El Opus Dei en Valladolid

Encuentro y libertad de expresión

LA HISTORIA AMARGA DE UNA NUMERARIA DEL OPUS DEI

 

Autora: Agustina López de los Mozos Muñoz (en la foto), periodista, creadora y coordinadora del Portal de ex miembros del Opus Dei www.Opuslibros.org

Marie claire

Publicado en la revista Marie Claire en diciembre de 1988

 

Hablar sobre el Opus Dei ha sido tabú, y me imagino que lo seguirá siendo durante muchos años. Sin embargo, yo quiero hacerlo. Me da igual que la Obra sea poderosa, me da igual que me haya engañado o que yo no fuera lo suficientemente despierta como para preguntar cosas que pregunté demasiado tarde. Me da igual que ellos sean los mejores y que yo tenga tantas cosas todavía que aprender. Sobre lo que cuento a continución tengo la conciencia lo suficientemente tranquila como para que nadie se rasgue las vestiduras, porque si lo hace, o no conoce el Opus Dei, o es un hipócrita. Nadie podrá demostrar que es falso nada de lo que digo, porque lo he vivido en mi propia carne y lo cargo a las espaldas, como una experiencia que me deparaba el destino cuando no era más que una mujer joven, con inquietudes y con ganas de ser mejor.

Me hice del Opus Dei a los 17 años. Quizá debería usar la terminología característica de la Obra y decir que pedí la admisión como asociada numeraria cuando tenía 17 años. Me fui, mejor dicho, me escapé, a los 24 y volví a ser una persona corriente. Para ellos, desde entonces, soy otro Judas. Es cuestión de matices.

Conocí la fachada exterior del Opus Dei (la interior, la real, me costó años, sangre y muchas lágrimas) por esas cosas imprevisibles que tiene el destino. Jugaba en un equipo de baloncesto y alguien organizó un partido amistoso contra un Colegio Mayor llamado Zurbarán. En principio, todo normal: llegamos y ganamos. Lo digo sin jactancia, porque el equipo que presentaba Zurbarán era un grupo de chicas con muy buena voluntad, pero de dudosos conocimientos baloncestísticos. Cuando nos íbamos a ir, habían preparado una pequeña merienda para agradecernos la visita. Y nos quedamos tomando unos refrescos, mientras las que habían jugado contra nosotras y otras más que se habían apuntado al festejo iniciaron todo tipo de conversaciones con el apostólico fin de conseguir el número de teléfono de cada una. Y para no extenderme en detalles, la persona que se hizo con mi número de teléfono consiguió, seis meses después, que me pasara por el despacho de la directora del Colegio Mayor para escribir una carta al Padre.

-¿Tienes pluma?
-No.
-Toma la mía. Al Padre le gusta que escribamos con pluma. No te olvides de poner textualmente: “deseo pedir la admisión como asociada numeraria.”
-¿Cómo empiezo? ¿Excelentísimo Padre?, ¿Monseñor Escrivá?…
-¡Qué cosas tienes tan graciosas! No, ¡ja, ja,ja! Empieza simplemente con “Querido Padre”… A un Padre se le trata con confianza.

Y me dejó sola. Cuando terminé salí del despacho con la carta en la mano y se la entregué.

-¿Estás segura de lo que has hecho?
-Sí… Si tengo vocación, como me decís, para ser una persona corriente en medio del mundo, intentando santificarme con mis estudios, con mi trabajo… y si Dios me lo pide, no voy a echarme atrás.
-¡Estupendo! -dijo, mientras me abrazaba-, y como ya eres de casa, “¡Pax!”; es el saludo que tenemos entre nosotros.
-Pues, ¡Pax!, dije yo.
-No. Tú tienes que contestar “In aeternum”.
-¿Cómo?
-”In aeternum.” Ahora bájate al oratorio un rato.

 

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Abril 9, 2008 Publicado por opusvalladolid | Colegio Mayor Peñafiel, Opus, Opus Dei, Opus Dei Datos, Opus Dei España, Opus Libros, Opuslibros, Secta, Sexismo Opus Dei, Vocacion Opus Dei | | 1 comentario