LA DEGRADACIÓN DEL OPUS DEI EN GRANADA: “Mateo, échalos a todos”
“Señores directores del Opus Dei en España, ese chico, García Lobato, el que se pone al aparato, promete mucho. Sigan teniéndolo muchos años mas de director, y ya verán como se les despuebla la Delegación. Mateo, ¡échalos a todos… y quédate tú solito, que ahora hasta se te van los directores numerarios del Colegio Mulhacén !!!!!”
Publicado originalmente en Opuslibros.org por Pedro Pérez de la Blanca Sales
Del mismo autor en Opusvalladolid:
La “caridad” y el “cariño” del Opus Dei de Granada, por Pedro Pérez de la Blanca Sales, ex numerario
MÁS ESCRITOS SUYOS:
Pedro P. de la Blanca en Opuslibros.org
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En la edición del miércoles pasado, un desconocido al que le di un disgusto con apuntaba las escasas simpatías de los supernumerarios del Opus Dei a mi persona. Habría que matizar: conozco muchos supernumerarios que me estiman de verdad y con gran categoría profesional, humana y espiritual. Como director de algunos, (en la charla) procuré siempre tratarles con cariño y afecto, con mucha comprensión defendiendo siempre lo esencial, pero realmente siempre estuve asombrado del bajo nivel espiritual y del escaso ímpetu apostólico de muchos de ellos.
La crítica y la murmuración con intención de herir -no de poner las cosas sobre la mesa, como hice el otro día- revela normalmente la baja estofa de la persona que la realiza. Durante mi años de permanencia en la estructura que ha usurpado el mensaje divino del 2 de octubre, pude intuir la escasa categoría de muchas personas de la Obra. Eso se ve en gestos, en los temas de conversación, en los modos de expresarse…
El problema de muchas personas es la falta de vida interior, la falta de trato sincero con Dios, la falta de una auténtica vida de oración. Porque cuando se trata a Dios de verdad, no hay murmuración; cuando se trata a Dios de verdad el apostolado sale solo; cuando se trata a Dios de verdad las Normas del plan de Vida salen solas porque te impulsa el Amor.
En el caso de los mobbings y de las críticas con gestos y comentarios “bueno, ese ya se sabe”, “hay algunos que hacen lo que les da la gana…” “hay algunos que se nos han colado”, “ese tío, ¿de verdad que es numerario?” y otras lindezas, revelan muy bien la pobreza de vida interior, una vida interior lánguida y seca, sin amor, por mucho que sean del Opus Dei. Y la falta de denuncia y de corrección fraterna revela en quienes lo escuchan la misma falta de energía, de vida interior y de amor de Dios que se puede observar en quienes critican.
Yo nunca caí bien entre las personas del Opus Dei en Granada. Me sentí siempre muy solo. El ideal de unos hermanos que te querían, que eran superdelicados en la caridad, que estaban siempre contigo, se evaporó pronto. Descubrí que poco amor y cuanto egoísmo hay en muchos de ellos. Y cuanta trampa y cuanto cálculo. Y cuanta amistad fingida. Y qué crueles pueden llegar a ser. Toda mi vida fue una larga lista de tomaduras de pelo. Recuerdo que siendo residente del Club Montañero de Estudiantes, siendo director esa persona tan santa y tan equilibrada y tan apostólica que es Eduardo Valentí Nín (ahora en Málaga) un residente con conexiones en el Ayuntamiento, de oficio sus periodismos, me hizo llegar con papel timbrado una comunicación por la que se me intimaba a realizar mi Prestación Sustitutoria en el Parque García Lorca como jardinero. Tenía que estar con uniforme y rastrillo a las 7 de la mañana de tal día. Cuando la comunicación llegó a mis manos, me vieron todos super intranquilo, nervioso, apurado pues ese trabajo me impedía mi labor de profesor en el Colegio Mulhacén al que acababa de llegar. Pues bien, hasta el día siguiente no se aclaró el incidente. Se permitió que el bromazo durara todo el día. Mientras tanto mis padres se llevaron el berrinche (mi padre estaba muy fastidiado ya en aquel entonces), quedé como el tonto del centro… Esa es la caridad fina y delicada que se vive en la Delegación de Granada, señores miembros de la Comisión Regional del Opus Dei en España.
Para no hablar de la agresión física que tuve que soportar en el centro Dílar: me cogieron del cuello y me estamparon contra la pared, siendo director Santiago Chiva de Agustín, actual director del Colegio Mayor Albayzín. La persona que lo hizo siguió viendo tan tranquila y campando a sus anchas en el mismo centro… Y luego, mucha soledad, muy poca ayuda, y mucha frialdad en el trato. Darte cuenta de que la gente con la que vives no te quiere, que incluso les molestas, es lo peor que puedes descubrir. Y eso sin contar los fanatismos de entregaditos de turno como Francisco Pinto y las rigideces de tantos. Por cierto que en estos meses, he echado de menos una visita o un telefonazo del ínclito y sapiente José María Fernández Ros, subdirector de la Delegación de Granada que siempre me estaba preguntando que dónde tenían mis padres cuenta bancaria, no se por qué. Pensaba: bueno seguro que tal o cual director me llama para dar un paseo y aliviar la tensión: señores, ni uno. Y es que cuando se sabe todo el tejemaneje de los Informes de Conciencia, todo el mundo se calla, ¿saben ustedes? “Ese, que se vaya cuanto antes”.
Yo creía que tenía un amigo que se llama Pedro Hípola Ruíz, profesor de la Facultad de Informática de la Universidad de Granada. Le puse un mensaje al móvil explicándole la situación cuando dejé de ir por Dílar. Le pedía discreción. Faltó poco para que se lo enseñara a Oriol Baudell, como éste mismo se encargó de referirme en nuestra entrevista del Hotel Victoria. Así que ya saben ustedes como son nuestros amigos del Opus Dei. Eso, si con los de fuera todo sonrisas, ¿saben ustedes?
Todo este ambiente se lo comenté en carta al Padre cuando no me empezaban a cuadrar las cuentas. Por cierto que no me dejaron mandar la carta en un principio, por aquello de que las cartas se leen. Un colaborador del Prelado me respondió con evasivas. Y ¡por qué no caía bien? Quizás sería porque estaba como muy poco metido en el centro, ¿saben ustedes? Por aquello de que lo nuestro es la calle, de que nuestra celda es la calle, y de que hay que trabajar para vivir. Mi vida no ha sido ni es fácil. Se amasa con trabajo y oración en la calle, porque a mí la Institución nunca me ha protegido ni me ha facilitado las cosas, como a muchos que los emplean en el Colegio Mulhacén porque no saben lo que hacer con ellos, y luego los echan después de 20 años sin posibilidad alguna de trabajo. Y luego, porque no resulta grato tener en tu casa a alguien que sabe idiomas, que publica, que estudia, que va saliendo adelante, que tiene amigos de verdad, y que vive su vida independiente: en una palabra que vive correctamente su secularidad, y no vive vida de monje con vaqueros como muchos numerarios de esta ciudad. Y es que la envidia es muy mala. Y en el caso de los numerarios y lo supernumerarios del Opus Dei, peor; corruptio optimis, pessima! Oye, pero ¡¡¡viva la fraternidad y nuestra caridad delicada y fina!!!!
Por mi parte, sigo haciendo todo el plan de vida, sigo haciendo apostolado de amistad y confidencia, sigo siendo soltero, me sigo apretando el cilicio y me sigo dando disciplinas. Pero ahora, gracias a lo bien que los señores Baudell y García Lobato venden el producto Opus Dei mi dinero no lo van a tener ellos. Sobre todo, señores directores del Opus Dei en España, ese chico, García Lobato, el que se pone al aparato, promete mucho. Sigan teniéndolo muchos años mas de director, y ya verán como se les despuebla la Delegación. Mateo, ¡échalos a todos… y quédate tú solito, que ahora hasta se te van los directores numerarios del Colegio Mulhacén !!!!!
Pedro Pérez de la Blanca Sales. (Granada)

Pedro eresun grande!!
Antiguo alumno del colegio.