El Opus Dei en Valladolid

Encuentro y libertad de expresión

Así me hicieron numerario del Opus Dei de 14 años

Publicado originalmente en OpusLibros.org

Miguel L.

Tenía 14 años en 1983 y había estudiado desde pequeño en un colegio del Opus Dei.

Tal vez como consecuencia de haber estudiado en colegio no mixto -sólo para chicos- nunca había llegado a tener ninguna clase de relación con ninguna chica de mi edad, excepto -claro está- la relación propia entre primos y primas. Y fue precisamente entonces, cuando mis compañeros empezaban a salir y tener amigas -como es normal en esa etapa de la vida- el momento en el que yo llegué a conocer y frecuentar un centro de la obra.

Algunos de mis compañeros de clase habían comenzado a ir a ese club algunos meses antes que yo. De puertas afuera era un centro “cultural”.  En él vivían universitarios numerarios , algunos de los cuales eran mis propios profesores del colegio, y este descubrimiento supuso algo muy novedoso para mí.

Las  tardes yo las aprovechaba mejor en el club que en mi casa puesto que en el club conseguía estudiar más y mejor. Allí no existía la tentación de ponerse a ver la televisión y era más difícil que me distrajera con cualquier cosa ajena a mis estudios. Había orden y tranquilidad en la sala de estudio. Además, los estudiantes universitarios que allí vivían, en vez de estudiar en sus propias habitaciones, bajaban a la misma sala de estudio que nosotros, los chavales de 14, 15 años y siempre te echaban una mano con tus propios deberes del colegio si les pedías ayuda.  Había varios ingenieros que sabían mucho de matemáticas…

¿En qué otro lugar hay universitarios dispuestos a explicar matemáticas con paciencia, amabilidad y sin cobrar dinero?

Como ya sabéis -pero yo ignoraba- estos universitarios no nos dedicaban tiempo, afecto y amistad desinteresadamente. Todas las actividades del centro tenían un prioritario fin apostólico que finalmente se concretaba en un fin proselitista prioritario: encontrar a ese tipo de estudiantes que cumplan los requisitos para pedir la admisión a la obra como numerarios ( no voy a hablar aquí de esos requisitos -posición, familia, etc.-)

Al desconocer el funcionamiento de la organización, del Opus Dei, yo ni siquiera podía sospechar que desde el primer momento que puse el pie en esa casa, muy probablemente ya fui observado y analizado con el objeto de comprobar si yo -una nueva cara que aparece por el centro- podría reunir las condiciones a las que me he referido en el anterior párrafo. Es verdad que mis profesores ya me conocían algo, pero en el colegio existe un distanciamiento natural entre profesores y alumnos.

Aquí en el centro esta distancia podía desaparecer y yo podría ser cómodamente observado y conducido. Así que desde el primer momento, sin duda, hubo personas que me echaron el ojo y fueron pensando en ir atrayéndome más y más a la vida del centro, en ganarse mi confianza mediante la amistad y el trato personal, y que sin duda también rezaban por mí, para que yo diera un resultado “óptimo” después del “tratamiento”.

Esto del “tratamiento” habría que explicarlo para quien no lo sepa. Resumiéndolo un poco, una persona que no ha tenido contacto alguno con la obra, si se ve que tiene materia prima ( otra vez las famosas condiciones) para llegar a pitar, ha de seguir un proceso, algo así como el diamante en bruto que hay que lavar, rascar, liberar de adherencias inservibles y finalmente tallar hasta conseguir el brillante deseado.

¿Cómo se lleva a cabo este tratamiento?

Es preciso que alguien de la obra te  “trate” , esto es, hacerse cargo de tu seguimiento, haciéndose amigo tuyo para conseguir así tu atención, para meterse en tu vida, para poder invitarte y hacer que frecuentes el club. El tratamiento continua con los medios de formación, y las charlas con el cura del centro. Pero bueno… hay que ir paso a paso, y hay que ir viendo cómo el sujeto va respondiendo a cada nueva etapa del proceso. Todo cuenta para ir evaluando si vale o no vale.

Así que empezaron a llamarme  para participar en planes interesantes, salidas en coche , excursiones, etc.

Cuando se ganaron suficientemente mi confianza, empezaron  a invitarme a actividades de tipo religioso: meditaciones, charlas, etc.

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Noviembre 29, 2007 Publicado por opusvalladolid | Asociación Universitaria Artes, Club Antares Valladolid, Club Deva Gijón, Club Montauca Burgos, Club Prados Valladolid, Club juvenil Cerroalto, Club juvenil Niara, Club juvenil Trechel, Colegio Alcazarén Valladolid, Prelatura Opus Dei, Colegio Peñalabra Cantabria, Colegio Valmayor Gijón, Escuela de Hostelería Alcazarén, Prelatura Opus Dei, José María Escrivá de Balaguer, Opus Dei Asturias, Opus Dei Oviedo, Opus Libros, Sacerdote Antonio Petit Pérez (Opus Dei), opusdeivalladolid | | 2 comentarios

Los “remedios” de la Obra

Publicado originalmente en OpusLibros.org

Flavia

Leyendo algunos de los textos publicados últimamente en la WEB, me topé con una frase de pura cepa opus que me impresionó de inmediato, tal vez porque la escuché demasiado, a saber: “hay que dejarse ayudar, no te dejás ayudar”… etc. Y no pude evitar enlazar en mi mente esta frase, con algunas cosas que me vienen circulando en la sesera últimamente: cómo en la Obra los caminos de solución de las crisis y malestares que en determinados momentos comienzan a vivir algunos miembros de esa institución, cierran con el tema de “dejarse ayudar” o no.

Es un círculo hermético, en el cual el problema y la ayuda son parte de la misma lógica, pero lo más complicado es que la mediación subjetiva, la persona concreta que está mal, debe simplemente “dejar”, o peor, “dejarse”…

Y cada “ayuda” es un paso más que en momentos de crisis o dificultades manifiestas, lleva a quienes están en “crisis” a la indignidad, al abismo, al infantilismo, a la insensibilidad.

También es cierto que lo que se considera necesario para salir de las crisis y dificultades, es a priori determinado, la ayuda “prevista” por la Obra: rendir el juicio, ser más y más sincera en la charla, a veces sin tener ya qué decir, sin que en general el problema sea lo que uno dice, sino ese borramiento de sí que se da en el ponerse a disposición de otro, o del Otro llamado “espíritu del Opus Dei”. Entonces, los que normalmente son medios de crecimiento espiritual en la vida cristiana, terminan siendo una ciénaga, en la que uno se hunde con cada movimiento.

Me ha pasado y me pasa, que a la hora de confesarme, o de charlar algún tema que me afecta en lo personal con un sacerdote o con alguien del estilo, me veo en dos actitudes, o la de una “sinceridad salvaje” que no me es requerida, ni es necesaria, o, la de una reserva desconfiada, ante la posible invasión a mi interioridad.

También me ha sucedido que el recurso a la oración para dejar los problemas en manos de Dios, termina a veces “sospechado” en mi interior, de ser una maniobra evasiva, un derivado de costumbres o “criterios” adquiridos.

Me he preguntado estos años, y actualmente me pregunto, qué significa, en clave cristiana real, no opus, el abandono de sí, el desprendimiento de sí, y, me parece que tal abandono y tal desprendimiento, se caracterizan por una gran libertad, es decir, que no se puede abandonar o no podemos desprendernos sino de aquello que hemos asumido, que hemos tomado en su plena dimensión. Tampoco podemos degradar la confianza en Dios, como si Dios fuera una placebo para nuestros problemas, en todo caso, la oración nos hace más lúcidos o nos fortalece el corazón, pero no nos hace huir de la realidad.

Entonces, el problema con los “remedios” de la Obra, para épocas de crisis y no tanto, no es que no se hayan preconizado antes en otras instituciones eclesiales, previamente al Concilio (hoy parecen haber resurgido estas ideas, desgraciadamente), el tema es que en la Obra esas prácticas cierran y se cierran sobre la institución, y uno termina “amando” sus barrotes, o viviendo en los espacios que dejan los barrotes, o bien enloqueciendo. Quiero decir, que toda ayuda, toda solución en la Obra es interior, no sólo por las “recetas internas”, sino por la vida clausa en sus aspectos fundamentales, que vive un miembro del Opus Dei.

Así, y tomando en cuenta lo que decía Escrivá al respecto, quienes hemos salido, en ultima ratio, realmente “sobrábamos”, éramos un defecto de la institución, una falla, que no podía ser, y que no puede ser. De ahí la imposibilidad de reconocer nuestra existencia moral, no sólo material, para el Opus Dei, de ahí la cólera que suele suscitar la existencia de esta página en algunos miembros actuales de la Obra que la visitan.

En medio de todas estas cuestiones, me parece también un problema el que se califique a los testimonios de algunos ex miembros, como “amargos”, o “resentidos”. En todo caso, la pregunta es: ¿hay una “forma”, o debería haberla, una suerte de “criterio de expresión para ex” que se derive de algún vademecum, y que habría que observar (por fuera de los de la urbanidad)?.

Entiendo que los modos en que las personas se expresan no sólo deben leerse desde sus estados de ánimo o peculiaridades de carácter, también resultan indiciarias de los aspectos de la personalidad o la afectividad, o la racionalidad, que son vulnerados cuando se acciona o se reprimen ciertos resortes de la condición humana. Tomando en cuenta, además, que nuestra reunión cibernética es algo singular, no hay espacios por el estilo, porque la Obra no es algo simple, ni fácil: en todo caso, nuestras experiencias plantean un primer desafío, la posibilidad de hablar, uno segundo, la posibilidad de comprender, uno tercero, la de ayudar, acompañar y consolar, siempre, la de curar y curarnos.

Volviendo a lo que antes decía, cuando una persona se entrega a Dios, cuando se abandona en su misterio, se embarca en una libertad mayor que plenifica la propia: ese tipo de entregas es solamente posible cuando el polo de la tensión en la entrega es algo no sólo mayor, también inefable, que no se puede manejar o manipular. Cuando las “entregas” se hacen en función de realidades que no se corresponden a la proporción debida a la condición humana, en tanto somos “capaces de Dios”, entonces, ahí sí, resultamos mutilados, alienados, mecanizados.

Entiendo que uno de los elementos más negativos del Opus Dei es la sistemática desviación de lo que está instituido para un fin, dirigiéndolo hacia otro, llevándolo hacia una espacio de significaciones que luego hace muy difícil poner las cosas en su lugar. “Dejarse ayudar”, es en la Obra simplemente “dejarse”, y la concreción de la “ayuda” es otro paso más en la consolidación de una pertenencia alienante, o un paso hacia el descarte, sea al interior de la institución, o finalmente, en la salida.

Digamos que esta mecánica me recuerda a la lógica de la “sanidad social”, que expulsa a lo enfermo por la vigencia e intensificación de su lógica interna. También me recuerda, más gratamente, una observación que hace J.L. Borges en un ensayo sobre el infierno: comenta que los infiernos antiguos y medievales (el del Dante, paradigmáticamente), son lugares en los que ocurren cosas espantosas, en cambio, los infiernos “modernos”, (menciona al “Vathek”, de W. Beckford, una obra notable), son “lugares espantosos”.

El horror, lo siniestro, lo que vuelve en la ambiguedad de las emociones, en los sueños, en esas “sorpresas” de nuestra subjetividad, es la ausencia de “distancia”, la ocurrencia de cosas espantosas es determinable y puede detenerse, en cambio, un lugar espantoso es un lugar total (esa es la sustancia del espanto), a no ser que nos saltemos su lógica, con costos diversos, sea por el acto de salir, sea cuando ya hemos salido e iniciamos la tarea de “reconstrucción”.

En fin, “dejarse ayudar” es en el contexto del Opus Dei, una frase que me parece siniestra, porque me recuerda, no sólo en la memoria, qué significa haber sido miembro de una institución total, qué significa que el predicado que mejor les cabe, es el de querer ser “los dueños” de todo lo que tocan, patéticamente dueños, hasta tener que “comprarse” un nombre.

San Agustín dice algo muy claro y muy bello, en el Prólogo de su Exposición de la Primera Carta de San Juan:

“en ella se recomienda la caridad, muy dulce para todos aquellos que tienen sano el paladar del corazón, para gustar el pan de Dios”.

Lo más gustoso al corazón es la caridad, y por ella podemos apreciar “el pan de Dios”, por ella también, entiendo yo, podemos recobrar el gusto estragado, y volver a sentir, en fin, a experimentar la gracia, de la vida, de la libertad que habita en la verdad íntegra de esa vida nuestra.

Noviembre 27, 2007 Publicado por opusvalladolid | Asociación Tamaral León, Casa convivencias Aldebarán Simancas, Club Antares Valladolid, Club Ensenada Santander, Club Lendel Palencia, Club Naranco Oviedo, Club Niara Valladolid, Club Nieva Avilés, Club Torla Oviedo, Club juvenil Prados, Colegio Mayor Peñafiel, Prelatura Opus Dei, Colegio Pinoalbar Valladolid, Colegio de Fomento, Colegios Mayores Universitarios, Prelatura Opus Dei, Escuela de Hostelería Alcazarén, Prelatura Opus Dei, ExOpus, Opus, Opus Dei Castilla y León, Opus Dei Oviedo, Opus Dei Valladolid, Problemas psiquiátricos, Ángel Lasheras Presas, Vicario Regional Opus Dei | | Aún no hay comentarios

La “voluntad de Dios” en el Opus Dei

Publicado originalmente en OpusLibros.org

Galileo

Quien más, quien menos ha sufrido una crisis al salir del opus Dei. Esas crisis afectan a muchos aspectos de la vida, uno de ellos es nuestra relación con Dios. Pueden surgir entonces, con asombro, una serie de preguntas: ¿Por qué tanta dificultad de algunos para tratar a Dios al salir del opus Dei? ¿Por qué las crisis de fe? ¿Por qué cuesta tanto separar y distinguir entre el opus Dei y Dios y su Iglesia fundada por Jesús? ¿Cómo es posible que el bagaje de formación del opus Dei -supuestamente tan sólido- parece como que se volatilizara y desapareciera en un abrir y cerrar de ojos tras nuestra salida?

Lo que sigue a continuación son unas reflexiones personales -bastante desordenadas por cierto-, una búsqueda de explicaciones del porqué -en mayor o menor medida- a muchos nos ha pasado esto. Y aquellos que dicen que no, puede ser que todavía crean en el dios del opus Dei, un dios más cómodo que Dios. No pretendo agotar el tema como tal -extenso y complejo-, sólo aportar una serie de pensamientos que me dan vueltas por la cabeza.

El opus Dei puede conseguir una cosa increíble y brutal, y es que se le tema a Dios, incluso que se vuelva odioso. Eso sucede porque podemos tener la percepción de que Dios nos corta las alas, nos acogota, en vez de lo que hace realmente con nosotros: abrirnos a un mundo insospechado, a otra dimensión de las cosas y de la vida, y darnos alas para volar libremente, amándole a El y a las personas. En cierta medida podríamos decir que el dios del opus Dei es más un Dios de voluntades, un Dios normativo, que el Dios que se nos revela en Jesús, en el que prima el Amor y la pureza de corazón por encima de cualquier norma.

En la prelatura se puede tener la sensación de que las “malas noticias” vienen de Dios, porque cualquier indicación de los directores, enseguida se te hace ver como voluntad divina. Las carencias intrínsecas del sistema religioso montado por el opus dei, que yo me atrevo a atribuir a la escasa preparación teológica e intelectual del fundador, en el que prima la eficacia y la instrumentalización, reducen a Dios a un ser básicamente voluntarista. Por el contrario, el Dios de Jesús, nos muestra los ingredientes básicos de la receta, pero después respeta nuestra libertad para que la elaboremos según nuestro criterio, aún a riesgo de equivocarnos. El evangelio está lleno de ejemplos en este sentido. Si las personas no nos equivocáramos, quizá no tendríamos algunas de las parábolas más bellas y profundas de Jesús, como la del hijo pródigo. El nos muestra el camino, nos ayuda, nos comprende, comparte con nosotros el sufrimiento -nada humano le es ajeno- y nos quiere por encima de todo, incluso aunque nos hayamos salido de la obra, supuestamente suya. Creo que es un grave error atribuir a Dios las normas que nos inventamos los hombres.

El opus Dei no destaca por una teología de altura, de ahí la “soledad intelectual” de personas preclaras como Ruiz Retegui y otros, que los hay. Tampoco es proclive a los razonamientos profundos de las cosas. Sí en cambio, destaca por una aparente seguridad y claridad meridianas en sus planteamientos, como si todo fuera simple, como si quien no entiende algo es tonto o está lejos de Dios, o en pecado. ¡Ridículo a mi entender!. Incluso aquellas cosas más misteriosas y complejas, se explican y predican con una seguridad y simplicidad pasmosas. Con un guión de medio pelo se liquidan lo que grandes filósofos y teólogos han tardado años en empezar a comprender. ¡Como van a dejar poso esas enseñanzas!. ¿Qué manuales de teología fundamental escritos en un idioma moderno (comprensible) por un autor del siglo XX se recomiendan y estudian en el opus Dei?.

No cabe duda de que esta “seguridad radical” es muy atrayente para chicos y chicas jóvenes con escasa formación. Puede dar seguridad personal y la impresión de que uno está en buenas manos, porqué de golpe te resuelven los problemas existenciales y las crisis propias de la juventud. Las crisis personales se tratan con medidas ascéticas, existe poca propensión a plantear el estudio de las cosas, a incentivar a las personas a que piensen por si mismos y resuelvan sus problemas. El frente de lucha se plantea básicamente en la esfera de la voluntad, cumpliendo normas y criterios. La promoción de una lucha en un sentido más amplio, más creativo, más en las virtudes cristianas, es escasa. No existe el librepensamiento, es sospechoso, es soberbia, es pecado. Incluso amar se percibe como algo fruto de un esfuerzo voluntario.

Hace poco un amigo, una persona muy religiosa y equilibrada, contestaba a mi pregunta en busca de comparaciones entre la dirección espiritual de los curas del opus Dei y los de otra institución reconocida. Basándose en su experiencia en ambas instituciones me decía que los curas del opus Dei quitan la personalidad, se entrometen en la vida de cada uno y dan indicaciones muy concretas, en cambio los de la otra institución dan formación y empujan a que uno libremente -y asumiendo el riesgo-actúe conforme a su conciencia y a lo que cree que Dios le pide personalmente. Los que hemos estado dentro sabemos que es así: la supuesta dirección espiritual obedece más a unas indicaciones generales o del consejo local, que a un poner a cada persona como individuo singular ante Dios. No se deja madurar a cada persona en su responsabilidad personal. El paradigma de esa mentalidad sería el “si obedeces nunca te equivocas”, porque los directores representan la voluntad de Dios para ti, y por tanto tu vida cristiana se reduce a obedecer, a rendir el juicio. Se enseña que lo que tu creas que Dios te pide, si no coincide con lo que te piden los directores no puede venir de Dios. Es decir, la relación personal con Dios queda mutilada, reducida a jaculatorias o a repasar lo que a uno le han dicho en la charla, los planes apostólicos, etc. ¡Que diferencia con la vida de un cristiano corriente, que debe tomar por si mismo las decisiones de cómo actuar en cada caso, según su conciencia!. ¿Qué preparación se tiene para afrontar eso después de la salida?

Tengo la impresión que en mis años en el opus Dei no escalé ningún peldaño en mi comprensión de Dios y de qué significa Dios para mí. Se podría decir que Dios actúa “excesivamente” en el opus Dei, y cuando ves como está el mundo, te das cuenta que no puede ser. No puede ser que en la obra todo venga de Dios -hasta auténticas tonterías- y el mundo esté como está. La milagrería del opus Dei, llevada a su máxima expresión con el fundador, responde a esa visión de Dios. Un Dios intervencionista. Y como Dios arregla las cosas con su providencia, podemos pasar por delante del sufrimiento y la miseria y con un “encomiendo” nos quitamos el peso de encima y a lo nuestro.

No me puedo resistir a poner una cita de San Juan Crisóstomo que me ha gustado mucho:

“¿Quieres de veras honrar al cuerpo de Cristo? No consientas que esté desnudo. No le honréis con sedas en la iglesia dejándole perecer fuera de frío y desnudez… En la última cena ni era de plata la mesa, ni tampoco el cáliz en que el Señor se dio a sus discípulos… El sacramento no necesita manteles preciosos sino corazones puros; los pobres, en cambio, sí que requieren muchos cuidados. Aprendamos pues a sentir sensatamente y a honrar a Cristo como El quiere ser honrado: porque para quien es servido el servicio más grato es el que él mismo quiere, y no el que nosotros nos imaginamos. Y así, Pedro se imaginaba honrar al Señor no consintiendo que le lavara los pies, y eso no era honra sino todo lo contrario. Tribútale pues el honor que él mismo reclama, empleando tu riqueza en servicio de los pobres. Porque Dios no tiene necesidad de vasos de oro sino de corazones de oro” (S. Juan Crisóstomo, Homilía 50 sobre S. Mateo, n.3).

¡Que diferente a lo que vimos y vivimos en el opus Dei y al espíritu de su fundador, también “santo”!. La frase “aprendamos pues a sentir sensatamente y a honrar a Cristo como El quiere…” me parece muy clarificadora. Recientemente, una persona me decía refiriédose a los directores senior: ¿cómo me han podido hacer esto?. Y el “esto” a mí me parecía especialmente cruel. La explicación creo que radica en que muchos directores no “sienten sensatamente”. Pueden “pisotear” a alguien, humillarlo, y después ir al oratorio como si nada, porque no se plantean realmente cual es la voluntad de Dios, como quiere ser servido. Creo que es significativo que en el opus Dei sólo se dediquen 5 minutos diarios a leer el evangelio.

La formación interna aporta verdades que se deben aceptar sin digerir. No cabe, como en otras instituciones, un estudio pausado de las cosas, compatible incluso con crisis personales, al ritmo de cada uno. No cabe preguntar, y sino que se lo digan a los alumnos del colegio romano. “¿Usted se cree que sabe más que Santo Tomás?” le dijeron a uno al preguntar algo que supongo que el profesor, además, no se sabía, y lo “bueno” es que lo contaba agradecido, como una corrección fraterna a su “soberbia intelectual”. Van muy mal por este camino. La teología en el opus se te da como quien te pone encima una chaqueta. Tantos cursos anuales, tantas clases y ya está. Se asume que lo sabes. Creo que no es tan sencillo. Luego hemos visto que no sabemos nada o casi nada. Quizás queda una inquietud por saber, que ya es mucho.

Se atreven a decir en el opus Dei, por ejemplo, que Dios existe porque lo demuestra santo Tomás con sus cinco vías. Y a mi la verdad es que las vías en cuestión me dejan casi igual, no me parecen una demostración de nada, si acaso me parece que demuestran que Dios puede existir, que podría ser una explicación. Cuando dije lo que me parecían las vías, me contestaron que no lo entendía bien y que era así, como un dogma de la Iglesia. O sea, que un argumento demostrativo se tiene que creer de un modo dogmático.

Cuando se sale de la obra, como no se han pasado las “crisis teológico-religiosas” necesarias, porque de su superación nace la verdadera fe, uno se puede encontrar con la sorpresa de que todo aquello que creíamos tan sólido se desmorona en días o semanas y no queda nada.

La famosa crisis de la vocación no es tal crisis. Es simplemente la lucha entre uno que se resiste y los otros que te dicen que tienes vocación, que lo han visto porque cumples los requisitos, que no puede ser de otro modo. A mi la crisis me parece que es algo personal, entre uno y Dios, con uno mismo, y cuya resolución tiene sus tiempos y no se puede apremiar. Exige una madurez personal que en casos excepcionales se puede dar en personas jovencitas, pero normalmente creo que no es así. De la resolución de una crisis auténtica sí puede salir una vocación, lo otro es una imposición; una vez más una “indicación” suplanta la relación personal con Dios. Por eso creo que en el opus Dei como no se sabe o no se tiene claro el concepto de lo que es una vocación, la praxis lo ha deformado, siguen planteando las cosas a los demás del mismo modo. Entiendo que una vocación es algo absolutamente personal, es uno quien oye la llamada. Los demás lo único que pueden hacer es decirte que escuches.

Existe, a mi entender, un considerable abuso de lo escatológico, como recurso fácil con el que contrarrestar supuestos “males”. Eso es habitual cuando se carece de argumentaciones racionales válidas, especialmente en el contexto de las sectas. Muchas hacen referencia al fin del mundo, a los elegidos. Se plantea el cristianismo como algo apocalíptico, cuando lo importante es lo que hacemos hoy y ahora por los demás: ¿Cómo podemos decir que amamos a Dios a quien no vemos, si no amamos a nuestro prójimo, a quien si vemos?. El cielo se presenta de las maneras más variopintas y curiosas. El infierno es casi seguro para los desertores y disentir o no ver la voluntad de Dios en los directores es el principio del descamino. Una vez más los directores se atribuyen facultades reservadas a la divinidad y que sólo puede aquilatar la conciencia personal: se juzgan acciones (esto es un pecado mortal) y se dictan sentencias (te espera el infierno).

En la obra la instrumentalización de las cosas llega a tal punto que Dios se convierte en un recurso más, al servicio del sistema. La voluntad de Dios es el motivo, el argumento por el que se actúa. El “porque me da la gana” es una tontería de puertas afuera. Las decisiones de los directores se plantean como “decisiones” de Dios. Y me pregunto:¿por qué caramba cada cual no asume sus propias responsabilidades, es decir los directores las suyas?. Y resulta que Dios tiene tantas voluntades sobre nosotros, como ocurrencias tienen los directores. Dios es una “máquina de voluntades”. Con eso se saltan la conciencia personal, el sentido común y el espíritu evangélico, y no pasa nada. Se expresa de múltiples formas: “lo hemos/he visto en la presencia de Dios”, “eso es la voluntad de Dios”, “lo que nos dicen los directores siempre es la voluntad de Dios”, “lo que dice el Padre siempre viene de Dios”, “Dios quiere que mis hijos/as…”. Te encuentras por tanto que existe una verdadera suplantación, o incluso me atrevería a decir usurpación, de la acción de Dios en nosotros, a veces por parte de cuatro mequetrefes que porque se han reunido en consejo local y han “visto” eso, te lo convierten automáticamente en un problema de conciencia personal entre tú y Dios. Te empujan al oratorio -la máquina de voluntades divinas- para que lo veas claro. Y pobre de ti que no sea así, que creas que Dios a ti, de Tú a tú no te pide eso. Estás apañado. Ningún argumento en contra vale, no hay apelación posible, siempre acabarás siendo un soberbio, …, o un enfermo.

Eso a la larga -o con suerte a la corta-, escandaliza y mucho, hace daño, y si piensas un poco, si conservas alguna lucidez, si eres parte actuarial de este montaje -a veces repugnante- como lo fui yo, te frustras y ves que ese no es el camino, e irremediablemente inicias la única senda posible, la única que te dejan y te queda para resolverlo: la salida.

Y no valen -no me valen- ni las buenísimas personas, que las hay, ni centros con gente divertida, que la hay, ni un director comprensivo y empático, que también los hay. Es un problema de fondo, un problema de raíz. Simplemente es que las cosas no son así, que sus planteamientos están viciados. No han entendido la relación personal del hombre con Dios, y en el fondo no saben lo que es la religión. La Iglesia ha establecido mecanismos para salvaguardar la libertad de conciencia. Por eso la Iglesia no es una secta, porque admite en su seno una gran diversidad de opciones, algunas harto discutibles, como el opus Dei, y cuando rezamos el padrenuestro, es el Padre de todos, incluso de los no cristianos.

Noviembre 22, 2007 Publicado por opusvalladolid | Asociación Peñavera Oviedo, Blogroll, Club Antares Valladolid, Club Ensenada Santander, Club Lendel Palencia, Club Prados Valladolid, Club universitario Antares, Colegio Mayor Peñafiel, Prelatura Opus Dei, Colegio Pinoalbar Valladolid, Crisis Opus Dei, Documentos Internos Opus Dei, Ex miembros del Opus Dei, José María Escrivá de Balaguer, Opus Dei Burgos, Opus Dei Palencia, Secta, opusdeivalladolid, Ángel Lasheras Presas, Vicario Regional Opus Dei | | 2 comentarios

Una de coacciones en el Opus Dei

Publicado originalmente en OpusLibros.org

Pedro 

A veces uno se pregunta cómo pudo pasar tantos años en el opus (doce yo, otros más).

Supongo que hay muchas explicaciones, pero casi seguro que las siguientes perlas de nuestro amadísimo fundador (y del que vino después) estaban muy vivas en nuestras mentes en aquellos momentos de duda.

Dejo aquí este pequeño compendio para la posteridad (y para que las vean los hijos de esa gran obra que llegan y te dicen ‘pues si tan a disgusto estabas, sólo tenías que coger la puerta y largarte’).

Comenzamos nuestra andadura en un momento en el que estábamos dentro y veíamos que el tema no terminaba de funcionar. Quizá fue entonces cuando oímos alguna de las…

Coacciones Tipo A: Hijo mío, si lo estás pasando mal es por culpa tuya, y ni se te ocurra buscar una segunda opinión fuera de la obra porque… 

“Os digo en la presencia de Dios que, si algún hijo mío se siente infeliz, es porque le da la gana.” Crónica 1973, p539.

“Si el alma en circunstancias particulares necesita una medicación -por decirlo así- más cuidadosa, esto es, si se hace necesario el oportuno y rápido consejo, la dirección espiritual más intensa, no debe buscarse fuera de la Obra. Quien se comportara de otro modo, se apartaría voluntariamente del buen camino e iría hacia el abismo. Carta 28-III-1955, n 19…

Ya sé que falta la cita de que aquél que no se confiesa con un sacerdote de la obra no tiene buen espíritu, pero esa no la he encontrado. En cualquier caso, estas dos no tienen desperdicio y con ellas daba para tirar palante un tiempo.

Era una cuestión de autoinculparse y punto: en el fondo no estoy haciendo las cosas bien… mejor abro el alma y me dejo aconsejar… total, en la obra tenemos toda la farmacopea…

¡Adelante por el túnel! ¡a la guerra sin fusil! !ten, tus gafas de madera! ¡ahora comienzo, nunkchakus!

Pero resulta que uno veía que fuera había gente con pinta de ser más feliz que la de dentro. Entonces a uno se le ocurrió volver a plantear el problema…

Y quizá fue en aquél momento cuando nos encontramos con una de las que podríamos denominar…

Coacciones Tipo B: Hijo mío, si te vas es porque eres un traidor y un egoísta. Mira…

“Judas traicionó al Señor por dinero, Demás abandonó a San Pablo por los placeres de esta vida…: en el fondo, siempre es el egoísmo, la soberbia, es el yo desorbitado el que impide la fidelidad. Para nosotros, la fidelidad a nuestra llamada significa fidelidad a la vocación cristiana: al Amor de Dios. Se entienden por eso las palabras fuertes de nuestro Padre: si alguno de mis hijos se abandona y deja de guerrear, o vuelve la espalda, que sepa que nos hace traición a todos: a Jesucristo, a la Iglesia, a sus hermanos en la Obra, a todas las almas. Carta 19-III-1992, p67-68.

Que a nadie se le ocurra saltar fuera del agua. Quien lo hiciera, sería un cobarde, y no tendría fe en la Providencia divina. De nuestro Padre. Crónica 1973, p277.

Tú, mi hijo, no tienes derecho a volver la cara atrás, a condenar tu alma o, al menos, a ponerte en grave e inminente peligro de perderla. (…) No tienes derecho a prescindir de la Obra…Meditaciones II, p179-180.

Jolín, ¡qué duro! Yo… bueno… no es que esté en mal plan… pero las cosas me cuestan mucho…

No pasa nada, si no te sientes suficientemente culpable quizá ayuden las…

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Noviembre 20, 2007 Publicado por opusvalladolid | Asociación Tamaral León, Casa convivencias Aldebarán Simancas, Club Antares Valladolid, Club Montauca Burgos, Club Prados Valladolid, Club Trechel Valladolid, Club juvenil Cerroalto, Colegio Valmayor Gijón, Colegio de Fomento, Ex miembros del Opus Dei, Opus, Opus Dei Castilla y León, Opus Dei Salamanca, Opus Dei Zamora, Prelatura personal del Opus Dei, Secta, Sectas Destructivas, Ángel Lasheras Presas, Vicario Regional Opus Dei | | Aún no hay comentarios

Salir cuanto antes del Opus Dei

Publicado originalmente en OpusLibros.org

Sonsoles 

La descripción de lo acontecido con D. Antonio Petit justifica por sí sola la existencia de opuslibros.org. A todos se nos ha encogido el corazón al leerlo, pero a ninguno nos ha extrañado. ¡Cuántos antonios hay todavía en el Opus Dei!

Para mí es una prueba de que cuanto antes hay que dejar el Opus Dei. Cada día que pasa estando dentro es nocivo para el alma, para los sentimientos, para la salud y un perjuicio económico e incluso legal para el individuo. Y al final eso es lo que importa, la salud y el bienestar de cada persona. Hay muchas personas como cuenta Agustina que siguen en el Opus Dei sabiendo que están en una organización perversa y pensando que hacen bien a otros. Quizás sea así y ayuden a gente que sigue o que piensa en irse, pero deberían pensar en sí mismos y en el daño que la Obra les está haciendo a ellos. También hay personas que siguen porque creen que fuera no van a ser capaces de vivir o que les resulta más cómodo seguir dentro…

Quizás pensemos que conociendo lo que se cuece dentro se inmuniza uno contra el mal, que se está a salvo de las barbaridades que la Obra ejerce contra todos sus fieles. No es así. El Opus Dei es una de las sectas más peligrosas que existen y debemos tenerlo en cuenta. Respetando la libertad de cada cual, yo recomendaría a todos los que vean todo ese mal que dejen el Opus Dei hoy mismo. Nada justifica seguir. Hay que darse cuenta de que cuando vemos ese mal desde dentro de la institución estamos solos contra todo un engranaje de directores perfectamente engrasado y con un escalado que cumple sus funciones de “reportar” al superior y de obedecerle sin fisuras.

Decía que el Opus Dei es una de las sectas más peligrosas. En pocas organizaciones está tan bien pensada la manera de anular a la persona en todos los aspectos. La manera de que sea útil y no un problema. La manera de exprimir hasta la extenuación a cada uno de sus miembros.

Analicemos un poco. Controlan los pensamientos, sentimientos y actos mediante la dirección espiritual doble de sacerdote y director con la insistencia de sinceridad absoluta y salvaje. Minan la autoestima y la moral del fiel con los sentimientos de culpa que le inculcan en esa dirección espiritual. La formación va encaminada a anular cualquier resquicio de personalidad propia, de sentimiento individual o de toma de decisiones personales. Siempre está el lema que graban a fuego en la mente de los miembros: estás aquí por la voluntad de Dios, tienes que hacer la voluntad de Dios que te viene por los directores.

Mediante el compromiso de obediencia influyen en todas las actividades de cada numerario/a (en menor medida en agregados y en menor supernumerarios y cooperadores, en los que también lo intentan), indicándoles los estudios a realizar, marcando con la exigencia de labores apostólicas y materiales para el Opus Dei su trabajo profesional, la ciudad donde viven, su relación con su familia, con sus amigos… aislándoles de ellos cuando lo consideran oportuno por el compromiso de castidad, obligándoles por el compromiso de obediencia a dejar su trabajo para dedicarse a labores internas por las que no reciben salario ni cotizan a la seguridad social o a la administración (cuidado de las casas del Opus Dei) o a ser sacerdotes.

Por el compromiso de pobreza controlan todos sus ingresos y todos sus gastos. Deciden lo que deben poseer y lo que no, cuando comprar y cuando vender. Es a lo que me refería antes con el perjuicio económico y legal que puede causar el Opus Dei cada día de más que se permanece. (Ver la anécdota del coche de Antonio Petit o el caso de la propiedad inmobiliaria en Sevilla) En este sentido hago el enlace con un escrito que recomienda cosas muy interesantes.

El Opus Dei decide todo en la vida de un numerario. Dice a nombre de quien se hace el contrato de la luz de una casa, quien aparece en las compras de coches, quien se desgrava por un alquiler de vivienda… ¿qué pasa si se equivocan? ¿Qué pasa si, pensemos mal, el Opus Dei decide que un numerario no pague impuestos un año porque ese dinero lo necesitan para X? El numerario debe obedecer y si, sigamos pensando mal, esa decisión se toma cuando es inminente la salida del numerario en cuestión, a su salida se encontrará con una deuda. Llevando el pensamiento al colmo del mal, el Opus Dei puede llevar incluso a la cárcel a uno de sus miembros o sus antiguos miembros con otro de sus trucos: los papeles en blanco que todo numerario firma y deja a los directores en algún momento de su vida. ¿No es un atropello esa obligación? ¿No va en contra de toda lógica, de toda legislación humana o divina? 

El Opus Dei es una secta peligrosa dentro de la Iglesia Católica. No hay ningún indicio de modificación en su conducta por lo tanto la única solución es que desaparezca. La Iglesia la ha aceptado como prelatura personal y eso quiere decir que el único que puede disolver el Opus Dei es el Papa.

Pongámonos en el mejor de los escenarios. El Papa disuelve el Opus Dei. ¿Desaparecería el Opus Dei? ¿Los actuales directores high level lo permitirían? ¿A qué se iban a dedicar? Si se me permite mi opinión, antes lo convierten en una cadena de tintorerías. Tintorerías por supuesto desde las que seguir manipulando a personas, que es lo que les interesa.

Por eso creo que además de insistir en el tema eclesiástico se debería tratar el tema sociológico- que la sociedad sepa lo que es el Opus Dei en realidad y se conciencie del daño que le hace-, jurídico-seguir con denuncias en casos de no cotización a la seguridad social, protección de datos, acoso a menores- y también político. Leyes que realmente impidan que el Opus Dei cometa tantas tropelías.

Un saludo

Sonsoles

Noviembre 18, 2007 Publicado por opusvalladolid | Asociación Juvenil Montealegre Oviedo, Asociación Tamaral León, Aula Social, Club Alfar Salamanca, Club Ensenada Santander, Club Niara Valladolid, Club Tempero Valladolid, Club Terral Salamanca, Club juvenil Trechel, Club universitario Antares, Colegio Los Robles Asturias, Colegio Peñamayor Asturias, Colegio Torrevelo Cantabria, Delegación de Valladolid del Opus Dei, Escuela de Hostelería Alcazarén, Prelatura Opus Dei, José María Escrivá de Balaguer, Opus, Opus Dei Gijón, Opus Dei Salamanca, Opus Dei Zamora, Residencias Universitarias, Prelatura Opus Dei, Sectas Destructivas | | 1 comentario

Sectas en la Iglesia Católica

Publicado originalmente en OpusLibros.org

Alberto Moncada 

(Ponencia al Congreso de la Asociación Internacional para el Estudio de las Sectas, (ICSA), Bruselas, junio 2007)

A mediados de los años ochenta, la Iglesia Católica comenzó a producir documentos e iniciar actividades para contrarrestar la actuación de movimientos religiosos populares, la mayoría protestantes, que están captando a un gran número de católicos, especialmente en América Latina. De hecho, el Vaticano pidió al gobierno mexicano que actuara contra ellos a lo que México se negó. Las autoridades mexicanas estaban más bien preocupadas por la influencia pronorteamericana de algunos de esos grupos. El primer viaje trasatlántico del papa Ratzinger ha sido precisamente a Brasil, donde los movimientos religiosos populares se están haciendo crecientemente con clientelas católicas. La escasez del clero y las actividades benéficas de los nuevos grupos explican su creciente influencia…

Pero para defenderse de su competencia el Vaticano eligió la descalificación, al caracterizarlos como sectas utilizando la terminología sociológica al uso. El último documento, del Arzobispo de Viena Monseñor Christoph Schönborn, (L,Osservatore Romano, 13 Agosto, 1997), después de analizar las características de las sectas, afirma que no existe ninguna organización católica sectaria pero, en vez de argüir sociológicamente, concluye que basta la aprobación de la Iglesia para garantizar el carácter no sectario de las organizaciones bajo disciplina eclesiástica.

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Noviembre 15, 2007 Publicado por opusvalladolid | Asociación Tamaral León, Casa convivencias Aldebarán Simancas, Club Antares Valladolid, Club Enol Oviedo, Club Lendel Palencia, Club juvenil Trechel, Colegio Internacional Campolara Burgos, Colegio Peñalba Valladolid, Colegio de Fomento, Delegación de Valladolid del Opus Dei, Escuela Deportiva Niara, Prelatura Opus Dei, José María Escrivá de Balaguer, Opus Dei, Opus Dei Zamora, Prelatura personal del Opus Dei, Secta, Sectas Destructivas | | Aún no hay comentarios

Carta a alguien con crisis de vocación al Opus Dei

Publicado originalmente en OpusLibros.org

Mary 

Esta carta es para aquellas actuales numerarias confundidas y presas dentro del opus dei, entre ellas, tu “M”., si es que puedes volver a entrar en esta web sin que lo sepan en tu centro. (La autora)

Si eres todavía numeraria y estás pasando por lo que allí llaman “crisis vocacional” o como dicen ellas… “hay que encomendar a fulanita que esta mal”, por favor no dejes de leer los testimonios de tantas personas buenas que han sido víctimas del opus por tantos años. Son testimonios sinceros de mujeres, hombres y sacerdotes, cuyas vidas al igual que las nuestras han sido marcadas, por ese dañino y sutil endoctrinamiento y “lavado cerebral” que te hacen desde que te consideran “pitable” hasta que o te vas o te echan por el motivo que sea.

Cuando yo pedí la admisión al opus, se me dijo que Dios me había llamado a un camino de santificación del trabajo en medio del mundo siendo una cristiana corriente. Me dijeron también que Dios me estaba pidiendo aún más. Que dejara el amor humano por el amor con MAYUSCULA, todo era cuestión de generosidad. Yo no era ninguna “loca” sino más bien alguien joven con grandes ideales y sueños en la vida. Tenía 20 años y una gran sensibilidad por la gente. Poseía grandes deseos de influir y cambiar el mundo, motivo por el cual había decidido estudiar Educación.

Yo sabia que al “pitar de Numeraria” estaba renunciando al matrimonio y a tener algún dia mi propia familia. Las numerarias que me trataban me habían dicho también que ahora me unían al opus lazos más fuertes que los lazos de sangre y que ELLOS eran mi primera familia. Luego me fui enterando de tantas otras cosas, al igual que tú seguramente. Supe más tarde que tenía que renunciar a la amistad de personas que no fuesen “candidatas para la obra” o “pitables”, pues sería una pérdida de tiempo. Más adelante me pidieron además que dejara mi carrera de Educación y me cambiara a otra universidad ya que en la universidad donde yo estudiaba, La Universidad Catolica, “los curas eran jesuitas” y ellas decían que los jesuítas no querían mucho a la obra y que me estaban influenciando con mala doctrina.

Dar este paso me costó bastante, pues ya había estudiado dos años y medio de mi carrera, Educación. De igual forma obedecí y me cambié a estudiar Idiomas Modernos en otra universidad. Por suerte, más delante me gustó muchísimo mi carrera de Idiomas, gracias a Dios, y me gradué entre las mejores de mi promoción.

Como tú sabes a uno no le dicen todo al principio. Luego se entera del cilicio y de las disciplinas. Para los que no saben: el cilicio es una cadena con puas, que se ata en la parte de arriba del muslo atando las dos cintas extremas causando pequeñas heridas en la piel, el cual las numerarias deben usar dos horas al dia menos algunos dias de fiesta durante el año. Las disciplinas consisten en una pequeña cuerda o látigo pequeño, que sirve de autoflagelación que se usa en las nalgas desnudas mientras se dice alguna oración, una vez a la semana o en algunos casos se puede usar más veces con permiso de las directoras.)

Entonces, viene de nuevo mi pregunta: ¿por qué ese misterio y no decir las cosas como son realmente, TODAS las cosas, con verdad, desde el principio? Seguro que te suena conocido el cuento de que “a los bebés se les da primero leche y luego comidas sólidas y que es igual con una vocación reciente a quien no se les puede decir TODO al principio, sino que poco a poco se le van explicando las cosas”. Esto no es más que una de sus tácticas para engañar y mantener a las vocaciones recientes. Lo que pasa es que cuando uno está ya dentro uno está como ciego, pues uno ya le ha dado su vida a Dios allí. Esto hace que todo lo demás pase a ser secundario y se acepte como parte de la misma entrega. ¡ESO ES UNA FALSEDAD! Pero qué claras se ven las cosas desde afuera y con el pasar de los años.

Algo que nunca supe hasta el final de mi vida en esa institución, fue el hecho de que las directoras y sacerdotes comentan entre ellos, es decir, chismean sobre nuestras intimidades y pensamientos más ocultos los cuales debíamos comentar siempre “con sinceridad salvaje”, por el “buen espiritu” en la charla. Yo creía erroneamente que lo que yo le comentaba a la directora, sólo ella lo sabía, pero qué equivocada estaba.

Otra cosa que me sorprendió mucho, (antes de que me dieran la dispensa para poder irme) fue que la directora del último centro donde viví pretendía que me quedara allí en el centro hasta que ellos así lo decidieran. “V” pretendía que me quedara metida en un cuarto para que no me vieran las que venían por el centro, para evitar escándalo. Se me dijo que NO podía llamar a mi familia. Tampoco me pasaban llamadas de nadie, y al yo revelarme y tratar de salir del centro, escondieron las llaves y me dieron un calmante fuertisimo, “Ropinol”, para doparme y según ellas para que descansara. En mi caso era un 23 de febrero y querían que me quedara en el centro hasta el 19 de marzo. Eso es un atropello, una falta de caridad y sin duda va en contra de la dignidad humana.

Yo, no lo permití por supuesto, y grité y patalié hasta que por fin esa noche la numeraria “C” (quien vivió por años en Roma muy cerca del fundador) vino al centro y me dijo como les conté antes en mi Carta abierta a la numeraria “C”, para informarme que el padre había dado la dispensa para que me fuera al dia siguiente. “C” me dijo: “Tú nunca hiciste el apostolado de la obra, tú siempre hisistes Tu apostolado” y su amenaza: “Si algun dia me entero de que has hablado mal de la Obra, ese día las puertas del Opus Dei estarán cerradas para ti”. También me dio a entender que no me metiera con la obra, porque ella misma personalmente se encargaría de arruinar mi reputación.

Esto es un resumen bien corto de mi salida ya que es imposible expresar por escrito todos los sentimientos que uno tiene en ese momento, al pensar que uno tendrá que recomenzar y enfrentarse a la vida. En ese momento uno puede tener la tentación de sentir como que perdió su tiempo allí, su juventud, sus mejores años, sus ilusiones, por un sueño que en realidad era una sola mentira. En mi caso fueron 5 años, pero hay otras a quienes la obra les ha robado mucho más.

¡NO DEJES TU, TU VIDA ENTERA, EN ESA MENTIRA! Si hay algo que no te da paz, no les hagas caso, ten espiritu crítico. POR FAVOR, SI ERES UNA NUMERARIA CON DUDAS DE VOCACION, NO SIGAS OBEDECIENDO A CIEGAS, NO ES UNA TENTACION DEL DEMONIO, ABRE TUS OJOS. TODOS EN ESTA WEB TE PODEMOS ASEGURAR QUE AFUERA LA VIDA ES MUCHO MEJOR. No te digo que no hayan sufrimientos, pues son parte de la vida, pero al menos AFUERA, eres LIBRE y se puede ser muy feliz!

Si estas pasando por algo similar, por favor, lee el testimonio de tantas personas que han pasado por lo mismo. Yo pensaba que ese mal trato que me dieron al final me pasó a mi sola. Pensaba que se habían equivocado conmigo, pero cuando descubrí esta web y por fin lei el excelente libro de María del Carmen Tapia, “Tras El Umbral: Una Vida en el Opus Dei” , fue que descubrí que yo no estaba sola y que esas son sus “tácticas”: hacer que uno se sienta mal, culpable, infiel y que nunca podrá ser feliz fuera del opus que según ellas “es el mejor lugar para vivir y para morir.” NADA QUE VER CON LA REALIDAD! Allí yo me sentía como que mi vida estaba en manos de esas mujeres, disfrazadas de representantes del padre e instrumentos de Dios.

En la obra siempre había un “misterio”, al final, me costaba mucho el no saber dónde me mandarían la próxima vez y el tener que abrirle mi alma a la persona que me imponían ellas en la charla fraterna. Como tú sabes, había cosas que no te decían. Si alguna dejaba la vocación había que actuar como si esa persona nunca existió. Ya no se hablaba más nunca de ella. ¿Qué clase de caridad es esa donde se desechan a las tan queridas “hermanas” cuando ya no sirven más para la obra, por la razón que sea?

Después de mi salida, me han contado personas, amigas que también han dejado la opus, que a ellas, cuando me fui les dijeron que a mi “me faltaba una tuerca”. Gracias a Dios, en mi caso nunca tuve necesidad de psiquiatra ni tuve grandes depresiones, pero sí sé de varias, que han terminado muy muy mal y de otras que casi se volvieron locas allí dentro por la presión y el sentido de culpa y la condena por parte de la obra. También hay una pobre Nume en Valencia, la cual creo que sigue de numeraria, que la tenían escondida de todos porque aparentemente enloqueció (la volvieron loca en el opus dei.) Hay que tener cuidado también con las directoras, pues te podrían dar calmantes muy fuertes para doparte y para que no pienses con claridad. Esto es VERDAD y Dios no es el causante, sino la obra, yo lo viví y tengo testigos.

NUMERARIA, SI ESTAS DUDANDO, Y TE CUESTA LA SUPUESTA VIDA DE FAMILIA, SI “VIVES LA VOCACION A TU MANERA”, SI NO ESTAS DE ACUERDO CON TODO ESE ADOCTRINAMIENTO, CON ESA VIDA FALSA, CORRE, CORRE BIEN LEJOS DE ALLI! (Lée el testimonio de Antonieta) VETE, AUNQUE LUEGO DIGAN QUE TU TAMBIEN TENIAS UNA “TUERCA FLOJA”, O QUE ERAS ESTO O LO OTRO, AUNQUE TE AMENACEN CON DISFAMAR TU PERSONA, NO HAGAS CASO, NUNCA ES TARDE. CUANDO POR FIN SALGAS EN LIBERTAD, VERAS QUE PUEDES SER FELIZ COMO UNA CRISTIANA CORRIENTE EN EL MUNDO, FUERA DEL OPUS DEI. LO IMPORTANTE ES QUE NO ESTÁS SOLA. RECUERDA QUE TIENES A CRISTO EN TU CORAZÓN.

Noviembre 13, 2007 Publicado por opusvalladolid | Asociación Peñavera Oviedo, Asociación Universitaria Artes, Casa convivencias Aldebarán Simancas, Club Alfar Salamanca, Club juvenil Prados, Club juvenil Trechel, Club universitario Antares, Colegio Alcazarén Valladolid, Prelatura Opus Dei, Colegio Mayor Los Arces, Prelatura Opus Dei, Colegio Pinoalbar Valladolid, Encarnita Ortega Pardo, José María Escrivá de Balaguer, Opus Dei, Opus Dei Gijón, Ángel Lasheras Presas, Vicario Regional Opus Dei | | Aún no hay comentarios

Todos los milagros del Fundador del Opus Dei,… son así…???

Publicado originalmente en OpusLibros.org

Isabel Nath

Hola a todos,

Escribo en esta ocasión para contaros una cosa curiosa que me ocurrió hace diez días (tened un poco de paciencia al leerlo que veréis que al final tiene relación con el Opus Dei…).

Atendí recientemente a una Conferencia Internacional en New Delhi en la que se hablaba de reparación neuronal (http://www.udaan.org/nr2con/). Yo iba solo como ‘madre de niño con necesidades especiales’ porque no soy médico. En esa conferencia se habló de muchas técnicas que existen en la actualidad para mejorar la calidad de vida de niños dentro del espectro autista, niños con PC, y personas adultas que hayan tenido un infarto cerebral o un daño en la espina, o algo así (aprovecho para decir que tengo mucha información al respecto y si alguien está interesado en compartirla por favor que pida mi dirección de e-mail a Agustina).

Uno de los ponentes era un médico de USA que se llama Bernard Brucker, y es el inventor del Método Brucker para aplicar el biofeedback. Siento el tecnicismo; se trata de una técnica nada agresiva en la que se enseña o re-enseña a mover los músculos de forma correcta (fundamental para personas con PC o después de un infarto!). Se hace a través de unos electrodos que se colocan en los músculos que se quiere tratar y a los que se les dan pequeños impulsos eléctricos. Los resultados son espectaculares, o si lo queréis de otra forma, en ocasiones parecen ‘milagrosos’. Para que se vea que no estoy inventándome nada, podéis poner las palabras Brucker, Miami, biofeedback en Google y echar un vistazo.

Este médico del Hospital Judío de Miami, Dr. B. Brucker, presentó unos cuantos casos (más de 15 creo) para que viésemos cuáles eran los resultados que se pueden obtener. Uno de ellos era un pianista de una cierta edad que había sufrido un espasmo cerebral y como consecuencia no podía tocar el piano. El Dr. Brucker le aplicó su método de recuperación y este hombre volvió a tocar el piano, al principio con cierta dificultad pero poco a poco fue cogiendo fuerza en los músculos del brazo afectados y llegó a dar conciertos de nuevo. Hasta aquí la exposición del Dr. Brucker, con diapositivas tomadas en varias etapas del proceso y etc., etc. Ahí se quedo la cosa. No era el caso más llamativo de los que nos presentaba, más bien normalito pero peculiar, porque un pianista necesita mucha finura de movimiento en los dedos, obviamente.

Pasan los días y yo intento buscar en Google más datos acerca de este método y me encuentro con el siguiente link: http://www.conelpapa.com/quepersigue/opusdei/curaciones.htm

Si leéis el propio link despacio ya entendéis de qué va la cosa… Efectivamente, el mencionado pianista relata lo mismo pero en clave de milagrito de San Josemaría!.  Cada cual puede pensar lo que quiera; yo personalmente creo más bien poco en los milagros, y sobre todo me resulta sorprendente que según a qué movimiento cristiano se afilia uno, las posibilidades de milagrito que tiene aumentan de forma desmedida. Respeto las creencias ajenas en cualquier caso. Pero este ejemplo nos demuestra que las cosas más científicas pueden tener si queremos lectura de milagrito, porque además la ciencia avanza que es una barbaridad, que decía aquel. Y hombre, poner a uno de ejemplo de santidad basándose en este tipo de cosas… Como sean todos iguales…

Reconoceréis que atender a una Conferencia Internacional con un tema tan específico, en un país tan remoto, sin ser médico, no es lo más normal para una españolita de a pie. Tener interés personal en ese Método concreto, menos. Tener la posibilidad de hablar tranquilamente con el señor que se lo ha inventado, casi es carambola. Y la carambola completa es que ese señor, ajeno a milagros de tipo alguno, ponga como ejemplo de la efectividad de su método el ejemplo del milagrito!. El que una oreja esté presente en esa Conferencia y se encuentre luego en Internet el relato del milagro ya no sé como llamarlo… La verdad es que cuando lo escribieron debieron pensar que era casi imposible que alguien lo descubriese, pero como decía mi abuela: “cuando no quieras que algo se sepa, sencillamente no lo hagas…”.

Sonreíd…

Isabel Nath

Noviembre 6, 2007 Publicado por opusvalladolid | Asociación Juvenil Oyambre y Dobra, Asociación Peñavera Oviedo, Aula Social, Casa de retiros El Rincón Tordesillas, Club Alcotan Zamora, Club Ensenada Santander, Club Lendel Palencia, Club Tempero Valladolid, Club Torla Oviedo, Club juvenil Cerroalto, Club juvenil Niara, Colegio Alcazarén Valladolid, Prelatura Opus Dei, Colegio Montessori Salamanca, Delegación de Valladolid del Opus Dei, Guarderías Kids Garden, José María Escrivá de Balaguer, Obra corporativas Prelatura del Opus Dei en Valladolid, Opus Dei Gijón, Prelatura personal del Opus Dei, opusdeivalladolid, Ángel Lasheras Presas, Vicario Regional Opus Dei | | Aún no hay comentarios

¿Quiénes son los langostinos?

Publicado originalmente en OpusLibros.org

Brian

Me imagino a las mentes sesudas de la AOP de Vitrubio (Madrid), reunidas en plan consejo local, Comisión (Asesoría no porque “ellas no hace falta que sean sabias, basta que sean discretas”), enviado nota urgente a la AOP del opus en Roma con propuesta de varios títulos para el artículo que copio a continuación de la web oficial, y esperando ansiosamente respuesta. Por fin llega la respuesta: Poned título impactante: “El ancho mundo del langostino”. ¡Cómo se nota que nuestro santo fundador ilumina las mentes de Bruno Buocci! se murmura por lo bajo. Me pregunto: ¿No quedan numerarios con mentalidad periodística sin ánimo de hacer el ridículo? El mundo del langostino es ancho pero menos estrecho que la mente de los langostinos que hacen la web oficial. Ahí va:

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En el ancho mundo del langostino

Juan Latorre vive en Burgos, es ingeniero de telecomunicaciones

02 de noviembre de 2007

En ocasiones la vida te cambia de un día para otro; porque estaba yo trabajando tan tranquilamente en una central telefónica de Madrid, cuando una hermana mía que vive en Burgos me llamó diciéndome que había un puesto vacante en una empresa de langostinos. Era un puesto, decía, que me iba como anillo al dedo. ¿Yo en Burgos? Antes habíamos bromeado sobre el asunto, y yo le había dicho que si me encontraba un trabajo como catador de langostinos, allá que me iba rápidamente…

Y para allá que me fui. Y mis padres, con los que vivo, dijeron que se venían también. Fue un cambio importante, porque los dos son andaluces, de dos pueblos de Jaén: Úbeda y Torreperogil y Burgos está en plena meseta castellana. Mi padre, que trabajaba de albañil, ya está jubilado. Gracias a la formación cristiana que me han dado -mi madre es supernumeraria- y a Tajamar, donde estudié, conocí el Opus Dei. Soy agregado.

En junio del 2003 nos instalamos en Burgos. El trabajo es muy interesante, aunque no como catador, precisamente: soy ingeniero de telecomunicaciones. Yo no sabía mucho de Burgos; pero sí es una ciudad que tengo asociada a la necesidad de ser siempre optimistas. He leído muchas veces que cuando San Josemaría vivió aquí, en plena guerra civil, con el país destrozado, todo invitaba humanamente al pesimismo. Sin embargo, el fundador del Opus Dei se mantuvo siempre fiel al querer de Dios, contra viento y marea, esperanzado casi contra toda esperanza. He pensado muchas veces en esto, durante mis idas y venidas por la ciudad, cuando hago gestiones para mi empresa.

Esas gestiones me llevan en ocasiones bastante lejos, por el “ancho mundo del langostino”. Voy con frecuencia a países como Brasil, Ecuador, Nicaragua, Perú, India, Tailandia, Irán, Venezuela… Esos viajes me permiten hacer amistad con muchas personas, de mentalidades, religiones y culturas muy distintas; y he comprobado que, por encima de las razas, las culturas, las religiones y las mentalidades, en todos los hombres late una gran sed de Dios.

Durante esos viajes las conversaciones sobre Dios se puede decir que nacen solas. Porque cuando terminamos de hablar del langostino, pasamos, casi sin darnos cuenta, a hablar de la familia, de los hijos, de los problemas y preocupaciones de cada uno. Y he visto cómo, cuando se acercan a Dios, su vida se llena de esperanza y optimismo.

Hace poco un amigo mío, católico, que llevaba varios años de vida marital, me ha dado una gran alegría: ha decidido casarse por la Iglesia. Es un hombre muy bueno, con mucho cariño a su mujer, pero que, como tantas personas, no ha tenido en su vida muchas oportunidades de formarse bien.

Y es curioso cómo hace Dios las cosas: habíamos hablado con frecuencia de la maravilla del sacramento del Matrimonio, pero por unas cosas y por otras no acababa de decidirse. Hasta que un día me enseñó la fotografía de su chica y le dije, de broma:

-Es muy guapa. Ya verás lo que haces; porque… ¡o te casas o te la roban!

Fue una broma, un comentario sin más, ya digo, pero del que Dios se sirvió para hacerle cambiar de vida. He pensado en eso muchas veces: Dios se sirve de pequeñas cosas -un comentario, un e-mail, una llamada telefónica- para mover con su gracia a las personas; y muchas, de un día para otro, como me pasó a mí, se deciden a cambiar no sólo de ciudad, sino de algo más importante: de vida.

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Impresionante título, impresionante testimonio. Porque o se casa o le roban a su chica. Y para que no se la roben -¡como sólo te pueden robar a tu chica si no estás casado!- pues se casan y ahora ya será suya para siempre: “mía o de nadie”… ¡Hay que ver las tonterías que se pueden leer en la web oficial de la prelatura! La Cosa está decayendo mucho, pero mucho mucho.

Saludos

Brian

Noviembre 3, 2007 Publicado por opusvalladolid | Asociación Peñavera Oviedo, Asociación Torreón Segovia, Club Alcotan Zamora, Club Deva Gijón, Club Montauca Burgos, Club Trechel Valladolid, Colegio Torrevelo Cantabria, Colegio de Fomento, ExOpus, José María Escrivá de Balaguer, Opus Dei, Opus Dei España, Prelatura personal del Opus Dei, Sectas Destructivas, Ángel Lasheras Presas, Vicario Regional Opus Dei | | Aún no hay comentarios