisión y a la exposición de motivos que adjunté. Estos documentos los había dado por borrados para siempre en un concienzudo acto de “cortar con el pasado” que realicé hace unos años. Pero quedó una copia como adjunto a un mensaje de correo electrónico que se libró y hace poco reapareció. El original de mi puño de la carta fue transcripción literal de la plantilla que publico. Hube de escribir dos veces esta carta, al considerar los directores, a los pocos días de escrita la primera, que decía cosas que no eran de “buen espíritu” o que no era ese “su lugar”… Superada la amarga sensación inicial de verme obligado a pasar otra vez por ese trance, decidí adjuntar la exposición de motivos, en la que ahora sólo he omitido todos los nombres y un párrafo. Lo demás, para bien o para mal, queda tal cual. (Curiosamente, mi primera carta al Padre, es decir, aquella en la que unos 14 años antes solicité mi admisión como numerario, también me la hicieron repetir, porque el avispado de turno no comprobó ni siquiera mi edad exacta. De hecho, había escrito pidiendo mi admisión en la Obra con 14 años y 5 meses.)

Añado algunos “caveat”. Es evidente que se trata de un texto muy personal, escrito en circunstancias muy difíciles, que decido hacer público sabiendo que quienes habitualmente leen este sitio suelen ser personas sensatas y sabrán entender las cosas en sus justos términos; es decir, sabrán apreciar aquí o allá un mayor o menor peso de elementos subjetivos, silencios voluntarios, cosas que se dicen entre líneas, falta de intelección de una u otra cosa, quizá un racionalismo poco inteligente para alguien que es filósofo, sentimientos traicioneros, un “quiero, pero no quiero, pero no quiero no querer ni querer quiero”, ciertos comentarios imprudentes, el ridículo que pueda hacer al decir tal o cual cosa, o lo que sea, que de todo habrá. Aun así, quedo expuesto ante otros quizá no tan sensatos, y sé que puede reconocérseme fácilmente. A veces tomo prestadas ideas o palabras de otros, y cierta persona reconocerá claramente en qué decantaron las muchas conversaciones que mantuvimos por entonces.

Conscientemente, no creo estar faltando a la verdad ni a la caridad al publicar esto. A la justicia, no lo sé, porque no sé muy bien qué debo o dejo de deber a quién, ni quién tiene prioridad en esto de la justicia: si quienes, por representar lo que representan, no se bajan del burro ni piden perdón por el daño cierto infligido, pero que de alguna forma han contribuido a hacer de mi quien ahora soy, para lo bueno y para lo malo, o bien otros a quienes no conozco bien, pero tengo motivos para pensar que necesitan ayuda por estar en un tris de tomar decisiones importantes en relación con su pertenencia a la Prelatura. “In dubio”, opto por la acción en lugar de la abstención: cuanto más información y más experiencias de otros conozcan, mejor.

He dudado bastante si valía la pena que esto viese la luz. Los Orejas saben que me había dado un tiempo de reflexión y tenía mis reticencias. Después de haber leído últimamente otros testimonios, realmente duros, que dicen las cosas sin los remilgos con los que yo me ando, y que dejan traslucir un nivel de sufrimiento que me hace aborrecer con toda mi alma a quienes lo han causado y a la aberrante praxis que induce a causarlo, me he decidido a enviarlo. Ahora creo que sí, que vale la pena hacerlo, aunque sólo sea por el bien que creo que puede hacer a ese par de personas. Ojalá no me equivoque; en caso contrario, asumo desde ahora esa posibilidad.

N.B. Un par de comentarios aclaratorios sobre personas que aparecen en la “exposición de motivos”:

Escribí: “Ni los directores ni don D. son nadie para pedirme que pida perdón por algo que en conciencia pienso que está bien. Ojalá hubiera grabado la conversación, porque cualquiera que la oyera juzgaría que era de locos, y es difícil de creer que me pudieran llegar a decir lo que don D. me dijo.” -”Don D.” era entonces director espiritual, creo recordar, pero podría equivocarme, del centro de la delegación de Sevilla; me “invitaron” a exponerle mis dudas sobre ciertas cuestiones de conciencia y salí peor de lo que entré: escandalizado.

Escribí: “La delegación no se puede permitir el lujo de dejar que J. se vaya. Más que nada, porque si alguien dice: “en el Opus vivís así o asá y sois unos rígidos y tal”, se le dice: “no, hombre, no: mira a J., que hace lo que le da la gana”, y ya está.” - “J.” dejó la Obra hace ya varios años, después de unos 30 años como miembro numerario, está más sano que nunca y parece muy feliz.

Escribí: “Ya me decía una persona muy mayor en Casa, filósofo, que los filósofos de Casa que eran santos es porque ya lo eran antes de ser de Casa.” - Esa persona era Fernando Inciarte Armiñán, uno de los que empezó la labor de la Obra en Alemania, y ahora está gozando de la Trinidad, después de habernos dado a algunos mucho que pensar.

Fede
Diciembre 2003

 

Carta en la que solicité al Prelado la dispensa de los compromisos adquiridos como miembro numerario del Opus Dei

12 de diciembre de 1993

Queridísimo Padre:

Le escribo para comunicarle, para descanso mío y supongo que también de algunos directores, que he decidido irme de Casa. Le ruego tenga a bien dispensarme de las obligaciones que, como Numerario, contraje en su momento, puesto que parece que no vale la pena mantenerlas, ni por una parte, ni por otra. Por sentido común o por cálculo coste-beneficio: mi perseverancia en la Obra no vale su precio. Si los directores han llegado a esta conclusión, no tengo nada que añadir, salvo que me parecen muy malos tasadores, y que se han equivocado lamentablemente. Es una pena que me tenga que ir ahora, con todo lo que se está ganando. Ciertamente, no me echan (que no pueden): me voy. Quizás esto sea lo más duro.

Sólo añadiré algo que me parece importante: gracias. Sin duda, he recibido mucho más en este tiempo de lo que haya podido ser capaz de ofrecer o dar. En este intercambio contractual, he salido ganando. Lo digo con toda sinceridad (y también porque soy todo un caballero. Andante, claro, aunque a partir de ahora tenga que ir por estos mundos de Dios sin el soporte de mi Orden de Caballería, el escudo quebrado, la espada rota y los calcetines caídos).

Una vez dicho esto, si no quiere seguir o no dispone de tiempo, no siga leyendo lo que le cuento en las páginas mecanografiadas que adjunto. Sin embargo, si dispone de tiempo le ruego que lea hasta el final lo que tengo que decirle, porque seguramente será la última carta que le escriba y porque, después de todo, lo he escrito para usted. El tiempo pasado en Casa creo que me da, al menos, este último y único derecho (porque, como ahí le digo, renuncio a mi derecho a plantar defensa). Aunque digan que tengo un talante radical, nada de fiat iustitia pereat mundus. Y a lo mejor encuentra algo de interés en lo que sigue.

Reciba un fuerte abrazo de su hijo del alma, que deja de serlo sin saber muy bien por qué, y que promete seguir rezando por su persona e intenciones, y por los directores.

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Febrero 10, 2008 Publicado por opusvalladolid | Ayuda dejar Opus Dei, Blog Opus Dei, Carta Prelado Opus Dei, Carta de dimision Opus Dei, Crisis Opus Dei, Dejar el Opus Dei, Discrepancias Opus Dei, ExOpus, Opus, Opus Dei, Opus Dei vocacion, Perseverancia en el Opus Dei, Salir del Opus Dei, Sectas Catolicas, Sectas Destructivas, Sectas destructivas Valladolid, Vocacion Opus Dei, opusdeivalladolid | | No hay comentarios

Los escritos silenciados de don Antonio Ruiz Retegui, sacerdote, físico y teólogo.

Antonio Ruiz Retegui nació en San Fernando (Cádiz, España) el 7 de septiembre de 1945. Muy joven tomó contacto con el Opus Dei, institución a la que dedicó su vida primero como miembro numerario. Se licenció en Física (1967) y, tras concluir en Roma y Pamplona sus estudios de teología con el grado de doctor, se ordenó sacerdote el 15 de agosto de 1971.

Durante la década de los setenta fue capellán de diversos centros de la Universidad de Navarra y profesor de Teología Moral, y tras un par de años en Valencia, en la década de los ochenta, fue alternativa o simultáneamente profesor de Teología Moral, Capellán Mayor, y director del Departamento de Teología para Universitarios de la Universidad de Navarra.

En 1990, por discrepancias con el equipo directivo, abandonó la Universidad de Navarra. Durante esa década fue profesor de la Universidad Pontificia de la Santa Cruz en Roma, centro encomendado a la prelatura Opus Dei, y fue profesor visitante en la Facultad de Teología de Lugano (Suiza). Esos últimos años, apartado habitualmente de las tareas docentes y académicas, vivió en Madrid, dedicado a su labor pastoral en el marco de la prelatura, al estudio y a la redacción de sus trabajos. Murió repentinamente en Madrid el 13 de marzo de 2000, a causa de una hemorragia cerebral, siendo sacerdote del Opus Dei tras haber sido apartado de su labor docente y en total soledad. Tenía 55 años.

Durante toda su vida, Antonio Ruiz Retegui, como capellán de la Universidad de Navarra y como sacerdote del Opus Dei, prestó una atención esmerada a todos los estudiantes y colegas que, vinculados a dicha institución, permanecían en una situación marginal o se desvinculaban de ella

Antonio Ruiz Retegui. Pequeña biografía teológica

In memoriam, por Jacinto Choza, catedrático de la Universidad de Sevilla

Esta foto, del 18 de abril de 1997, en blanco y negro, es la que aparece en “Themata. Revista de filosofía”, nº 30, Sevilla, 2003, abriendo el “Homenaje a Antonio Ruiz Retegui”.

Escritos de Antonio Ruiz Retegui disponibles en OPUSLIBROS.ORG:

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Febrero 6, 2008 Publicado por opusvalladolid | Ayuda dejar Opus Dei, Discrepancias Opus Dei, Escritos Silenciados Antonio Ruiz Retegui, Filosofia Opus Dei, Libros Antonio Ruiz Retegui, Obra de Dios, Opus, Opus Dei, Perseverancia en el Opus Dei, Represion Opus Dei, Sacerdote Antonio Ruiz Retegui, Salir del Opus Dei, Teologia Opus Dei, Teologo Antonio Ruiz Retegui, Textos Antonio Ruiz Retegui | | No hay comentarios