Ante el nuevo milenio “post Opus Dei”
Publicado originalmente en OpusLibros.org
Marcus Tank

Imagen: Quint Buchhotz, “Torre de libros”
1. La verdad acaba imponiéndose más tarde o más temprano. Me ha sorprendido gratamente la consonancia de ideas de mi último artículo ¿Es el Opus Dei un fraude total? con el de Gervasio La sola piedad no basta, publicados ambos el mismo día y sin ponernos de acuerdo. Las tesis comunes son varias, pero podrían sintetizarse en los escasos visos de sobrenaturalidad de un “espíritu” y de una “piedad” que se muestran teológicamente insuficientes ya en sus planteamientos más básicos.
Lo mismo puede decirse de la institución Opus Dei que, con el paso de muy poco tiempo, se ha manifestado en su monstruosa realidad. Gervasio compara sutilmente “espíritu” y “fundador” con el fenómeno de los mormones y la pretensión de crear una nueva iglesia. En el fondo se trata de una demoledora crítica a la totalidad, que indicaría que el Opus Dei es un fraude, y que todos los que creímos o confiamos en su fundador, andábamos engañados. Esto cuesta reconocerlo, pero peor es seguir en la mentira.
Sin embargo, aunque la institución no sea propiamente una criatura de Dios en sentido estricto, de lo que no dudo es de que casi todos los que nos vinculamos al Opus Dei lo hicimos movidos por unos deseos de santidad y de entrega suscitados por el Espíritu Santo. Nada de todo ello se ha perdido ni se pierde: al contrario, debería tener continuidad en una personal relación con Dios, quien “al aire de tu vuelo fresco toma”, según el místico carmelita. Si observamos las espiritualidades surgidas en el siglo XX, y las reformas emprendidas en fundaciones anteriores, puede advertirse una tendencia a disminuir el peso de lo institucional y lo corporativo en favor de alentar un encuentro realmente personal con Dios…
2. En los orígenes de la vida eremítica no existían organizaciones de santificación instituidas, sino maestros espirituales (un abba, padre: de ahí el término abad más tardío, o el starez en la Ortodoxia de Oriente) que con su experiencia ayudaban a los que espontáneamente acudían a pedirles consejo. Posteriormente surgieron agrupaciones de estos eremitas en cenobios y monasterios bajo Reglas donde la norma no tenía más sentido que trazar “caminos comunes” orientados hacia la personal unión con Dios. San Benito de Nursia (años 480-547), el más humano de todos los monjes, atemperó reglas y prescripciones para favorecer la oración personal de sus monjes y en ellos respetar la acción de Dios. Con el paso de los siglos, las reformas monásticas inventan nuevas fórmulas canónicas de organización: las “órdenes” de obediencias, por ejemplo, como la obediencia de Cister o de Cluny durante los siglo XI y XII. Y luego, a estas instituciones de carácter eminentemente “contemplativo” siguieron otras con fines más específicamente “activos” o asistenciales. La época moderna muestra el florecimiento de este segundo tipo de instituciones.
Durante los siglos XIX y XX, el Espíritu Santo suscita la inquietud por la vida espiritual y la santidad de los seglares en sus quehaceres ordinarios. Y aparece así toda una teología del laicado que discurre en paralelo a una renovación de la teología sobre la Iglesia: una nueva eclesiología sobre el “Cuerpo Místico de Cristo” que, al poco de ser recibida en 1943 por la encíclica Mystici Corporis de Pío XII, ya está renovada y superada por los grandes maestros de la Teología del siglo XX, que escriben desde una perspectiva ecuménica. La fuerza innovadora de las nuevas tendencias eclosiona en el Concilio Vaticano II de 1961-1965.
Los documentos de este Concilio conllevan en efecto una nueva visión teológica de la fe cristiana, que enlaza pacíficamente las nociones de “Pueblo de Dios” y “Cuerpo de Cristo” en su originario sentido bíblico y patrístico. Pero también este Concilio aporta una antropología renovada: una visión del hombre más deudora de la modernidad, basada en su ser personal y comunitario a la vez, y dando preeminencia sin duda a lo personal sobre lo institucional. La dignidad humana reclama el ejercicio de la libertad personal con preferencia a la asunción obligada de los signos objetivos de la libertad, que suelen expresarse en normas o estereotipos de conducta institucionales, tantas veces impuestas como si fueran la garantía del bien y de la ortodoxia.
Con perspectiva histórica resulta difícil negar que la Iglesia cristiana del Occidente ha alcanzado un grado excesivo -por eso, negativo, pernicioso- de institucionalización, que debería purificar. A pesar de las buenas intenciones de muchos, todavía lo sigue padeciendo. En cambio, la teología y la espiritualidad cristiana de Oriente nunca dejó de ser personalista y eminentemente contemplativa.
3. ¿Qué lugar ocupa el Opus Dei en todo este panorama? A mí me parece que es un cuerpo extraño, pues mantiene las formas religiosas de la piedad más tradicional en los siglos inmediatos, a la vez que afirma poseer un “espíritu secular” en la vanguardia de la nueva eclesiología conciliar. Nada de esto es verdad, porque el Opus Dei continúa aferrado a una eclesiología vieja, caduca, insuficiente, todavía no renovada, y lo peor: con aires de suficiencia. El fundador jamás entendió una jota de la “nueva Teología” del siglo XX y menos del Concilio Vaticano II, del cual siempre hizo una valoración negativa. Por su mentalidad y por su formación no entendió, no pudo entender, ni el qué y ni el porqué de este Concilio tan providencial.
¿Qué hizo entonces? Lo más característico suyo fue diseñar una organización de apariencias religiosas pero al modo secular, empresarial, con fines eminentemente humano-seculares: una estructura de poder intramundano, donde lo personal desaparece completamente ante la importancia primaria de lo institucional, por mor de su eficacia. En esto, pues, nihil novum sub sole, nada nuevo bajo el sol. Hans Urs von Balthasar comprendió perfectamente ese intento y por eso su crítica al Opus Dei supo poner el dedo en la llaga.
Esto explica muchas cosas. Pero, si atendemos ahora al devenir eclesial de los últimos decenios, parece claro que la Iglesia sigue tendiendo a espiritualizarse. Esto no debe entenderse al modo pietista, la “piedad” sobre la que ironiza Gervasio, sino en el sentido de soltar el lastre de “lo instituido por los hombres” a lo largo de la historia, a fin de que la Iglesia vuelva a sus orígenes y, en definitiva, vaya dejando obrar más a Dios en ella.
Tratando lo sacro, el hombre sin Dios es lo más “inhumano” que pueda imaginarse. Así, es capaz de sostener una “piedad de normas” mediante la pastoral de una monstruosa maquinaria institucional, que en su fondo oculta a un Dios frío, teórico, producto de una teología racionalista. Entre el auténtico Dios personal de la Revelación -el Dios de Jesucristo en los evangelios- y todos nosotros -el yo de cada uno- se interpone la mediación de lo institucional como un sistema lógico-teórico que nos arranca de la propia realidad subjetiva personal e impide contactar con el Dios vivo y verdadero, revelado en Cristo.
El contraste entre este modo de acercarse al cristianismo y los Evangelios es notorio. En Jesús de Nazaret apenas hay institución. Entre Jesús y sus discípulos no se interpone ningún “sistema” de protocolos para articular relaciones: Él teje siempre la amistad, relaciones interpersonales con quienes ama. La ley de Dios es su amor en acción. Así pues, el error viene cuando la moralidad pretende imponerse como resultado de sólo un ejercicio racional: las reglas de vida cristiana serían entonces abstracciones de por sí reductivas, letra que mata.
Es entones cuando la prevalencia de lo institucional se convierte en una dificultad cierta para la auténtica contemplación, para la comunicación personal con el corazón de Dios, porque mi relación con Dios no es ni puede reducirse a cumplir lo que me dicen los Superiores y, menos aún, a seguir su conciencia corporativa: es decir, a entender que la vida espiritual y la organización van bien si todos hacen lo que se les dice. ¿No estaríamos así poniendo al Espíritu Santo al servicio de los Superiores? Sin embargo, Dios es libre y actúa en las personas con independencia de toda estructura. ¿No carece de sentido entonces hablar de un “conducto reglamentario” para tales relaciones?
4. Parece que el Opus Dei ha olvidado que las organizaciones y las instituciones no son personas: con ellas se establecen relaciones sistemáticas e impersonales, políticas. Sólo este tipo de relaciones cabría tener con el Opus Dei institucional, por más que se “autosubjetive” abstractamente como “Madre guapa”. Si los miembros de la Obra se convenciesen de que su institución no es una familia sino un sistema, se evitarían muchos malos ratos. La amistad y el amor sólo caben con las personas, no con las organizaciones. Y nunca una institución puede arrogarse el papel de intermediaria entre Dios y el hombre o entre dos seres humanos. Las relaciones interpersonales son inmediatas, de corazón a corazón.
Partamos, pues, de la seguridad de que es Dios el que nos salva, y no nuestros esfuerzos; de que es Dios el que nos comunica su vida y nos santifica sin mediaciones. Por tanto, si sabemos que nosotros no podemos alcanzar a Dios ni autosantificarnos, sino que toda iniciativa de revelación y de comunión es suya, advertiremos entonces que las reglas, los criterios, las normas y los esfuerzos humanos de santificación, son radicalmente insuficientes para el fin pretendido. De ahí que debamos dejar la iniciativa de la santidad al Espíritu Santo, sin pretender sustituirle en nada: ni por la acción humana de una “empresa”, ni por un inmaduro sentimiento idealista subjetivo no suscitado por Dios.
Además, no se puede olvidar que toda relación amorosa, como la de cada hombre con Dios, es interpersonal y, por tanto, absolutamente original. Al ser cada persona distinta y única, hay tantas vocaciones como personas: cada uno ha de recorrer su propio camino. Debe cada uno, por tanto, desarrollar personalmente su vida espiritual bajo la escucha y guía del Espíritu, dirigiendo su propia existencia. Esto no es incompatible con el hecho de pedir consejo a otras personas experimentadas, ni tampoco con buscar apoyo amistoso en los demás para animarse y compartir ilusiones y dificultades.
Con estos presupuestos tan evidentes, las reglas y caminos colectivos de santificación carecen de sentido cuando son meros sistemas institucionalizados de acción y de esfuerzos humanos que pretenden homogeneizar las relaciones personales con Dios, y todavía peor si se tratara de una empresa de “objetivos apostólicos” de productividad. Lo que Dios me pide a mí, no tiene por qué pedírselo a los demás. No excluyo la importancia fundamental de la comunidad humana y cristiana como algo necesario para trasmitir la fe y para el encuentro sacramental con Cristo. Una cosa no quita la otra. La santificación no es individualista, cierto, pero tampoco es una realización colectivista. En ella se dan relaciones interpersonales y comunión, y no existe una única regla humana común como si fuera la “fórmula mágica” de la empresa humana (marca registrada), capaz de resolver todo. Ni siquiera la historia de la Iglesia puede asimilarse a los desarrollos de una empresa humana, pues es Dios quien construye su Reino en los tiempos y momentos de su presciencia.
5. En definitiva, me parece que nuestro tiempo está como a las puertas de un concepción más espiritual de la vida eclesial y, también, más personal -que es distinto de individualista- de la tarea de santificación. Sólo Cristo es el Camino, no inventemos otros. Necesitamos orientación para encontrar a Cristo, pero no “sustitutivos de Dios” de fabricación humana. Los colectivismos institucionalizados son en el fondo materialismos, organizaciones sin vida, sistemas hechos por hombres, artefactos que instrumentalizan la acción de Dios. Y son, en suma, ocasiones para que el “poder” humano despliegue su acción controladora, que es donde germinan y crecen los verdaderos totalitarismos camuflados de piedad y de religión; que constituyen a la vez parapetos de ambiciones humanas y de abusos intolerables.
Las instituciones del futuro deberían ser organizaciones de servicios en favor de las personas, no instituciones totalitarias que usan personas alienadas de sí mismas para servir a su organización, confundiendo esto con la entrega a Dios. Y, al compás de lo que venimos diciendo, quizás conviene recordar que estas reflexiones críticas están al servicio de la esperanza, pues para avanzar es necesario corregir lo que está mal o lo que no funciona. De otra forma nos perpetuaríamos en lo falso, instalados en la irrealidad. Quizá el aspecto más positivo de la crítica es que nos abre a otras posibilidades mejores.
Pensando en la experiencia de muchos de nosotros en la institución “Opus Dei”, mi convicción es que probablemente todos poseemos por gracia divina grandes inquietudes de unión con Dios, de un modo más o menos latente. Estas ilusiones se vieron defraudadas, como en un sueño de irrealidad, por el descubrimiento de lo que en verdad es el Opus Dei. Pero Dios es más grande que todo eso, que todos los montajes humanos, y nos sigue llamando a una vida de amor: ahora ya sin artefactos intermedios “humanos”, de los que estamos ya escandalizados. En las comunicaciones que aparecen en esta página web se aprecia la enorme riqueza interior de tantos que participáis en ella.
La Iglesia del Nuevo Milenio está todavía por construir con las piedras vivas que somos cada uno de nosotros y los demás seres humanos. Para ello hay que superar las experiencias negativas apoyados en otras dimensiones óptimas de la personalidad, aquellas que no aparquen las ilusiones irrenunciables de todo corazón grande. Se precisa una espiritualidad nueva, fundamentada en una teología nueva, en una sensata antropología, y en una verdadera fraternidad, sin Superiores que obstaculicen la acción de Dios en cada uno -no otros y no más que los de la auténtica Iglesia-. Necesitamos apoyarnos unos en otros, sin duda, pero sobre todo necesitamos palpar la realidad espiritual de la fraternidad del Espíritu Santo. Dejemos, pues, que el Espíritu Santo nos siga uniendo y no perdamos la ilusión por una profunda vida cristiana.
Marcus Tank
Agosto 31, 2007 Publicado por opusvalladolid | Asociación Esla León, Asociación Juvenil Arlanza Burgos, Asociación Juvenil Montealegre Oviedo, Asociación Juvenil Oyambre y Dobra, Asociación Peñavera Oviedo, Asociación Tamaral León, Asociación Torreón Segovia, Asociación Universitaria Artes, Aula Social, Casa convivencias Aldebarán Simancas, Casa de retiros El Rincón Tordesillas, Club Alcotan Zamora, Club Anciles León, Club Antares Valladolid, Club Arapiles Salamanca, Club Cerroalto Valladolid, Club Deva Gijón, Club Enol Oviedo, Club Ensenada Santander, Club Lendel Palencia, Club Montauca Burgos, Club Naranco Oviedo, Club Niara Valladolid, Club Nieva Avilés, Club Pinar Palencia, Club Prados Valladolid, Club Tempero Valladolid, Club Terral Salamanca, Club Torla Oviedo, Club Trechel Valladolid, Club juvenil Cerroalto, Club juvenil Niara, Club juvenil Prados, Club juvenil Tempero, Club juvenil Trechel, Club universitario Antares, Colegio Alcazarén Valladolid, Prelatura Opus Dei, Colegio Internacional Campolara Burgos, Colegio Los Robles Asturias, Colegio Mayor Los Arces, Prelatura Opus Dei, Colegio Montessori Salamanca, Colegio Peñalabra Cantabria, Colegio Peñalba Valladolid, Colegio Peñamayor Asturias, Colegio Pinoalbar Valladolid, Colegio Torrevelo Cantabria, Colegio Valmayor Gijón, Colegio de Fomento, Colegios Mayores Universitarios, Prelatura Opus Dei, Crisis Opus Dei, Delegación de Valladolid del Opus Dei, Encarnita Ortega Pardo, Escuela Deportiva Niara, Prelatura Opus Dei, Escuela de Hostelería Alcazarén, Prelatura Opus Dei, Ex miembros del Opus Dei, Guarderías Kids Garden, José María Escrivá de Balaguer, Obra corporativas Prelatura del Opus Dei en Valladolid, Opus, Opus Dei, Opus Dei Asturias, Opus Dei Burgos, Opus Dei Castilla y León, Opus Dei España, Opus Dei Gijón, Opus Dei León, Opus Dei Oviedo, Opus Dei Palencia, Opus Dei Salamanca, Opus Dei Santander, Opus Dei Valladolid, Opus Dei Zamora, Opus Libros, Prelatura personal del Opus Dei, Problemas psiquiátricos, Sacerdote Antonio Petit Pérez (Opus Dei), Secta, Sectas Destructivas, Ángel Lasheras Presas, Vicario Regional Opus Dei | | Aún no hay comentarios
Los “documentos secretos” del Opus Dei

© por orÁculo
1. Hace algunas semanas se trasmitía en esta web una pregunta que hacía eco a la voz de un Numerario del Opus Dei anónimo, a quien se atribuía la opinión de que todos los documentos internos de la Prelatura habían sido entregados a las correspondientes autoridades de la Iglesia: en este caso, se supone, la Sagrada Congregación de Obispos. Y al foro de la red se lanzaba esta cuestión: ¿alguien puede decir si es verdad?, ¿quién sabe algo de esto? Pues sí, puedo responder, y con información directa. Pero nada diré hoy, porque no es prudente revelar mis “fuentes”. Y, además, son ya varias las colaboraciones en las que algunos llevamos afirmando que la Santa Sede no sabe nada de muchos documentos relevantes del Opus Dei: si no se nos creyó entonces, por qué se nos va a creer ahora, cuando digamos otras nuevas. Es una cuestión de credibilidad.
Ahora resulta que John Allen parece haber examinado los documentos secretos de la Prelatura, para decir que su actividad ya no es tan secreta, como algunos dicen. El rigor de su trabajo bien puede deducirse del relato que nos hacía Agustina sobre la presentación del libro. Oscura transparencia la de este Allen, sin duda: calculada, dirigida, ¿comprada? Mi intención no es perder tiempo en “detalles irrelevantes”, al menos no más del estrictamente necesario, porque el asunto es serio y grave, tanto como para cuidarse mucho de no engrosar los dimes y diretes de los rumores o del chisme. Y, por tanto, conviene recordar lo obvio: quien sabe de todo esto es justamente la Congregación de Obispos. Lo mejor es preguntar ahí.
Sin embargo, me apropio del tema ahora para ir al fondo que arrastran preguntas de ese estilo. ¿De qué documentos hablamos? Si no sé sobre qué debo preguntar a la curia de Roma, a las curias locales, o incluso en una rueda de prensa, entonces ¿de qué modo podré interrogar o cómo hacer peticiones? ¿Preguntar de qué y sobre qué? En realidad sucede que no queremos hablar de cualquier tipo de “documentos internos” o de “publicaciones internas” del Opus Dei, sino de sus documentos secretos en sentido estricto: los documentos que se mantienen en secreto, bajo segura custodia, para evitar filtraciones y miradas ajenas, evitando que su contenido sea de conocimiento público. Y esto es lo que hace difícil el tema: si son “secretos”, ¿cómo vamos a conocer su existencia o cómo indagaremos sobre su contenido?…
2. Por eso, antes de seguir adelante, una vez más deseo subrayar el formidable servicio que opuslibros está prestando a la Iglesia entera con su sola existencia: es algo útil de veras. No sé si todos sus lectores son conscientes del hecho: esta web es el único lugar de la red y del universo mundo que permite introducirse en muchas de las intimidades más íntimas del Opus Dei, sin necesidad de pertenecer a la institución. ¿Cómo puede asegurarnos Allen, por ejemplo, que ha visto todo cuanto puede verse, que estaba “oculto”, si ni siquiera es capaz de ofrecernos la lista de los documentos internos de uso ordinario en los Centros de la Prelatura y, además, cuando ninguno de esos textos está redactado en inglés? Basta esta reflexión para advertir que todas sus afirmaciones reposan no tanto en el estudio o la investigación personales como en un a priori de confianzas mutuas, que probablemente sean “interesadas”: el antiquísimo do ut des de la vida ordinaria en todos los tiempos de la historia. Conditio humana est!
Hablando con absoluta sinceridad, de aquí provienen muchas de mis reticencias hacia algunas colaboraciones recientes sobre el Opus Dei, de la prensa internacional o del mercado editorial: puede comprobarse que en muchas de ellas -para sus crónicas, relatos o reportajes- apenas se ha utilizado la mina de información que aporta esta web. Sólo constato el hecho. No me sorprende, pues es cierto que hoy se cuentan por decenas el número de personas que la famosa Prelatura dedica a sus tareas de imagen, coordinadas bajo el rótulo de apostolado de la opinión pública, pero de hecho haciendo actividades de propaganda o de promoción, más que de información veraz.
Pero sigamos. No desvelaré ninguna de mis fuentes de información ni de conocimiento sobre los más variados asuntos, porque no sería prudente, pero sí deseo aportar datos suficientes para que cualquiera pueda ejercer su derecho de petición ante las autoridades de la Iglesia -por ejemplo, conforme al canon 212 §2 del vigente Código latino de 1983- o ante quien quiera y, por tanto, pueda pedir porque sabe preguntar. Haré, pues, un elenco de los documentos internos básicos -algunos publicados ya en esta web- que son de uso más común y que, en mayor o menor grado o en ninguno, son documentos secretos de la Prelatura del Opus Dei.
Hoy me conformo con la composición del catálogo porque, antes de pedir o de criticar esto o lo otro, es necesaria la visión del conjunto. Y, aún más, es necesaria la visión integrada que permite reducir (von Balthasar) la maraña de los discursos impresos a la justificación nuclear de sus puntos neurálgicos definitorios o específicos. Lo hago gratis, sin buscar provecho editorial, ofreciendo los datos a quienes buscan una información veraz.
3. Los documentos podrían agruparse en distintas categorías, dependiendo del tipo de fieles que puedan conocerlos o manejarlos, pero en general todos suelen guardarse con celo a las miradas indiscretas. Y siempre lo es la mirada de quien no es “autorizado” por los Directores y la de quienes no los examinan bajo su control o supervisión. Algunos están en las sedes de los Centros “locales”, siempre custodiados bajo llave en el armario de dirección, y otros se encuentran sólo en los Centros donde radican las sedes de los niveles superiores del gobierno: sea la sede central del Prelado y su Consejo General, las sedes de las Comisiones regionales, o también las sedes de las Delegaciones.
Sin la intención de ser exhaustivos, presento ahora un elenco de los documentos básicos que habitualmente están en casi todos los Centros y, por tanto, suelen manejar o conocer los miembros de los “gobiernos locales”; dejo a un lado otros vademécums, experiencias o documentos específicos de las Delegaciones o de las Comisiones regionales, para no complicar en exceso esta exposición. De los primeros enumero prácticamente una veintena.
1. El Programa de formación inicial, también llamado B10.
Es un índice de temas y materias que han de explicarse a quienes solicitan la admisión en la Obra antes de su incorporación canónica, precedidos de unas indicaciones sobre el modo de “impartir” esa formación. Muchas de las expresiones del temario responden a los enfoques y terminología teológicos anteriores al Concilio Vaticano II. Su redacción se atribuye al Fundador, salvo ligeros retoques posteriores, y por eso muestra a las claras el tipo de “formación teológica” de José María Escrivá.
2. El Catecismo de la Obra.
Elaborado primero por el Fundador, tiene diversas redacciones que lo han “actualizado”: la séptima y última es del año 2003. Se llama Catecismo porque adopta la forma de preguntas y respuestas, al estilo de los antiguos catecismos populares, usados en la pastoral de la Iglesia tras las reformas del Concilio de Trento. Contiene lo que todo fiel de la Prelatura debería conocer y pensar sobre el Opus Dei.
Según el Prólogo de la 6ª redacción de 1995, su objeto es explicar a los fieles de la Obra el contenido de los Estatutos: esto es, el derecho particular y el espíritu de la Obra. Pero esta afirmación no es del todo cierta. Primero, porque el texto fue elaborado en el verano de 1946 -la primera redacción es de 23 de abril de 1947- y, por tanto, es anterior a muchas de las principales aprobaciones canónicas de la Obra. Y, segundo, porque respecto de bastantes explicaciones del texto -y no sobre asuntos menores- no hay rastro en los Estatutos aprobados por Roma en 1982. Como el libro fue redactado para conocimiento de todos los miembros de la Obra, por eso se comenta y estudia de memoria en los cursos anuales de los fieles Numerarios y Agregados. A los Supernumerarios se les explica sólo en reuniones de grupo o en convivencias. Es considerado como un documento de acceso restringido, no de consulta ordinaria ni a disposición de todos los fieles, y se prohíbe tomar de él notas textuales.
3. El librito De spiritu et de piis servandis consuetudinibus.
Es un volumen breve donde se pormenorizan las normas de piedad y las costumbres ascéticas que deben “vivir” los fieles de la Obra, determinando también el modo de su práctica, tanto personal como colectiva. Publicado en el año 1990, fue redactado para compendiar ahí lo que efectivamente se consideran aspectos de espíritu que no pueden cambiar. Por tanto, este libro señala rasgos del supuesto carisma del Opus Dei o de su espiritualidad, considerados fundamentales.
4. La Regla interna para las Administraciones.
Aprobada por el Fundador, en ella se regulan estricta y detalladamente la relación -más bien, la ausencia de relación- entre la vivienda donde residen los fieles Numerarios y la vivienda donde trabajan y a veces residen las Numerarias auxiliares encargadas de la atención doméstica de la casa, ya que habitualmente ambas son un mismo edificio compartido, con dos puertas de acceso separadas. Por eso, esta regla contiene también normas sobre la construcción material de los Centros, para asegurar la absoluta incomunicación de unos con otras e impedir que haya vistas de una parte de la vivienda a la otra, según aquello de entre santa y santo, pared de cal y canto. Entre otras cosas, ahí se determina la relación puramente telefónica que debe darse entre el Director con la Encargada de las tareas domésticas. Y la regla abunda en indicaciones “de tipo carcelario” -sobre puertas, llaves y cerrojos- para asegurar la efectiva separación. El cumplimiento de estas normas, consideradas como medidas de prudencia, se considera una gravísima obligación de conciencia para los Directores, ya que la estricta separación entre varones y mujeres atañe directamente al espíritu de la institución.
5. Los Tomos de Meditaciones.
Son seis tomos [I, II, III, IV, V y VI] que recogen “meditaciones” amplias para cada día del año, distribuidas por tiempos litúrgicos y fiestas. Está indicado que se lean en voz alta, en todos los Centros de la Prelatura, durante la media hora de la meditación de la mañana, que precede a la celebración de la Eucaristía. O sea: es un texto de “meditación oficial”, cuya primera redacción fue supervisada por el Fundador y, por tanto, es considerado como un referente de doctrina y de espíritu seguros. Es uno de los pocos documentos que no se encuentra guardado bajo llave, está a disposición de todos los miembros que acuden a un Centro y, por tanto, no es de acceso restringido.
En la práctica es un modo de adoctrinamiento diario de los Numerarios, que son los miembros de la Obra sobre quienes suelen recaer las tareas de la formación de los demás fieles. En estos tomos se induce constantemente a los fieles a la sumisión y a la obediencia ciega a los Directores, cuya voluntad se identifica con los dictados de Dios, al tiempo que se les mueve a que manifiesten completamente la propia interioridad a quienes gobiernan. Tienen planteamientos doctrinales de espiritualidad muy discutibles, a veces con enfoques muy distanciados de la doctrina del Concilio Vaticano II. Desde los años ochenta, se utiliza exclusivamente la segunda redacción de esos tomos, ampliada con profusión de textos fragmentados del Fundador, que fue preparada por su primer sucesor. Sus lectores habituales carecen de la posibilidad de contrastar su literalidad con la primera redacción de esos volúmenes, así como con la generalidad de las fuentes de donde se han extraído las citas textuales del Fundador.
6. El Vademécum del Gobierno local.
Es un volumen de 272 páginas, que compendia un conjunto de instrucciones para organizar el gobierno de los Centros de la Prelatura. Entre otros aspectos, determina el modo de proceder en las sucesivas etapas de incorporación a la Obra, temporal o definitiva, los medios de formación de los miembros (por ejemplo, su dirección espiritual personal y confesión, o el obligado asesoramiento para sus lecturas y publicaciones), y también el funcionamiento del gobierno local, la custodia de sus documentos, y un largo etcétera de pormenores que deben cuidar los Directores locales. Su anterior edición autónoma, denominada Vademécum de los Consejos locales, de fecha 19 de marzo de 1987, fue sustituida por este otro Vademécum del Gobierno local de 19 de marzo de 2002. Esta nueva redacción ha incorporado a su texto el antiguo Vademécum de las sedes de los Centros, de fecha 6 de diciembre de 1987, que consideraba aspectos heterogéneos de los Centros erigidos por la Prelatura: desde cómo debe hacerse la instalación material de sus sedes (o de las casas de retiro) y su gestión económica, hasta las visitas y el trato que debe dispensarse siempre a los “Directores mayores”, así como la relación con las mujeres que atienden las tareas domésticas.
7. Las Experiencias de las labores apostólicas.
Es un libro de 310 de páginas, de edición reciente (Roma 2003), que ha revisado y reunido en un solo volumen las antiguas Glosas sobre la obra de San Miguel, las Glosas sobre la obra de San Rafael y las Glosas sobre la obra de San Gabriel. De acceso restringido, es casi para uso exclusivo de Directores o personas con encargos de formación; entre otras cosas, detalla el tenor de vida de los fieles Numerarios y Agregados de la Prelatura: sus medios de formación, régimen de vida en los Centros, criterios a seguir sobre sus más variadas relaciones patrimoniales, económicas o civiles. Estas múltiples indicaciones son de hecho una ampliación de las obligaciones asumidas por esos fieles, si se comparan con las descritas en el Catecismo de la Obra y, más todavía, con las descritas en los Estatutos de la Prelatura.
8. Experiencias sobre el modo de llevar charlas fraternas.
Es un libro con fecha de edición 19 de marzo de 2001, que a lo largo de sus 212 páginas ha puesto por escrito muy detalladamente la “teoría” y la “práctica” seguida en el Opus Dei para la atención espiritual personal de sus miembros; por tanto, desarrolla al detalle lo que sobre ese tema se dice en algunos otros documentos internos. Y, de entrada, sorprende la extensión de este volumen en contraste con la sobria frase de los Estatutos de la Prelatura, sobre estas materias, pues éstos sólo mencionan el hecho de la práctica de la dirección espiritual y de la confesión semanal (número 83 §2). Esta obra muestra notables desviaciones y errores teóricos y prácticos en relación con la disciplina y doctrina de la Iglesia, en especial cuando pretende justificar “praxis internas” del Opus Dei contrarias a las disposiciones del derecho canónico universal, que son de obligado cumplimiento en la Prelatura.
9. Las Experiencias para los Encargados de Grupo.
Carece de fecha y lugar de publicación, pero se ha distribuido recientemente, para orientar a todos aquellos fieles -Numerarios, Agregados o Supernumerarios- con encargos de formación, sobre todo en la labor de San Gabriel, que se organiza formando Grupos con un Encargado al frente para “dar la formación”. Ofrece la ventaja de mostrar los modos de aplicación práctica de las “teorías” o doctrinas expuestas en otros documentos internos.
10. El Vademécum de sacerdotes.
Su última edición es de 25 de junio de 1987. Este libro regula al detalle la vida de los sacerdotes incardinados en la Prelatura y el modo de ejercicio de sus tareas pastorales: desde su ordinario modo de vestir o de obrar, incluso cuando hacen deporte, hasta la manera de predicar o de atender espiritualmente a las personas que a ellos acuden al ejercer su ministerio.
11. Las Experiencias de práctica pastoral.
Es un extenso volumen de 354 páginas, que contiene una recopilación de indicaciones acerca de la actividad pastoral de los sacerdotes de la Prelatura -o de otros encargados de la formación- sobre la predicación, el culto, la dirección espiritual y la atención de fieles que se encuentran en circunstancias interiores especiales. Al igual que el libro de los Encargados de Grupos, carece de fecha y lugar de publicación.
12. Glosas sobre la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz.
Su edición más reciente es de fecha 14 de febrero de 1987. En este volumen se considera todo lo relativo a la vocación, formación, atención espiritual y compromisos económicos, de los sacerdotes diocesanos que desean vivir el “espíritu de la Obra” asociándose a la “Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz” (abreviadamente en siglas sss+), manteniendo la dependencia de régimen de sus respectivos Obispos.
13. El Vademécum de liturgia y las Experiencias litúrgicas.
El primero fue editado en fecha 2 de mayo de 1987 y, para su correcto uso, han de tenerse presentes las recientes Experiencias sobre celebraciones litúrgicas, editadas en fecha 10 de enero de 2004.
14. Los Themata pro examinibus post presbyteratum et ad facultates ministeriales prorogandas (Roma 1991). El título de esta publicación expresa ya su contenido.
15. La Ratio institutionis y la Ordinatio studiorum.
Ambas editadas en Roma 1997, tras su aprobación oficial por Iglesia.
16. El Caeremoniale Operis Dei (Roma 1999).
17. El Vademécum de publicaciones internas.
De fecha 9 de enero de 1987, versa sobre las revistas periódicas y ediciones de libros de “uso interno” en la Prelatura.
18. El Vademécum de la opinión pública.
De fecha 29 de abril de 1987, orienta la acción apostólica en el ámbito de los medios de comunicación y entre sus profesionales. Pero en los últimos lustros, la atención preferente a las cuestiones de imagen de la Prelatura hace que la experiencia viva vaya por delante de las previsiones del vademécum.
4. La inmensa mayoría de los fieles de la Prelatura desconocen la existencia de casi todos estos libros -que tanto afectan a sus vidas- e incluso se fomenta tal “ignorancia”, como si estos asuntos fueran aspectos de la institución que no les compete valorar: en todo les debe bastar con fiarse ciegamente de sus Directores, que para ellos son el “oráculo de la voluntad divina”. Algunos pocos de esos textos no pueden calificarse de documentos secretos, en efecto, porque han sido oficialmente aprobados por la Curia romana, aunque son la excepción; por eso la noción de documentos internos engloba materiales muy heterogéneos, no todos secretos, ni todos de igual valor. Pero es verdad que sólo el conjunto integrado de todas estas publicaciones muestra los raíles por los que discurre el gobierno y la pastoral ordinaria de la Prelatura, tantas veces ahormando la vida de su fieles.
Y la cosa no acaba aquí. Ni los documentos hasta ahora mencionados son todos los que existen o han existido en el Opus Dei, ni todos los documentos son tan estables como pudiera parecer: con frecuencia han sido sometidos a revisiones, correcciones o nuevas redacciones. Una de las modificaciones recientes -como se ha visto- es la fusión de las antiguas Glosas en unas nuevas Experiencias sobre las distintas “labores apostólicas”: la llamada labor de San Miguel con Numerarios y Agregados, la labor de San Gabriel con Supernumerarios, y la labor de San Rafael con la juventud. E igualmente tampoco es difícil detectar incoherencias entre los libros, como actualmente sucede con las Experiencias sobre charlas fraternas (año 2001), que usan la literalidad de la 6ª redacción del Catecismo en aspectos donde su 7ª redacción presenta cambios de entidad muy sustantiva.
Pero aún éstas son cuestione menores, si este conjunto de volúmenes se compara con otros documentos de mayor rango: en concreto, los dos tomos de Instrucciones del Fundador (Roma 1967) -que he comentado ya en esta web- y el aproximadamente medio centenar de Cartas del Fundador, que pueden considerarse “fundacionales”. ¿Son éstos documentos realmente “secretos”? Respondo: secundum quid. De hecho sí, porque no están disponibles para uso ordinario de los fieles de la Prelatura y podrían estarlo: por ejemplo, casi todas las Cartas fueron retiradas de los Centros hace muchos años y sólo están a disposición de los Directores centrales. Sin embargo, una buena parte de estos materiales son públicos y a ellos puede accederse por el archivo de los procesos de beatificación y canonización de José María Escrivá, si se salvan los obstáculos que algunos curiales romanos podrán para su consulta.
5. En fin, ¿es eso todo? Pues no, todavía hay más. En los Centros existen diversos libros de carácter doctrinal y ascético que supuestamente recogen palabras o fragmentos de escritos inéditos del Fundador, comentando aspectos del carisma. Son libros que, junto con los tomos de Meditaciones ya citados, pueden ser consultados por todos los fieles de la Prelatura. El elenco de los más importantes permite distinguir cuatro series.
a) Las revistas mensuales Crónica y Obras, en un estilo “familiar”, relatan noticias de la institución y de los apostolados promovidos por los varones de la Obra; comenzaron a publicarse en 1954. La primera se edita exclusivamente para los fieles del Opus Dei, mientras que la segunda puede ser consultada por los Cooperadores. La sección de mujeres del Opus Dei edita una única revista análoga a las otras, titulada Noticias.
b) Bajo el título genérico de Cuadernos, se han editado 12 tomos de colaboraciones anónimas de espiritualidad, sobre las diversas materias que reflejan sus títulos parciales: I. Sobre nuestra fe. II. Sobre la vida cristiana. III. Vivir en Cristo. IV. La Ley de Dios. V. La misión apostólica. VI. Piedad y doctrina. VII. Vocación y apostolado. VIII. En el camino del Amor. IX. Virtudes humanas. X. El matrimonio y la familia. XI. Familia y milicia. XII. Apostolado de la opinión pública. Son volúmenes que reclaman una crítica teológica en relación con la doctrina actual de la Iglesia sobre los diversos temas.
c) La serie titulada Bonus Pastor [IV al VIII] agrupa diversos volúmenes que editan notas tomadas en la predicación oral del Fundador. Los números I-III son recopilaciones de cartas de D. Álvaro. Los volúmenes IV al VIII [Crecer para adentro, uno de ellos]. Hace unas semanas valoraba esta serie en un escrito aquí publicado. El volumen VI es “A solas con Dios“.
d) Los comentarios del Fundador a los pasajes bíblicos de la vida de Jesús, publicados en Crónica y Noticias, se han recopilado en dos volúmenes, titulados Como un personaje más, pero cada volumen con subtítulo propio: I. Desde la vida oculta hasta el II año del ministerio público del Señor (Roma 1994). II. Desde el III año de la vida pública del Señor hasta su Ascensión (Roma 1995).
Y, finalmente, se ha creado también una nueva serie de libros titulada Cartas de familia para compilar las cartas pastorales mensuales de los sucesores del Fundador. Los 3 primeros tomos figuran también en la colección “Bonus Pastor”, conteniendo: (I) Cartas desde 1976 hasta 1988, (II) Cartas ocasionales desde 1995 hasta 1990, (III) Cartas mensuales desde 1989 hasta 1994, ocasionales entre 1992 y 1994, y a los ordenandos de la Obra entre 1975 y 1990. El volumen IV contiene las Cartas mensuales de Mons. Javier Echevarría, desde 1994 hasta 2001.
6. He aquí, pues, una panorámica casi completa: casi, porque todavía no lo es. A todos estos materiales debe añadirse una continua proliferación de notas, indicaciones, criterios o avisos, emanados por los Directores centrales o regionales, que inciden en la vida diaria de los fieles de la Prelatura. Son escritos fechados y numerados, y con frecuencia también coleccionados, que modulan muy detalladamente aspectos concretos del pensar y del obrar de esos fieles, de su comportamiento en los Centros y fuera de ellos.
Estos “escritos internos” se refieren también a las más variadas cuestiones culturales, doctrinales, bibliografía publicada, casos, y también a los asuntos sociales o eclesiales. La conocida Guía bibliográfica, por ejemplo, debe situarse en este contexto práctico de indicaciones variadas y variables, según las conveniencias del momento. Pero lo más importantes es que, por esta vía, se ejerce efectivamente una especie de magisterio propio de la institución, teórico y práctico, por más que muchos de los asuntos sean todavía temas abiertos al debate doctrinal y, en general, a la libertad -de pensamiento y de acción- de los fieles cristianos.
Por eso, llegados a este punto, cabe preguntar: ¿no se dice que el Opus Dei carece de una doctrina teológica o canónica propia, porque se limita a seguir el magisterio eclesial, asegurando la libertad de sus fieles en todo lo demás? Ya se ve que, si es eso, lo es pero no tanto como se dice, pues sus documentos secretos y estos otros escritos internos -doblemente secretos- tienen detrás opiniones, dictámenes o valoraciones doctrinales, tantas veces abiertamente discutibles, y sin embargo tienden a imponerse como directrices “seguras” de acción a los fieles de la Prelatura
¿No es esto una especie de magisterio paralelo al de la Jerarquía ordinaria que genera una “particular comunión” -de pensamiento y de acción- pero “distanciada” frente a los demás fieles corrientes? Sí, lo es, pero generada sin ninguna anuencia explícita de los jerarcas de la Iglesia, porque se construye en secreto, silenciosamente, al igual que esos múltiples informes sobre personas de “dentro” y de “fuera” que -también “silenciosamente”- circulan por los canales internos del gobierno de la Prelatura: un gran chismorreo que traza planes, mueve personas y dinero, diseña estrategias… y todo en nombre de Dios. Pero ¿dónde está Dios?
Oráculo
Agosto 29, 2007 Publicado por opusvalladolid | Asociación Esla León, Asociación Juvenil Arlanza Burgos, Asociación Juvenil Montealegre Oviedo, Asociación Juvenil Oyambre y Dobra, Asociación Peñavera Oviedo, Asociación Tamaral León, Asociación Torreón Segovia, Asociación Universitaria Artes, Casa convivencias Aldebarán Simancas, Casa de retiros El Rincón Tordesillas, Club Alcotan Zamora, Club Anciles León, Club Antares Valladolid, Club Arapiles Salamanca, Club Cerroalto Valladolid, Club Deva Gijón, Club Enol Oviedo, Club Ensenada Santander, Club Lendel Palencia, Club Montauca Burgos, Club Naranco Oviedo, Club Niara Valladolid, Club Nieva Avilés, Club Pinar Palencia, Club Prados Valladolid, Club Tempero Valladolid, Club Terral Salamanca, Club Torla Oviedo, Club Trechel Valladolid, Club juvenil Cerroalto, Club juvenil Niara, Club juvenil Prados, Club juvenil Tempero, Club juvenil Trechel, Club universitario Antares, Colegio Alcazarén Valladolid, Prelatura Opus Dei, Colegio Internacional Campolara Burgos, Colegio Los Robles Asturias, Colegio Mayor Los Arces, Prelatura Opus Dei, Colegio Montessori Salamanca, Colegio Peñalabra Cantabria, Colegio Peñalba Valladolid, Colegio Peñamayor Asturias, Colegio Pinoalbar Valladolid, Colegio Torrevelo Cantabria, Colegio Valmayor Gijón, Colegio de Fomento, Colegios Mayores Universitarios, Prelatura Opus Dei, Crisis Opus Dei, Delegación de Valladolid del Opus Dei, Documentos Internos Opus Dei, Encarnita Ortega Pardo, Escuela Deportiva Niara, Prelatura Opus Dei, Escuela de Hostelería Alcazarén, Prelatura Opus Dei, Ex miembros del Opus Dei, Guarderías Kids Garden, José María Escrivá de Balaguer, Opus, Opus Dei, Opus Dei Asturias, Opus Dei Burgos, Opus Dei Castilla y León, Opus Dei España, Opus Dei Gijón, Opus Dei León, Opus Dei Oviedo, Opus Dei Palencia, Opus Dei Salamanca, Opus Dei Santander, Opus Dei Valladolid, Opus Dei Zamora, Opus Libros, Prelatura personal del Opus Dei, Problemas psiquiátricos, Residencias Universitarias, Prelatura Opus Dei, Sacerdote Antonio Petit Pérez (Opus Dei), Secta, Sectas Destructivas, Ángel Lasheras Presas, Vicario Regional Opus Dei | | Aún no hay comentarios
La sobrenaturalidad del Opus Dei (¿Viene de Dios el Opus Dei?)
Publicado originalmente en OpusLibros.org
Gervasio

Imagen: Pablo Picasso: “Acróbata”
Empiezo con varios milagricos. Sigo con el marquesado, que tiene su miga en relación con la sobrenaturalidad. Y remato con algunas reflexiones acerca de esa sobrenaturalidad.
¡Perdón por lo de haber dicho milagricos, con diminutivo aragonés! Lo hice en honor a Escrivá. Pero lo que corresponde a su personalidad son los milagros de primera A, en clase business especial. Que en su magnanimidad me lo perdone.
1º. A. Huellas en la nieve. No se ha pretendido que fuese propiamente un milagrico, pero son significativas esas pisadas en la nieve. Me refiero a los barruntos del fundador, cuando vio las huellas de unos pies descalzos en la nieve. Supongo que sabéis a qué me refiero. Oí al fundador referirse a esos pies descalzos en la nieve y decía:
- No veáis ahí un fenómeno sobrenatural.
Se trata de que en su adolescencia había visto las huellas de unos pies descalzos en la nieve. Provenían al parecer de un carmelita. Y eso, andar descalzo por la nieve -recapacitó-, sólo puede hacerse por amor de Dios. Dios le pedía algo también a él. ¿Qué? Eran barruntos. Oí decir -no al fundador ciertamente- que había incluso pensado en hacerse carmelita.
Lo que deseo valorar en ese acontecimiento es que resulta fantaseado. En tema de andar descalzo recuerdo a los carmelitas descalzos; también a las Descalzas Reales -que tienen un convento-museo en Madrid-, y a otras dos descalzas insignes: la Chunga, que bailaba descalza, y Ava Gadner en la película La condesa descalza. Esas sí que eran descalzas reales. Esas dos maravillas de la descalsez andaban propiamente descalzas. Al andar por la nieve podrían dejar huellas en las que se percibiría -sin necesidad de ser Sherlock Holmes- la huella de un pie humano. Pero los carmelitas no andaban ni andan descalzos, sino sin calcetines y con sandalias. ¿Cómo entonces el fundador vio las huellas de unos pies descalzos?
- Lo que probablemente vio -diría Miss Marple- fue a un carmelita andando o corriendo sobre un terreno nevado.
No creo que el fundador haya visto lo que dijo ver. Parece haber fantaseado la realidad. Eso de las huellas de unos pies descalzos en la nieve suena muy bien y hasta resulta poético; pero los carmelitas no dejan huellas de pies descalzos. No obstante el fundador vio las huellas de unos pies descalzos.
1º. B. fechas fundacionales. El 14 de febrero se considera fecha fundacional tanto de la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz, en 1943, como de la sección de mujeres en 1930.
En el artículo 3 del reglamento de 1941, redactado para que la Obra fuese aprobada como pía unión, se lee: los que como socios del Opus Dei hayan hecho estudios eclesiásticos y hayan sido ordenados sacerdotes, no por eso dejan de ser socios de la Obra. ¿En qué habrá consistido esa fundación acaecida en 1943? Antes del 14 de febrero 1943 Álvaro del Portillo, José Luis Múzquiz y José María Hernández Guernica ya se estaban preparando para el sacerdocio. ¿Qué se entiende por fundar? Tras ese 14 de febrero del 43, en ese mismo año, se erigió la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz en forma de sociedad clerical de vida en común sin votos públicos, que como sabemos actualmente ha sido sustituida por la figura jurídica llamada prelatura personal. ¿Qué es eso de que el 14 de febrero nace -tal es la expresión de la literatura oficial- la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz? Al terminar la misa dibujó el sello de la Obra -una cruz en medio del mundo- tal como hoy lo conocemos.
-Un diseño modernista, decía el fundador orgulloso, refiriéndose a su sencillez.
Eso fue todo. Sin esas visiones de 14 de febrero de 1943 las cosas hubiesen seguido el mismo curso. Exactamente igual. ¿Tener visiones es fundar? Al fundador le preocupaba el título de ordenación de los futuros sacerdotes del Opus Dei. Se trata de una preocupación muy anticuada, pues actualmente no están regulados los títulos de ordenación de los sacerdotes. Lo de que fuesen ordenados a título de patrimonio no le acababa de satisfacer. La figura jurídica de 1943 fue abandonada al cabo de cuatro años, en 1947, que a su vez fue abandonada en 1982. Además hubo el añadido de los agregados y supernumerarios de la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz.
¿Qué se entiende por fundar? He aquí la problema. El fundador hizo pasar por acto fundacional las fechas de algunas visiones o inspiraciones -por llamarlas de alguna manera- que tenía. Y así se sigue entendiendo oficialmente en el Opus Dei, aunque hay bastantes más fechas con visiones y/o inspiraciones distintas de las del 2 de octubre y 14 de febrero. Pero eso no es lo que habitualmente se entiende por fundar. Por fundar no se entiende, en el común sentir, tener proyectos o inspiraciones. Fundar tiene una dimensión social y jurídica; no es un momento de inspiración personal, por muy divina que ésta sea. Un conjunto de actuaciones lleva a que en un determinada momento se considere fundada la General Motors, la Academia de la Lengua u otra institución. Lo que se toma como fecha fundacional es la que consta en un documento. No se consideran fechas fundacionales los momentos en que a alguien se le ocurrió crear una fábrica de automóviles o velar por la limpieza, fijación y brillo de la lengua.
Leí en Opuslibros -lástima no ser capaz de citar el escrito- un relato de la fundación de la Obra en la que se hace caso omiso de las llamadas fechas fundacionales. Me parece un criterio metodológico correcto. Apoyarse en las citadas fechas fundacionales deforma la realidad. Y la mayor deformación -y no pequeña- consiste en entender que el Opus Dei responde a una precisa inspiración divina acontecida en esas fechas: que Dios comunicó a Escrivá en determinadas fechas lo que tenía que hacer y que éste no hizo más que poner en práctica esas indicaciones. El Opus Dei aparece así presentado como fundado nada menos que por el mismísimo Dios.
Así es presentada oficialmente la Historia de la Obra. Así, ingenuo de mí, me la creía. Así, ya más crítico, la rechazo ahora. Tengo mis razones. En primer lugar, porque no estoy obligado en modo alguno, en razón de mi fe católica, a creer que el Opus Dei proviene de una revelación de Dios a Escrivá. Éste la presentaba así. Pero acabé sintiéndome embaucado. ¿Era consciente de su tendencia a deformar la realidad? Quizá no plenamente. Pero también tenía sus dudas. Oscilaba entre la seguridad y la duda.
Respecto a la sección de mujeres, el visionario -él vio el Opus Dei en 2 de octubre- y fundador decía que había nacido contra su voluntad personal -se le había ocurrido a Dios; no a él- y como prueba de ello alegaba que había dejado por escrito poco antes algo así como: nunca habrá mujeres ni de broma en el Opus Dei. Al respecto, no digo ya que un psicólogo, sino que cualquier persona con sentido común es consciente de que a veces uno sufre súbitos cambios de opinión. A eso ayuda mucho un entorno favorable. Nunca quise ir a China y de pronto a uno le entran ganas enormes de conocer la China. En este caso celebraba misa en casa de una marquesa. Y al fundador le pirriaban las marquesas y los títulos de nobleza. ¿Por qué se las iba a perder?
Luego le preguntó a su director espiritual, si aquello era de Dios. Y lo tranquilizó:
- Es tan de Dios como lo demás, le dijo.
Y aquí nos encontramos con que es un jesuita el garante de la autenticidad de la revelación que aconteció en casa de la marquesa viuda de Onteiro.
Aquí tocamos un punctus dolens. El fundador se dirigía nada menos que con un jesuita. Y era ese jesuita el que lo tranquilizaba acerca de la sobrenaturalidad de sus visiones y/o inspiraciones.
Recuerdo a otro jesuita (q.e.p.d.) que tenía un grupo de dirigidas pertenecientes a una comunidad religiosa de monjas diocesanas. Era de la misma escuela, que no sé si es o no la de los jesuitas en general. En esta Web interviene un colaborador que diz tener espíritu ignaciano. Quizá nos pueda sacar de dudas. Si una de sus monjas le consultaba si había sido o no protagonista de una experiencia sobrenatural le respondía que sí. Una de ellas tenía latidos divinos, que la consolaban mucho. Consistía en que, en ocasiones, Dios palpitaba en su corazón de una manera especial. Otra veía un rayo peculiar en el sol, que atribuía a algo relacionado con el Espíritu Santo. A otra se le había aparecido el demonio en forma de un sapo enorme. Etc. La verdad es que no bebían ni se drogaban. Tampoco el jesuita. Pero el jesuita las alentaba en sus experiencias místicas. ¿Hacía bien o hacía mal el jesuita al aceptar sus inocentes misticismos? Por lo visto las fortalecía en la fe y las alejaba de la tibieza. Pues, venga mística. Eso entendía él, al menos.
Es sabido -uno se entera de esto y de tantas otras cosas al salir de la Obra- que el fundador arrancó y eliminó las páginas de su diario relativas al 2 de octubre de 1928. ¿Por qué? Mucho me sospecho que esa fecha también necesitó la aprobación del jesuita con el que se dirigía, para que la visión fuese considerada de inspiración divina. En el caso de la llamada fundación de la sección de mujeres, el jesuita le dijo que era tan de Dios como lo anterior. Lo anterior, por tanto, hacía referencia a la visión del 2 de octubre de 1928, acontecida poco más de un año antes. En definitiva que toda la sobrenaturalidad del Opus Dei deriva de que está homologada por el Padre Sánchez, que me parece que es como se llamaba ese buen jesuita de las narices.
También la denominación Opus Dei proviene del jesuita. Y del jesuita -al que dieron instrucciones sobre cómo debería tratar a su dirigido- también parece haber aprendido su dirigido la llamada dirección espiritual que se practica en la Obra. Pertenece la dirección espiritual a la institución; no a la persona. La dirección espiritual de Escrivá acabó dependiendo más de la Compañía de Jesús que del Padre Sánchez. El Opus Dei a veces se me antoja una excrecencia jesuítica. Me vienen a la mente don Emilio Navarro y don Ernesto Peñacoba visitando a los familiares y conocidos de María Angustias Moreno para difamarla. ¿Es una costumbre jesuítica esa sinvergonzonada? ¿O se la inspiró el buen Dios -como dicen los franceses- a Escrivá en alguna de aquellas misas que con tanta unción celebraba? ¿Lo sabe alguien? Yo aventuro que está copiado de jesuitas, aunque quizá me equivoco. Por favor el que sepa algo del origen de esta práctica que nos la haga saber. ¿O es un residuo de la Inquisición?
Me parece que es en su Instrucción acerca del espíritu sobrenatural de la Obra de Dios, de 1934, donde el fundador dice que la Obra viene a cumplir la voluntad de Dios (Vid. La voluntad de Dios) y que en ella viene a cumplirse a la letra -me parece que esa es al expresión literal- todo lo necesario para que pueda llamarse sin jactancia la Obra de Dios. ¿A qué letra se referirá? ¿Dónde se encuentra escrita esa letra? ¿Dónde está el manual para contrastar cuándo algo merece o no el calificativo de obra de Dios? ¿No será más bien una obra de dos: Escrivá y don Álvaro?
C. La rosa de Rialp. Recuerdo habérselo oído contar, entre otros, a José María Alvareda (q.e.p.d.). Durante su tránsito por los Pirineos, el fundador había pasado una noche muy inquieto y desasosegado. Esa inquietud y desasosiego traían su causa en que se sentía culpable de haber abandonado a otros hijos suyos que se quedaron en zona roja. Se encontraba tan pecador que ni osaba decir misa. Dio un paseo por el campo y al regresar estaba sonriente con una rosa en la mano. Esa rosa -una rosa de madera- provenía de una cercana ermita derruida. La consideró un símbolo de aprobación de su conducta.
Esa rosa apareció fotografiada en la revista Crónica en la sección “Con particular cariño”. La rosa en cuestión no tenía nada de atractiva. Presentaba los desconchones propios de haber estado a la intemperie y padecía pérdida del dorado.
Un buen día apareció el fundador con una rosa en la mano por el soggiorno de la casa de retiros de Villa Tevere para enseñar la rosa a los alumnos del colegio romano. La rosa no era ya una rosa abierta sino más bien un capullo y tenía un elegante tallo largísimo, muy frágil, razón por la cual no dejaba que la tocásemos, no se fuese a romper. El dorado era perfecto. Probablemente Manolo Caballero hizo el apaño. En suma la rosa estaba fantaseada, estilizada, idealizada o como quiera expresarse.
D. Un burro trono de gloria. Sólo lo oí contar una vez y no al fundador. Al parecer, sintiéndose un burro, tuvo una locución interior según la cual se le recordó que un burro había sido el trono de gloria del Señor en Jerusalén el domingo de ramos. Algo muy halagador para él. Reacción: buscar el correspondiente pasaje del Evangelio para comprobar si decía burro o burra.
- ¿Y por qué le preocupaba eso?, pregunté yo asombrado.
Porque el demonio engaña, me respondió el sacerdote que me narraba esto. El Evangelio dice burro y no burra. Si el Evangelio hubiese dicho burra la locución interior hubiese sido atribuible al demonio.
Yo, la verdad, el día en que empiece a tener visiones o locuciones interiores iré a consultar a un psiquiatra; no los evangelios o a un jesuita. No porque no considere posible que Dios las provoque, sino porque las locuciones interiores constituyen también un fenómeno natural estudiado en psiquiatría. Partir de que las locuciones interiores provienen o de Dios o del diablo me parece metodológicamente incorrecto. Caben otras posibilidades.
En mi opinión, lo que debe hacerse es acudir en primer lugar al psiquiatra. Descartada por el psiquiatra la posibilidad de que el fenómeno tenga causas naturales, es el momento de acudir al jesuita, al evangelio o a donde proceda, para que dilucidar si el fenómeno se debe a Dios o al demonio. Más tarde el fundador envió a muchos miembros del Opus Dei al psiquiatra. No se hubiesen producido tantos deterioros mentales y depresiones, si hubiese sido el fundador el primero en ir al psiquiatra o por lo menos al psicólogo.
Da la impresión de que el fundador iba un poco en plan ordalía por la vida. Si encuentro una rosa estoy en gracia de Dios, si no, no. Si encuentro burro, bien. Si encuentro burra, mal.
Me recuerda a una mujer filipina cuyo modo de dirimir lo bueno de lo malo consistía en partir un melón. Después contaba el número de pepitas, de donde deducía lo que había que hacer. Sus aciertos tenían mucho mérito, pues es fácil equivocarse al contar tanta pepita.
E. Fecha de fallecimiento. Se susurraba que el fundador conocía la fecha en que habría de fallecer y a algunos se la comunicó. Por supuesto, se llevaron una desilusión cuando no murió en la fecha indicada, sino antes. Pero, en fin, para todo hay explicaciones. El fundador sabía cuándo iba a morir, pero, al parecer, también podía cambiar esa fecha. Y, al parecer, lo hizo llevado de su generosidad.
Oí más de una vez decir al fundador que había tenido un shock anafiláctico, después del cual dejó de padecer diabetes. No se lo oí presentar como fallecimiento, sino más bien como cuasi-fallecimiento. Cuando el fundador se vio en un espejo después de haber vuelto en sí, dijo a don Álvaro algo así como:
- Tengo una cara que parece la de un difunto.
A lo que don Álvaro respondió:
-Pues si llega usted a verse un poco antes…
Se refería al suceso como a un shock anafiláctico y no como a un verdadero fallecimiento. En lo que sí insistía era en que la diabetes se le había curado, pese a ser una enfermedad incurable. Antes una pequeña herida cicatrizaba mal y era un problema; a partir de entonces dejó de serlo. Y lo propio sucedía con comer cosas dulces. Ya las podía ingerir.
Por entonces, también hacía alusión a que si alguien creía que se iba a morir en una determinada fecha se llevaría un gran chasco. Decía que podría morir en cualquier momento y que deseaba que nuestra confianza en la Obra y en él no dependiesen de cosas como la fecha de su fallecimiento.
Esto es típico de los líderes de sectas. Cuando la profecía no se cumple-él se daba cuenta de que no se iba a cumplir-, se atribuye el incumplimiento a una causa sobrevenida.
2º. El marquesado de Peralta. Se lo concedieron en 1968. El fundador decía que lo había hablado previamente con don Juan de Borbón a quien -según decía- le había parecido muy bien. Pero el título se lo concedió Franco.
Basta lo escrito por Ricardo de la Cierva o la voz Marquesado de Peralta en la Wikipedia para darse cuenta de que a Escrivá no le correspondía ese título. Pero él aseguraba que era un deber filial para con sus padres obtenerlo y se justificaba diciendo:
- A veces es más duro, cuesta más ejercitar un derecho que cumplir un deber.
Probablemente en su familia, como en muchas familias de clase media española, se conservaba alguna leyenda o historieta según la cual en razón de algún apellido se desciende de una pata del Cid. Tal debió de ser el caso de Escrivá.
Yo le creía y me parecía bien. Si tenía derecho a ser rehabilitado en un título nobiliario, ¿por qué no habría de hacerlo? Posteriormente me informé y tengo que reconocer que esa rehabilitación ha sido fraudulenta. No me escandaliza lo que pueda haber de vanidad en la obtención en un título nobiliario, ni siquiera el que haya sido fraudulenta, ya que se trataba de un título no disputado -nadie lo reclamaba- y en esos casos la Diputación de la Grandeza hace mangas de capirotes. Pero esa rehabilitación es significativa del talante del fundador. Muestra que era persona capaz de tergiversar e inventarse la realidad. Las deformaciones de la realidad perceptibles en el Opus Dei, como se ha subrayado tantas veces en esta Web, son muchas.
¿Merecen crédito las intervenciones divinas que el fundador alega en apoyo de la sobrenaturalidad de su fundación? A mi modo de ver, tanto como el marquesado de Peralta.
3º. Reflexiones personales sobre esa sobrenaturalidad. Recuerdo una conversación que tuve con otro numerario en la que yo mostraba mi entusiasmo por la fundación de una buena señora que creó una modesta institución para enseñar catecismo en lugares donde nadie quería darlo. Aquello funcionaba muy bien.
- Pero ¿respondía eso a una inspiración divina como en el caso del Opus Dei?
- No, tuve que reconocer.
Pero, mira por donde, cada vez admiro más a los que simplemente hacen cosas buenas, con sentido común, buena voluntad y sin intervenciones divinas milagrosas. En la Iglesia fundada por Cristo hay una jerarquía ordinaria, compuesta por obispos y sacerdotes, unas diócesis y un papado. Ni de los obispos ni de los papas se espera -aunque se desea- que sean santos. De hecho, como sabemos, ha habido y hay de todo. No hacen votos, ni tienen visiones; pero a ellos les corresponde en virtud de su oficio dirigir la Iglesia. Cristo no confió su Iglesia a visionarios. Me siento identificado con esa estructura hecha de gente sin visiones ni santidades espectaculares glosadas y cantadas por sus adeptos.
¿Hay sobrenaturalidad en la Obra? En eso soy como el Padre Sánchez o el otro jesuita que tenía monjas a su cargo. No doy importancia a las visiones. El Opus Dei fomenta una serie de prácticas piadosas tradicionales, correctas en sí mismas. Eso es bueno. En Fomento procuran dar buena formación a los niños, etc.
Pero también se perciben cosas negativas, como el proselitismo inmisericorde con esos niños. Y tantas cosas. El Opus Dei ordena sacerdotes; pero los sacerdotes del Opus Dei -hoy día en que hasta las órdenes religiosas se ven obligadas a regentar parroquias-, van a lo suyo. No echan una mano al clero diocesano, antes al contrario pretenden que el clero diocesano ayude al Opus Dei.
¿Qué aporta el Opus Dei a la Iglesia institucional? ¿O es que aporta mucho dinero? Desde luego, si a alguien -persona o institución-se le aparece Santa Eufrasia los lunes, tienen visiones los martes, y canta salmos los miércoles, ¿cómo ha de ser juzgado? Si aporta algo, pues que siga con su devoción a Santa Eufrasia, sus visiones los martes y sus cánticos de salmos los miércoles.
Gervasio
Agosto 29, 2007 Publicado por opusvalladolid | Asociación Esla León, Asociación Juvenil Arlanza Burgos, Asociación Juvenil Montealegre Oviedo, Asociación Juvenil Oyambre y Dobra, Asociación Peñavera Oviedo, Asociación Tamaral León, Asociación Torreón Segovia, Asociación Universitaria Artes, Aula Social, Casa convivencias Aldebarán Simancas, Casa de retiros El Rincón Tordesillas, Club Alcotan Zamora, Club Anciles León, Club Antares Valladolid, Club Arapiles Salamanca, Club Cerroalto Valladolid, Club Deva Gijón, Club Enol Oviedo, Club Ensenada Santander, Club Lendel Palencia, Club Montauca Burgos, Club Naranco Oviedo, Club Niara Valladolid, Club Nieva Avilés, Club Pinar Palencia, Club Prados Valladolid, Club Tempero Valladolid, Club Terral Salamanca, Club Torla Oviedo, Club Trechel Valladolid, Club juvenil Cerroalto, Club juvenil Niara, Club juvenil Prados, Club juvenil Tempero, Club juvenil Trechel, Club universitario Antares, Colegio Alcazarén Valladolid, Prelatura Opus Dei, Colegio Internacional Campolara Burgos, Colegio Los Robles Asturias, Colegio Mayor Los Arces, Prelatura Opus Dei, Colegio Montessori Salamanca, Colegio Peñalabra Cantabria, Colegio Peñalba Valladolid, Colegio Peñamayor Asturias, Colegio Pinoalbar Valladolid, Colegio Torrevelo Cantabria, Colegio Valmayor Gijón, Colegio de Fomento, Colegios Mayores Universitarios, Prelatura Opus Dei, Crisis Opus Dei, Delegación de Valladolid del Opus Dei, Encarnita Ortega Pardo, Escuela Deportiva Niara, Prelatura Opus Dei, Escuela de Hostelería Alcazarén, Prelatura Opus Dei, Ex miembros del Opus Dei, Guarderías Kids Garden, José María Escrivá de Balaguer, Obra corporativas Prelatura del Opus Dei en Valladolid, Opus, Opus Dei, Opus Dei Asturias, Opus Dei Burgos, Opus Dei Castilla y León, Opus Dei España, Opus Dei Gijón, Opus Dei León, Opus Dei Oviedo, Opus Dei Palencia, Opus Dei Salamanca, Opus Dei Santander, Opus Dei Valladolid, Opus Dei Zamora, Opus Libros, Prelatura personal del Opus Dei, Problemas psiquiátricos, Residencias Universitarias, Prelatura Opus Dei, Sacerdote Antonio Petit Pérez (Opus Dei), Secta, Sectas Destructivas, Ángel Lasheras Presas, Vicario Regional Opus Dei | | Aún no hay comentarios
Blogs de la Opus y afines
Publicado originalmente en OpusLibros.org
Satur, 22 de agosto de 2007
Es el verano un buen momento para levar anclas y perderse por las islas de los blogs que aquí y allá se encuentran en el océano de intelnés. Somos miles de miles. Basta con linkear uno de tus amigos, ir a su lista de favoritos y cliquear a ver qué cuentan por allí… y ése te lleva a otro, y ése a otro… así, hasta el infinito y más allá.
Normalmente los blogs amigos son gente que comentan el tuyo con frases tipo “¡me encanata!”,”¡muy de bueno!”,”¡gracias!”. En los blogs, normalmente, uno se mira, se palpa y se rasca el ombligo; después, mayormente, unos miran, palpan y rascan el ombligo de otros, lo que evoca esas escenas de documentales de la siesta en las que manadas de mandriles se desparasitan solidariamente. Es asín, y asín será.
Viajando viajando llegué a uno que es de la prelatura y a su vera decenas de links amigos, mayormente también de la prelatura. Aquí los comentarios son del tipo “¡me ha chiflado lo que escribes, lo llevaré al examen esta noche!”, o “buen propósito para el día de hoy”, y el superconocido “te encomiendo”,”encomiéndame“. En general, así a bulto, suenan muy infantiles y algo ñoños, aunque hay alguno que va de charco en charco sin cortarse un pelo, como ese que escribe…
” ¡Qué tiempos! Hasta que salga un loco que junte a otros pocos como él y se monten una especie de Al-Qaeda católica. Cualquier día podría pasar.
Yo, que soy más ordenado, preferiría una Inquisición activa y operativa. A toda esa canalla perversa la detenía, le hacía inquisición, le daba una horita de potro, la juzgaba-sentenciaba, y la quemaba. Sin solución de continuidad.
¿Que no? ¿Que no lo digo en serio? ¿Que no lo pienso de verdad?
Ja!”.
Con un par. Sin cortarse el tío.
En ocasiones hay broncas, piques y susceptibilidades heridas. Entonces, y sólo entonces, una ira solidaria, como un tsunami, asola tu blog y como piratas con sed de botín asaltan tu página. Es cuestión de aguantar. Atarse al palo y esperar a cruzar el cabo y que las sirenas desaparezcan.
En uno de esos viajes me topé con un blog de un señor que se enfada mucho con un amigo mío porque en su blog hacía unas consideraciones sobre el opus dei. Se enfada “no tanto como quien es del Opus Dei, sino como quien le debe prácticamente todo al Opus Dei (siendo el cuarto de entre mis hermanos, creo que hasta la existencia), me fastidia que se sugiera -digo sugerir por ser benigno- que las instituciones de la Iglesia son “fanatismo de grupo” vestido de “licitud”, especialmente cuando la crítica procede de un católico. Hombre, yo reconozco que tengo unas pulsiones fanáticas bastante considerables, soy apasionado, poco paciente, tengo carácter -y para colmo voz grave-; pero de ahí a que me llamen fanático por el hecho de pertenecer al Opus Dei media un abismo”.
O sea, que está que fuma en pipa. Como el sargento de artillería Highway podría gritar”¡¡¡he bebido más cerveza, he meado más sangre, he echado más polvos y he chafado más huevos que todos vosotros juntos, capullos!!!”.
Mi amigo le contesta y aclara sus dudas. Y el que es del opus dei y le debe prácticamente todo al opus dei le responde con las siguientes consideraciones…
“A tu ¿por qué? un tanto retórico se me ocurre que quizá porque [los del Opus] somos muy susceptibles, o/y porque somos muy corporativistas, o/y porque das una patada y salimos 24 en plan “ya están aquí”, o/y porque queremos tanto a lo nuestro que no soportamos que sea criticado, o/y porque algo de adhesión incondicional acrítica hay o/y porque efectivamente “los trapos sucios se lavan en casa” o/y porque vaya usted a saber. Quizá es materia interesante para reflexionar, aunque tampoco creo que dé para demasiado, y especialmente en determinados espíritus puede que quizá solo sirva para envenenarlos, aunque por supuesto hasta para eso somos libres. De todas maneras, ese tiene su lógica que te pase si te mueves en buena parte en un entorno cercano a la Obra”.
Él se lo dice todo: susceptibles, corporativistas, no soportan la crítica, adhesiones acríticas… Con esos argumentos no necesitan críticos.
Pero sigue el tío… “Es posible que el espíritu de la Obra, encarnado en humanos imperfectos, pueda llevar a algunos (o incluso a muchos, o a la mayoría, qué carajo) al normativismo, al corporativismo, o al ismo que se te ocurra. Como otros espíritus y carismas en el seno de la Iglesia conllevan en esa tendencia original al desequilibrio sus propias perversiones. Y como otros espíritus y carismas fuera de toda iglesia. E incluso te reconozco que hay modos y hábitos en la Obra, que no considero sustanciales, que no son de espíritu, que hay que pulir, cambiar, afinar, como se ha hecho hasta ahora. E incluso te reconozco que habrá modos y hábitos en la Obra que no cambiarán, que a mí no me gustan y seguramente nunca me gustarán, pero no tienen por qué sacarme la bilis. Lo mismo me sucede con la Iglesia. Ahora, yo creo que es importante hacer un gran esfuerzo en tratar de diferenciar lo que no nos gusta de lo que es objetivamente perjudicial para el alma, es decir, algo no querido por Dios. A uno pueden no gustarle los horarios de los centros de numerarios, a uno puede no gustarle que numerari@s y agregad@s usen cilicio y disciplinas, que los supernumerarios tengan que recibir consejos sobre su vida de tíos célibes, que haya un plan de vida extenso o no extenso, que las Administraciones de los centros sea una vocación exclusivamente femenina, que esté previsto confesarse con el cura del centro y hablar con el director espiritual laico con los que a lo mejor uno no tiene confianza… Pero de ahí a decir que es objetivamente perjudicial para todas las almas… No sé, me parece a little unfair”.
¡Pero, bueno, este chico da en la diana!: modos y hábitos que no son de espíritu, cosas que no le gustan y que no cambiarán…
Si alguien se está pellizcando que espere un poco. Hay más. Después de unas largas consideraciones sobre el corporativismo abierto y cerrado, y que si patatín que si patatán, concluye.
“Con la Obra me pasa algo semejante, no en vano es la forma en la que considero que Dios me quiere en la Iglesia. Por lo tanto, yo también pienso en las cosas que me puedan resultar chocantes, que menos me gustan, que me parecen abiertamente erróneas, lo que sea, en modos, maneras, hábitos, “correcciones políticas” (en definitiva cada grupo de personas tiene su propio código moral, su corrección política, sea llevar zapatos castellanos y chinos, o llevar crestas y camisetas del Ché), y digo y actúo en consecuencia. Pero trato de diferenciar el mensaje y el mensajero, la teoría de la práctica, lo sustancial de lo accidental, trato de no hacer casus belli injustamente”.
Ahora sí, ¡a pellizcarse!
Me parece que la opus con sus blogeros tiene una poblemática muy principal, y que los directores, que muy pobablemente hayan animado a la peña a dar doctrina en la intelnés, están ahora preparando un librito: Instrucción sobre el uso de los blogs en los fieles de la Prelatura. Éste se impartirá en todas las convivencias y cursos anuales.
Y si no, al tanto.
Envío afoto de bloguera amiga y entusiasta.
Satur

Agosto 26, 2007 Publicado por opusvalladolid | Asociación Esla León, Asociación Juvenil Arlanza Burgos, Asociación Juvenil Montealegre Oviedo, Asociación Juvenil Oyambre y Dobra, Asociación Peñavera Oviedo, Asociación Tamaral León, Asociación Torreón Segovia, Asociación Universitaria Artes, Casa convivencias Aldebarán Simancas, Casa de retiros El Rincón Tordesillas, Club Alcotan Zamora, Club Anciles León, Club Antares Valladolid, Club Arapiles Salamanca, Club Cerroalto Valladolid, Club Deva Gijón, Club Enol Oviedo, Club Ensenada Santander, Club Lendel Palencia, Club Montauca Burgos, Club Naranco Oviedo, Club Niara Valladolid, Club Nieva Avilés, Club Pinar Palencia, Club Prados Valladolid, Club Tempero Valladolid, Club Terral Salamanca, Club Torla Oviedo, Club Trechel Valladolid, Club juvenil Cerroalto, Club juvenil Niara, Club juvenil Prados, Club juvenil Tempero, Club juvenil Trechel, Club universitario Antares, Colegio Alcazarén Valladolid, Prelatura Opus Dei, Colegio Internacional Campolara Burgos, Colegio Los Robles Asturias, Colegio Mayor Los Arces, Prelatura Opus Dei, Colegio Montessori Salamanca, Colegio Peñalabra Cantabria, Colegio Peñalba Valladolid, Colegio Peñamayor Asturias, Colegio Pinoalbar Valladolid, Colegio Torrevelo Cantabria, Colegio Valmayor Gijón, Colegio de Fomento, Colegios Mayores Universitarios, Prelatura Opus Dei, Crisis Opus Dei, Delegación de Valladolid del Opus Dei, Encarnita Ortega Pardo, Escuela Deportiva Niara, Prelatura Opus Dei, Escuela de Hostelería Alcazarén, Prelatura Opus Dei, Ex miembros del Opus Dei, ExOpus, Guarderías Kids Garden, José María Escrivá de Balaguer, Obra corporativas Prelatura del Opus Dei en Valladolid, Opus, Opus Dei, Opus Dei Asturias, Opus Dei Burgos, Opus Dei Castilla y León, Opus Dei España, Opus Dei Gijón, Opus Dei León, Opus Dei Oviedo, Opus Dei Palencia, Opus Dei Salamanca, Opus Dei Santander, Opus Dei Valladolid, Opus Dei Zamora, Opus Libros, Prelatura personal del Opus Dei, Problemas psiquiátricos, Secta, Sectas Destructivas, Ángel Lasheras Presas, Vicario Regional Opus Dei | | Aún no hay comentarios
No hablaré mal de la obra
Publicado originalmente en OpusLibros.org
ANTONIO PÉREZ-TENESSA*
EL PAÍS – Sociedad – 13-04-1992
Desde que abandoné el Opus Dei, he mantenido un respetuoso silencio acerca de esa institución en la que gasté honradamente los mejores años de mi vida; en parte, porque así me lo exigió, en nombre de monseñor Escrivá, Pedro Casciaro cuando me localizó en México; y en parte por lealtad conmigo mismo y con los juramentos promisorios que me obligaron a hacer en el Opus Dei. Nadie me habrá oído nunca hablar mal de esa institución, me he negado sistemáticamente a aceptar entrevistas periodísticas de tono crítico, y aprovecho ahora la oportunidad para desautorizar a cualquier persona que haya utilizado mi nombre dando a entender lo contrario.A pesar de que esta lealtad mía no ha sido siempre correspondida, no pienso cambiar mi línea de conducta, ni siquiera al enterarme de la publicación de ciertos documentos en los que las dos más altas jerarquías del Instituto vierten insidiosas acusaciones contra mí, cuya falsedad puedo probar documentalmente. No considero elegante enzarzarme en disputas de patio de vecindad.
Yo no he pedido en ningún momento testificar en la causa de beatificación de monseñor Escrivá de Balaguer -ni en pro ni en contra-, y me parece una iniquidad que esas dos personas se atrevan a descalificarme de antemano tergiversando los hechos, y que el tribunal eclesiástico lo dé todo por bueno sin más averiguaciones.
Lo único completamente cierto de todo lo que dicen -y lo único importante para el proceso de beatificación- es que monseñor Escrivá, mientras pertenecí al Opus Dei y le serví lealmente, me trató siempre con un gran cariño, mucho más de lo que ya merecía (luego, dijo de mí mil perrerías), rezó mucho por mí, con poco fruto, y puso todo su empeño, que era grande, para evitar que yo abandonase el Instituto. Esto es lo positivo, lo que había que declarar en el proceso. Lo demás es chismorrería y pura maledicencia. Por cierto que el señor Echevarría no me conoce más que de vista o de oídas, porque él era un mequetrefe cuando yo estaba en el Opus.
Soy creyente, pero no me interesa ni ésta ni ninguna otra beatificación. No quiero entrar en la polémica que ha levantado este proceso. Me basta con aclarar que yo fui “pescado por la cabeza”, como dicen ellos, mas no por el corazón. Nunca me encontré a gusto dentro del Opus Dei, pero mientras estuve allí lo serví con toda mi entrega. Siempre me quise marchar; lo saben ellos. Me opuse a la ordenación hasta donde pude (le consta a Pedro Casciaro, que era entonces secretario general), pero todo fue inútil. Salirse de la Obra era poco menos que imposible y no me parecía correcto hacerlo mientras ocupaba puestos de dirección. Cuando ya no los tuve, me fui, de mala manera, huyendo como un malhechor, con lo que llevaba puesto. Pero no había otra salida. Yo sabía la triste suerte que me esperaba en Roma si me hubiera retrasado 24 horas en escapar. Cuando me vi libre, respiré, empecé a sentirme persona, di gracias a Dios y se las sigo dando. No tengo resentimientos contra nadie, no culpo de nada a la institución -muy respetable-, en la que cuento aún con grandes amigos que deseo perseveren en su camino.
Digo sencillamente que aquéllo no era para mí. Ése fue el error del padre Escrivá conmigo, como lo fue el de predecir la fecha de su muerte; también los grandes hombres y aun los santos se equivocan. Lo cual nada tiene que ver con su proceso de beatificación. Lo que no entiendo es que para enaltecer las virtudes del siervo de Dios haya que recurrir al mito, a la falsedad y a la maledicencia.
Deseo al Opus Dei los mayores éxitos, como imagen visible de la Iglesia triunfante, y solamente les pido una cosa: que me dejen en paz. Yo vivo muy contento con mis hijos y no cambio un solo día de mi vida actual por todos los años -muy interesantes, pero de pesadilla- que pasé en el Opus.
*Antonio Pérez Tenessa es consejero permanente de Estado. Fue secretario general del Opus Dei y consiliario de esta institución en España.
Agosto 25, 2007 Publicado por opusvalladolid | Asociación Esla León, Asociación Juvenil Arlanza Burgos, Asociación Juvenil Montealegre Oviedo, Asociación Juvenil Oyambre y Dobra, Asociación Peñavera Oviedo, Asociación Tamaral León, Asociación Torreón Segovia, Asociación Universitaria Artes, Aula Social, Casa convivencias Aldebarán Simancas, Casa de retiros El Rincón Tordesillas, Club Alcotan Zamora, Club Anciles León, Club Antares Valladolid, Club Arapiles Salamanca, Club Cerroalto Valladolid, Club Deva Gijón, Club Enol Oviedo, Club Ensenada Santander, Club Lendel Palencia, Club Montauca Burgos, Club Naranco Oviedo, Club Niara Valladolid, Club Nieva Avilés, Club Pinar Palencia, Club Prados Valladolid, Club Tempero Valladolid, Club Terral Salamanca, Club Torla Oviedo, Club Trechel Valladolid, Club juvenil Cerroalto, Club juvenil Niara, Club juvenil Prados, Club juvenil Tempero, Club juvenil Trechel, Club universitario Antares, Colegio Alcazarén Valladolid, Prelatura Opus Dei, Colegio Internacional Campolara Burgos, Colegio Los Robles Asturias, Colegio Mayor Los Arces, Prelatura Opus Dei, Colegio Montessori Salamanca, Colegio Peñalabra Cantabria, Colegio Peñalba Valladolid, Colegio Peñamayor Asturias, Colegio Pinoalbar Valladolid, Colegio Torrevelo Cantabria, Colegio Valmayor Gijón, Colegio de Fomento, Colegios Mayores Universitarios, Prelatura Opus Dei, Crisis Opus Dei, Delegación de Valladolid del Opus Dei, Encarnita Ortega Pardo, Escuela Deportiva Niara, Prelatura Opus Dei, Escuela de Hostelería Alcazarén, Prelatura Opus Dei, Ex miembros del Opus Dei, ExOpus, Guarderías Kids Garden, José María Escrivá de Balaguer, Obra corporativas Prelatura del Opus Dei en Valladolid, Opus, Opus Dei, Opus Dei Asturias, Opus Dei Burgos, Opus Dei Castilla y León, Opus Dei España, Opus Dei Gijón, Opus Dei León, Opus Dei Oviedo, Opus Dei Palencia, Opus Dei Salamanca, Opus Dei Santander, Opus Dei Valladolid, Opus Dei Zamora, Opus Libros, Prelatura personal del Opus Dei, Problemas psiquiátricos, Residencias Universitarias, Prelatura Opus Dei, Sacerdote Antonio Petit Pérez (Opus Dei), Secta, Sectas Destructivas, Ángel Lasheras Presas, Vicario Regional Opus Dei | | Aún no hay comentarios
Niños en el Opus Dei
Publicado originalmente en OpusLibros.org
ALBERTO MONCADA
Revista “El Siglo” – 6-IX-2004
La Iglesia Católica, que antaño llenaba de niños sus Seminarios, decidió no hace mucho que nadie podría entrar en religión antes de los dieciocho años. Es un precepto que acomoda la edad vocacional a la mayoría de edad civil. Es también un reconocimiento de que la vida se ha alargado y de que, ya que duramos hasta casi los ochenta años, no hay que tomar decisiones definitivas demasiado pronto. Algunos expertos sostienen incluso que los curas deberían ordenarse ya mayores y casados como en la primera Iglesia, de ahí la palabra presbítero, etimológicamente anciano, con las pasiones enfriadas y experiencia suficiente para aconsejar a los demás.
Sin embargo los directivos del Opus Dei piensan todo lo contrario y fomentan el que niños y niñas puedan ingresar en la organización a los catorce años y medio. La norma eclesiástica se elude nombrándoles aspirantes aunque ya desde el principio están moralmente comprometidos a una vida muy estricta de pobreza, castidad y obediencia. La decisión ha sido protestada por más de un obispo, como al difunto cardenal Hume de Londres que la prohibió en su diócesis, pero sigue vigente en la praxis opusdeista con la aprobación tácita del Vaticano.
La medida es fruto del fracaso proselitista del Opus en el mundo universitario y se beneficia de un cambio estratégico en la historia de la organización. Al principio Escrivá rechazó con vehemencia tener centros de enseñanza propios. Hoy es la principal actividad de la organización. Los colegios del Opus son elitistas, tienen una ideología ultraconservadora y no son mixtos. Pero, gracias a ellos, consiguen vocaciones. Confesores y profesores actúan de consuno para captar adeptos entre los alumnos, en una especie de olimpiada de pederastía espiritual que les llena de satisfacción. Lo que más ambiciona un miembro del Opus es conseguir reclutar a otros.
La organización mantiene una red paralela de clubs infantiles donde echan también la caña de pescar, un simil que utilizan los del Opus en sus canciones caseras, para conseguir que los niños muerdan el anzuelo.
Así lo cuenta Lala, una antigua encargada de club:
“Hace poco me he mudado de casa y entre los libros que metí en cajas aparecieron antiguas agendas personales de los últimos años que estuve en el opus dei. Lo más curioso es que apareció también, yo ni lo recordaba, un cuadernito de anillas donde tenía apuntadas cosas del club que yo llevaba junto con otras. Estábamos empezando con el club y teníamos un numero bastante majo de niñas de 8-9 a 14 años. El caso es que al mirar el cuadernito y ver lo que estaba escrito, me di cuenta de que todo estaba planeado, cómo captar la atención de las niñas para que fueran por el club, al principio solo por diversión (con fiestas, montar la casa del terror, festivales de canciones…), y poco a poco, mediante charlas de 10 minutos aproximadamente, irlas captando. Las niñas enseguida se encariñan con la típica monitora rubia, de ojos azules, que lo mismo toca la guitarra, el piano, da una clase o juega con ellas. Ese es el gancho. En este caso yo. El gancho para las niñas en esa edad es una chica joven de unos 18-20 años, mona, que les caiga bien, entonces ya tienen a quien querer parecerse de mayores, y no te cuento nada si la chica, después de tenerlas ensimismadas, les explica que ella ha entregado su corazón a Dios, y que si Dios te lo pide tienes que ser generosa.
Claro, a partir de ahí las niñas empiezan a preguntar como si fuera el descubrimiento del siglo, y a querer imitarte. Las de 14 enseguida desaparecieron del club pero las de 10, 11 siguieron. Cuando tenían 12 y 13 años estas mismas, ya se confesaban, hacían un ratito de oración, rezaban, en principio todo lo normal de una buena cristiana, pero claro con 12-13 añitos… ya se planteaban si Dios les pidiera algo más… ¿que pasaría? cuando lo normal es que una niña con 13 o 14 años esté pensando en fulanito o menganito.
Yo ni siquiera me había dado cuenta de semejante maquinación, porque cuando estás dentro lo que más deseas es que la gente se acerque a Dios como sea, en este caso a través de la Obra. En el cuadernito que encontré se reflejaba todo lo que comentábamos en las reuniones de las que llevábamos el club, con objetivos a conseguir con las niñas. Una de las paginas del cuadernito me llamó especialmente la atención . Fue la última página que escribí antes de dejar el opus dei. Hablaba sobre la amistad. Cada mes se hacía una cosa distinta. Ese mes todo tenia que ir dirigido a la amistad. El objetivo era hacernos amigas de las niñas y que las niñas creyeran de verdad que éramos sus mejores amigas. Claro, así te lo cuentan todo. Yo me negué a contar lo que me contaban las niñas, y esa semana me enteré de cosas que no sabía, de la contabilidad, por una reunión que tuvimos con la directora. Es decir, que a final de mes se mandan unos papelitos a las delegaciones del opus dei, desde cada centro, con el número más o menos exacto de la gente (en este caso niñas), que se ha confesado, que va a charlas, que viene por el club, que hace oración, posibles pitables (en el opus dei pitar es pedir la admisión)… y ese fue el ultimo día que yo estuve en el club”.
Los niños y niñas así reclutados entran en una burbuja ideológica y costumbrista, opaca, caracterizada por imposiciones y prohibiciones de todo tipo, desde la vigilancia de amistades y lecturas hasta la entrega de dinero y libertades civiles que se consuma cuando se van a vivir a casas de la organización y se convierten en servidores al detalle de una minuciosa reglamentación donde lo importante, más que la religión, es la disciplina. Es lo que caracteriza al Opus como secta según el estudio realizado por Sharon Classen, en la página web www.odan.org.
Esta página, confeccionada por católicos norteamericanos preocupados por ese proselitismo de menores, ha publicado también una especie de manual preventivo para que los padres de los alumnos de colegios del Opus sepan a que atenerse.
Los católicos anglosajones, los norteños están más sensibilizados para denunciar los abusos contra la infancia que nosotros los latinos, los sureños. Ha sido en Norteamérica donde han empezado a quebrar diócesis por los pagos que los Tribunales han ordenado como indemnización a las víctimas de la pederastía eclesiástica que, sin duda, existe también entre nosotros pero con sordina incorporada.
Para los españoles el Opus es algo castizo, algo nuestro, como las corridas de toros o el botijo y nos hemos acostumbrado a él. La mayoría de los españoles conoce sus características sectarias pero muchas familias, no necesariamente conservadoras, les confían sus hijos asumiendo, en todo caso, que los niños españoles son lo suficientemente avispados como para no caer en esas trampas, como ocurre en la mayoría de los casos. Pero algunos que son atrapados de pequeños sufren mucho para librarse del lazo o terminan siendo unos adultos con problemas psicológicos graves.
Todavía no se denuncian estos hechos al Defensor del Menor. Al fin y al cabo que los niños de familias pudientes se hagan del Opus y sufran por serlo no es tan grave como esas otras tragedias infantiles del hambre o la violencia y el trabajo explotador de modo que la denuncia de la violación de derechos humanos al interior de Opus no forma parte todavía de los usos latinos.
En “La Cuarta Planta” (revista El Siglo, nº 605, Mayo 2004) he explicado la utilización de los recursos de la Clínica Universitaria de la Universidad de Navarra que hacen las autoridades del Opus ante el número creciente de enfermos mentales entre sus socios y que es reconducible al modo de vivir en esa burbuja en que se ha convertido la organización para sus miembros numerarios. Hombres y mujeres solteros viven en un estado que, en cierto sentido, se parece mucho a la indefensión infantil. En el libro Camino, manual opusdeista por antonomasia, hay un capítulo “Infancia espiritual” que resume la actitud que deben tener los socios respecto a sus superiores, basada en la lealtad y la rendición del propio juicio.
Ello produce esa infantilización del comportamiento que se percibe en tantos hombres y mujeres del Opus, algunos profesionales con años de trabajo pero que en el fondo de su corazón siguen siendo niños y han renunciado a comportarse como ciudadanos maduros que aciertan, se equivocan, gozan y sufren las consecuencias de las decisiones que toman libremente. La mayoría de los numerarios se dedican a trabajos internos pero los que ejercen una profesión civil tienen que subordinarla a la observancia de las instrucciones internas, especialmente en cuestiones morales.
En el fondo de las convicciones morales de los hombres y mujeres del Opus habita ese infantilismo, que puede afectar a sus familiares, a sus subordinados y, eventualmente, a la sociedad en su conjunto. Porque el infantilismo favorece el autoritarismo, la solución de los problemas desde arriba, por un líder indiscutido que muchas veces usa el símil del padre para afirmar su poder. Es la traslación del modelo patriarcal a la vida pública. A las gentes del Opus no les gustan demasiado las reglas de la democracia cuando no favorecen sus puntos de vista. Por eso al Opus le ha ido tan bien en las dictaduras católicas, Franco, Pinochet, Videla.
“Menos mal que ya no tienen el Boletín Oficial del Estado”, comenta con sorna un funcionario jubilado que se acuerda de los tiempos en que gentes del Opus eran ministros de Franco. “Aún recuerdo cuando en los años sesenta se empezaba a hablar en el Ministerio de Justicia de volver a legalizar el divorcio, y cómo ministros como López Rodó, Ullastres, López Bravo se enfadaban muchísimo y decían que eso se haría por encima de sus cadáveres”.
Pero el infantilismo moral de la gente del Opus está en la misma onda de esas nuevas organizaciones, los Kikos, los Legionarios de Cristo, fundamentalistas como ellos y que, como ellos, tienen el favor del Papa. La Curia Vaticana, en pleno fervor ultramontano, ha redoblado sus esfuerzos en la condena de las libertades privadas que se van abriendo paso en la legislación civil, la regulación de la interrupción del embarazo, las uniones homosexuales y hasta se ha llegado recientemente a proclamar desde Roma que el papel de la mujer es primordialmente doméstico. Parece que al haber perdido la Iglesia la batalla de la confesionalidad del Estado, intensifica su indoctrinación sobre la vida privada, especialmente la sexual. Privilegiar la moralidad sexual es una vieja tradición católica y una afición predilecta del apostolado opusdeista. Las prohibiciones, recomendaciones, cautelas que sobre la materia se hacen a los numerarios constituyen parte importante de su educación moral.
Un antiguo socio sostiene que hay tantos preceptos sobre la materia que tapan el resto de las opciones morales sobre la vida profesional, civil, laboral, etc porque, en último término, “si tienes la cabeza llena de esa obsesión con el sexo que, además, no practicas, no estás para muchas más moralidades”.
Una reciente encuesta realizada entre antiguos miembros del Opus (publicada en www.opuslibros.com) prueba que el porcentaje de abandonos de la organización es mucho más alto entre los que entran de niños de modo que incluso por razones prácticas las autoridades opusdeistas deberían abandonar esa recluta infantil, escasamente compatible con el respeto a los derechos humanos. Pero, si lo hacen, si abandonan la pederastía espiritual, tendrán que esforzarse más porque a medida que los niños se transforman en adultos, no se dejan comer el coco tan fácilmente. Pero ese cambio es difícil. Como explica Steve Hassan en su libro sobre las sectas, sus jefes son muy elementales, apenas tienen sentido crítico y van a lo suyo tratando de hacer opacos sus procedimientos porque creen que están en la verdad.
Agosto 24, 2007 Publicado por opusvalladolid | Asociación Esla León, Asociación Juvenil Arlanza Burgos, Asociación Juvenil Montealegre Oviedo, Asociación Juvenil Oyambre y Dobra, Asociación Peñavera Oviedo, Asociación Tamaral León, Asociación Torreón Segovia, Asociación Universitaria Artes, Casa convivencias Aldebarán Simancas, Casa de retiros El Rincón Tordesillas, Club Alcotan Zamora, Club Anciles León, Club Antares Valladolid, Club Arapiles Salamanca, Club Cerroalto Valladolid, Club Deva Gijón, Club Enol Oviedo, Club Ensenada Santander, Club Lendel Palencia, Club Montauca Burgos, Club Naranco Oviedo, Club Niara Valladolid, Club Nieva Avilés, Club Pinar Palencia, Club Prados Valladolid, Club Tempero Valladolid, Club Terral Salamanca, Club Torla Oviedo, Club Trechel Valladolid, Club juvenil Cerroalto, Club juvenil Niara, Club juvenil Prados, Club juvenil Tempero, Club juvenil Trechel, Club universitario Antares, Colegio Alcazarén Valladolid, Prelatura Opus Dei, Colegio Internacional Campolara Burgos, Colegio Los Robles Asturias, Colegio Mayor Los Arces, Prelatura Opus Dei, Colegio Montessori Salamanca, Colegio Peñalabra Cantabria, Colegio Peñalba Valladolid, Colegio Peñamayor Asturias, Colegio Pinoalbar Valladolid, Colegio Torrevelo Cantabria, Colegio Valmayor Gijón, Colegio de Fomento, Colegios Mayores Universitarios, Prelatura Opus Dei, Crisis Opus Dei, Delegación de Valladolid del Opus Dei, Encarnita Ortega Pardo, Escuela Deportiva Niara, Prelatura Opus Dei, Escuela de Hostelería Alcazarén, Prelatura Opus Dei, Ex miembros del Opus Dei, Guarderías Kids Garden, José María Escrivá de Balaguer, Obra corporativas Prelatura del Opus Dei en Valladolid, Opus, Opus Dei, Opus Dei Asturias, Opus Dei Burgos, Opus Dei Castilla y León, Opus Dei España, Opus Dei Gijón, Opus Dei León, Opus Dei Oviedo, Opus Dei Palencia, Opus Dei Salamanca, Opus Dei Santander, Opus Dei Valladolid, Opus Dei Zamora, Opus Libros, Prelatura personal del Opus Dei, Problemas psiquiátricos, Residencias Universitarias, Prelatura Opus Dei, Secta, Sectas Destructivas, Ángel Lasheras Presas, Vicario Regional Opus Dei | | Aún no hay comentarios
Régimen de esclavitud de los que trabajan al servicio del Opus Dei
Publicado originalmente en OpusLibros.org
Trinity
Me parece que Mabel pone el dedo en la llaga en su escrito sobre las incongruencias de en materia de pobreza. Aunque cabría hacer una matización: en España actualmente las Numerarias Auxiliares sí tienen sueldos y seguridad social.
Quienes no tienen sueldo ni Seguridad Social son los que trabajan en tareas internas y los sacerdotes numerarios. Procuran que los sacerdotes agregados de , como no viven en Centros, tengan sueldos y coticen a Social. Pero los anteriormente citados viven bajo un régimen de esclavitud económica que les impide replicar cuando discrepan de alguna decisión de gobierno y que les pone en una lamentable situación de precariedad cada vez alguno decide abandonar la institución.
En su escrito sobre las expectativas -creadas por los directores y luego incumplidas- en materia de asistencia a los miembros, de apostolado de amistad sincera y de obediencia libre, Jo nos ha hecho el favor de destacar algunos ejemplos del doble lenguaje que vienen empleando los que dirigen otro, que ahora comento, es uno más de los muchos que podrían ponerse sobre las incongruencias de los Directores del Opus Dei.
En efecto, el n. 24 § 1 de los Estatutos de establece que todos los fieles de deben asumir los necesarios seguros o planes de pensiones que prevén las leyes civiles para casos de desempleo, enfermedad, vejez, etc. Da la impresión de que sólo se preocupan de estas cuestiones para que nadie resulte gravoso a la institución: de otro modo, no infringiría sus propias leyes cuando le toca vivir la justicia social con sus empleados: Consejos vendo, que para mí no tengo…
Ni siquiera en los Institutos religiosos sucede esto. El Código de Derecho Canónico vigente determina que los que legítimamente salgan de un instituto religioso o hayan sido expulsados de él, no tienen derecho a exigir nada por cualquier tipo de prestación realizada en su instituto (c.702 §1). Pero la misma norma canónica añade: Sin embargo, el instituto debe observar la equidad y caridad evangélica con el miembro que se separe de él (c.702 §2). Es de justicia elemental.
Ahora bien, ¿se respetan esos mínimos a los sacerdotes y laicos que trabajan al servicio de ? El n. 34 de los Estatutos de se limita a consignar esto: Quien, por cualquier razón, abandonara o de ella fuera dimitido, nada podrá exigir de ella por los servicios a ella prestados, ni como compensación por el propio trabajo profesional en ella ejercido o por causa de cualquier otro título o modo. Ya se ve que esto sí lo prevén con toda precisión. Pero luego no se reconoce ninguna obligación, ni siquiera equitativa, por tantos servicios generosos de sus fieles -sacerdotes o laicos- prestados durante años o décadas de años, a pesar de que la salida conduzca a la indigencia más penosa a los que se atreven a afrontarla.
¿Este proceder institucional puede considerarse cristiano o, simplemente, justo? La reciente Encíclica Dios es amor pone, a mi juicio, en evidencia su incompatibilidad eclesial. Pero que cada uno juzgue.
En todo caso, con independencia de la falta de caridad y de justicia que esto supone -y que mina de raíz la vitalidad cristiana de me parece que este proceder constituye una gran torpeza estratégica. El Fundador estableció que no fuera admitido como Numerario nadie que no tuviera resuelto su sostenimiento económico, para garantizar su libertad y su rectitud de intención en la perseverancia. Por eso, ahora, al haberse cargado de laicos y sacerdotes que no tienen más remedio que seguir dentro para no acabar en la indigencia, el estamento dirigente y formador del Opus Dei se ha ido llenando de individuos que carecen de libertad para expresar discrepancia o iniciativa, y que, si superan la mediocridad, la doblez existencial en que se ven obligados a vivir les empuja al desgaste psíquico o al cinismo.
No juzgo la interioridad de ninguna de esas personas. Pero sí la estructura de injusticia en la que, consciente o inconscientemente, viven inmersos. ¿Sabrá que esto es lo que hacen los dirigentes de , amparándose en la aprobación eclesial concedida al erigirla en Prelatura personal? Es probable que no y sería bueno pensar cómo denunciarlo. En todo caso, Dios sí lo sabe y no parece que vaya a bendecirlo.
Saludos,
Trinity
Agosto 23, 2007 Publicado por opusvalladolid | Asociación Esla León, Asociación Juvenil Arlanza Burgos, Asociación Juvenil Montealegre Oviedo, Asociación Juvenil Oyambre y Dobra, Asociación Peñavera Oviedo, Asociación Tamaral León, Asociación Torreón Segovia, Asociación Universitaria Artes, Aula Social, Casa convivencias Aldebarán Simancas, Casa de retiros El Rincón Tordesillas, Club Alcotan Zamora, Club Anciles León, Club Antares Valladolid, Club Arapiles Salamanca, Club Cerroalto Valladolid, Club Deva Gijón, Club Enol Oviedo, Club Ensenada Santander, Club Lendel Palencia, Club Montauca Burgos, Club Naranco Oviedo, Club Niara Valladolid, Club Nieva Avilés, Club Pinar Palencia, Club Prados Valladolid, Club Tempero Valladolid, Club Terral Salamanca, Club Torla Oviedo, Club Trechel Valladolid, Club juvenil Cerroalto, Club juvenil Niara, Club juvenil Prados, Club juvenil Tempero, Club juvenil Trechel, Club universitario Antares, Colegio Alcazarén Valladolid, Prelatura Opus Dei, Colegio Internacional Campolara Burgos, Colegio Los Robles Asturias, Colegio Mayor Los Arces, Prelatura Opus Dei, Colegio Montessori Salamanca, Colegio Peñalabra Cantabria, Colegio Peñalba Valladolid, Colegio Peñamayor Asturias, Colegio Pinoalbar Valladolid, Colegio Torrevelo Cantabria, Colegio Valmayor Gijón, Colegio de Fomento, Colegios Mayores Universitarios, Prelatura Opus Dei, Crisis Opus Dei, Delegación de Valladolid del Opus Dei, Encarnita Ortega Pardo, Escuela Deportiva Niara, Prelatura Opus Dei, Escuela de Hostelería Alcazarén, Prelatura Opus Dei, Ex miembros del Opus Dei, ExOpus, Guarderías Kids Garden, José María Escrivá de Balaguer, Obra corporativas Prelatura del Opus Dei en Valladolid, Opus, Opus Dei, Opus Dei Asturias, Opus Dei Burgos, Opus Dei Castilla y León, Opus Dei España, Opus Dei Gijón, Opus Dei León, Opus Dei Oviedo, Opus Dei Palencia, Opus Dei Salamanca, Opus Dei Santander, Opus Dei Valladolid, Opus Dei Zamora, Opus Libros, Prelatura personal del Opus Dei, Problemas psiquiátricos, Residencias Universitarias, Prelatura Opus Dei, Secta, Sectas Destructivas, Ángel Lasheras Presas, Vicario Regional Opus Dei | | 1 comentario
Los enfermos psíquicos del opus dei
Publicado originalmente en OpusLibros.org
© por ORÁCULO

Imagen: Paul Klee, “Head of a man”
1. Acogiendo las sugerencias de algunos, iré enviando materiales del volumen de Experiencias sobre el modo de llevar charlas fraternas (Roma 2001), porque ayudará mucho -sobre todo a las personas “de dentro”- a conocer por anticipado los protocolos de acción a los que suele ajustarse el mando. Y como no son pocos los que ven o han visto alterado su equilibro psíquico en la peculiar “dirección espiritual” que imparte el Opus Dei, como muestran muchos testimonios de esta web, me parecía útil comenzar por la presentación de lo relativo a enfermos, en especial los enfermos psíquicos.
El tema se considera en el Anexo IV de ese volumen, titulado Orientaciones para algunos casos particulares, cuyo número 4 se dedica íntegramente a ese tipo de enfermos (pp.200-207). Con estas líneas iniciales sólo busco la presentación de los textos, cuya literalidad íntegra edito en el Apéndice final, separando el texto principal (apartado A) y las notas del pie de página (apartado B), como he hecho en otras ocasiones; ya luego Agustina se encargará de agregar estos materiales también al “documento interno” en esta web. La paginación original del volumen va en paréntesis cuadrados y, por lo demás, la tipografía respeta la presentación del original.
Varias cosas llaman la atención en la lectura reposada de esos textos. Hoy me limito a señalar algunos aspectos, a vuela pluma, cuyo comentario dejo a otros lectores que deseen añadir sus observaciones. Reconozco que las mías de ahora son sólo sugerencias abiertas, que necesitan mayores contrastes para ser propuestas como conclusiones firmes.
2. De entrada, sorprende la simpleza de las descripciones médicas de las patologías psíquicas, entre las que ni siquiera aparece una mención expresa del trastorno bipolar de la personalidad. Y, curiosamente, éste es uno de los diagnósticos más socorridos en los “médicos oficiales” de la institución cuando los Directores les llevan, por ejemplo, un Numerario o Numeraria excesivamente críticos con las “costumbres institucionales” pero sin voluntad de discutir su “perseverancia”: es decir, una personalidad “inadaptada”. A veces parece que el único modo de atajar tanto “espíritu crítico en la docilidad” acaba siendo un empastillamiento por unas presuntas “disociaciones de la personalidad”, pues obviamente la institución no reconoce nunca sus rarezas como tales ni sus íntimas contradicciones…
Así pues, resulta muy preocupante que en no pocos de estos casos el fenómeno real sea justamente lo inverso. Las “patologías” están en los modos de acción que impone la institución y la “inadecuación de la personalidad” -cuando chirría ante tantas “paranoias institucionales”- es síntoma de normalidad y tantas veces de humanidad. No pocas veces sucede entonces, por desgracia, que los estados depresivos o las supuestas “alteraciones de la personalidad” brotan de la ausencia de una sana crítica teológica personal o, sobre todo, de la carencia de una recia autonomía moral de las conciencias, más peligrosa cuando se conjuga con algunas predisposiciones psicosomáticas a ese tipo de trastornos.
El hecho cierto es que estos fieles se rompen por dentro y sufren lo indecible -casí diría, más ellas que ellos, por la sensibilidad femenina- pues, con su mejor voluntad y rectitud, tienden a conciliar vitalmente lo que objetivamente es inconciliable. Como la institución jamás reconocerá que los hechos pueden ser de este modo ni encontrar una tal explicación, el resultado práctico es ese elevadísimo porcentaje de Numerarios o Numerarias “dóciles” y “empastillados” (o sea, “domesticados”) en los Centros de mayores, que cada día hace más raro y deprimente el panorama interno de la vida en los Centros de la Prelatura. Por paradoja, los más sanos son esos “mártires de la verdad”, a los que aludía el escrito de Marcus Tank anteayer. Es lamentable que este horizonte de futuro sea previsible, a plazo fijo, para un elevado porcentaje de fieles de la Prelatura que residen en sus Centros, pues jamás podrán estar a gusto en “ese Opus Dei”: viven tensionados de continuo, bajo la presión de una “normalidad ficticia”, que ellos rechazan y a su vez desean asumir vitalmente como por un deber-ser “natural” por vocacional… ¡cuando tantas veces es antinatural!
3. En fin, las Experiencias no parecen conjugar, ni remotamente, la posibilidad de que los enfoques prácticos que suelen hacerse de la propia “espiritualidad” puedan ser causa directa de no pocos de los trastornos psíquicos. Y al contrario, cuando el sentido común de un fiel reclama la salida de la Prelatura porque in confuso llega a entrever por ahí un camino de liberación interior, entonces resulta que las Experiencias proponen como receta dogmática de validez universal indicaciones como éstas: Si tuviese pensamientos contra la perseverancia, es preciso escucharle con calma, sin asustarse, pero también sin mostrar que no se concede importancia a esa circunstancia. En este punto, cuidando los modos, se le recordará de manera inflexible que la vocación la da Dios para siempre. Por otro lado, resulta patente que no está en condiciones de razonar con normalidad y mucho menos de tomar una decisión de la que luego se arrepentiría. Esa expresión de manera inflexible está demostrando la escasa validez antropológica del consejo, propuesto además de modo general, pues proviene de un “apriorismo interesado” más que de la consideración del bien particular de cada fiel.
De hecho, las autoridades de la Prelatura olvidan con pasmosa facilidad toda esa “retórica teológica” cuando les interesa deshacerse de alguien, sacerdote o laico, que les resulta incómodo: suelen ser aquellas personas que han llegado a conjugar un “espíritu crítico” sano -”insanable” por soberbia pura y dura, dirán los Directores- con la higiene mental. En estos casos “es mejor que se vayan fuera y nos deje en paz”. No obstante, a estos fieles se les dirá: “es mejor para ti fuera, porque así serás más feliz”. Y en esto -aun sin querer, porque la rectitud del obrar resulta sospechosa- dicen verdad.
Pero ¿dónde queda entonces eso de que la vocación la da Dios para siempre a los fieles?, pues son los mismos Directores quienes provocan la salida, por medios directos o indirectos. ¡Qué más da! No obstante, ellos estarán muy atentos para que las cosas se produzcan de modo que sea el propio fiel quien “voluntariamente” -no sin un cierto complejo de culpa- formule la petición de dimisión: si no, los Directores “se contaminarían” contraviniendo su retórica de la “vocación divina”, casi como los fariseos del tiempo de Jesús, que temían pisar el Pretorio no fuera que esto les impidiera celebrar la Pascua.
4. En la pastoral prevista para este tipo de enfermos sorprende también la tendencia a imponer estilos de vida y prácticas ascéticas de modo absoluto, independientemente de las medidas que pueda reclamar el tratamiento de las patologías o de lo que en particular sería realmente más beneficioso para la curación. En el fondo parece que no se acaban de aceptar las enfermedades como tales, si es que no sucede algo peor: que prime el interés institucional de la “uniformidad”, sin excepciones, antes que el bien singular de la persona. Sigue latiendo ahí la confusión de planos, espiritual y orgánico, por más que el texto de las Experiencias insista en su diferencia teórica.
No es difícil encontrar ejemplos de esa prevalencia absoluta de lo colectivo. Basta leer este párrafo: De acuerdo con el médico y siguiendo el trámite establecido, se le puede dispensar durante una temporada del cumplimiento de alguna Norma o Costumbre, o de asistir a un medio de formación. Pero no conviene que se prolongue, ni que se dé la falsa impresión de que los Directores no valoran suficientemente el plan de vida. ¡Qué importará el plan de vida abstracto, cuando está en juego la salud física -no espiritual- de las personas concretas! Y también se lee: En la mayoría de los casos, interesa que se levante puntualmente para acudir a la oración de la mañana, salvo raras excepciones o durante cortas temporadas, determinadas de común acuerdo con el médico. Si necesita dormir más horas, puede acostarse antes o, excepcionalmente, dormir en un sillón, por ejemplo un rato, después de la tertulia del mediodía. En ningún momento se renuncia, pues, al supuesto “bien objetivo” del comportamiento estandarizado, rígido: es una muestra rediviva del hombre para el sábado y no la inversa.
En este aspecto es donde la ascética pseudopelagiana del Opus Dei -pelagiana o semipelagiana, no entro ahora a los distingos que algunos hacen- muestra su peor cara y su fuerza corrosiva de la personalidad. Todo parece consistir en un hacer sin parar y, si no puede hacerse nada, pues entonces no parar de hacer rezos. Parece ignorarse, por ejemplo, que en ese tipo de enfermedades y de enfermos no es infrecuente que la persona sea incapaz de decir una sola jaculatoria, o de recitar un Padrenuestro o un Avemaría, porque el alma sólo experimenta consuelo para su angustia ejercitando la libertad plena del abandono, la despreocupación, vivenciando así confiadamente la ansiedad de su desamparo interior. También en los procesos patológicos de la personalidad suo modo es éste un camino de purificación interior, que a los enfermos suele aportar además una particular resistencia frente a los síntomas de su propia patología.
5. En fin, no deseo alargar mucho esta presentación. Destaco dos aspectos más, sólo como una llamada de atención al lector, para que examine los textos en su contexto, los analice, y saque sus propias conclusiones. De un lado, por ejemplo, reléase la definición del neurótico o la descripción de la neurosis y piénsese luego en la vida interna de los Centros o también en tantas conductas “institucionales” que tienen algo de absurdo, por usar ahora una expresión de estas Experiencias. ¿No es el Fundador mismo la muestra primera de ese tipo de enfermos? Las intemperancias de su carácter o los altibajos de su humor caprichoso parecen haber sido transformados en actos de virtud, como de quien defendía así el “espíritu” de su carisma, al igual que las “biografías oficiales” han eliminado sus patologías depresivas, constatadas, muy en paralelo con las del actual Prelado. Pero esto apenas engaña ya a nadie que posea una información directa o cercana. ¿No arrastra acaso la propia fundación un “rasero patológico” de medida de la normalidad que los está haciendo a todos un poco locos? ¿O acaso un mucho?
Y, de otro, el panorama que la institución ofrece a sus enfermos psíquicos apenas resulta atractivo: peor, es hondamente pesimista, como si arrastrase la imposibilidad de una curación “dentro” de la Prelatura. La preocupación primordial parece ser el control de las conductas, no la etiología de los males ni su remedio veraz. Y así el problema nunca podrá encontrar solución. El futuro de estos enfermos es entonces “una vida enajenada” en manos de sus Directores, bajo un control más intenso aún que en las condiciones ordinarias de bienestar. Y las Experiencias insisten erre que erre en ese control y en esa vigilancia para uniformar comportamientos.
No es difícil poner ejemplos. Se procura que todos reciban con normalidad los “medios de formación” establecidos añadiendo -para el enfermo- que interesa prepararle muy bien, para que los aproveche adecuadamente. En concreto, sugerirle los temas que ha de considerar en su oración, los puntos de lucha y el régimen de vida. Debe acudir a esos medios con un plan muy definido. Como norma de prudencia, se informará previamente al Director o al Consejo local de esas actividades. Se insiste en la vigilancia para conseguir que los enfermos no se dispensen por cuenta propia de aspectos de su entrega, ni lleguen tampoco a decidir por sí mismo en temas referentes a la vocación, trabajo, fraternidad, etc., sin contar con el consejo de los Directores. Y sin embargo, en general, no existe nada peor para este tipo de enfermos que la anulación de sus iniciativas personales y, peor aún, en un contexto rígido de exigencias éticas heterónomas.
En suma, estos textos ¿no transmiten acaso la impresión desagradable, ácida, seca y molesta, como si sus redactores estuvieran tratando de peleles o polichinelas más que de personas? Como algunos han aconsejado desde esta web, los escritos de Segundo por ejemplo, en estas situaciones lo más sensato es justamente hacer lo contrario a algunas orientaciones de estas Experiencias: es decir, prescindir cuanto antes del consejo de esos controladores de la personalidad y acudir a profesionales independientes, que nada tengan que ver con la Prelatura. Cuando esto se hace, no es infrecuente que entonces se abran puertas a la esperanza y que los enfermos inicien la lenta andadura de su gradual recuperación.
Agosto 22, 2007 Publicado por opusvalladolid | Asociación Esla León, Asociación Juvenil Arlanza Burgos, Asociación Juvenil Montealegre Oviedo, Asociación Juvenil Oyambre y Dobra, Asociación Peñavera Oviedo, Asociación Tamaral León, Asociación Torreón Segovia, Asociación Universitaria Artes, Aula Social, Casa convivencias Aldebarán Simancas, Casa de retiros El Rincón Tordesillas, Club Alcotan Zamora, Club Anciles León, Club Antares Valladolid, Club Arapiles Salamanca, Club Cerroalto Valladolid, Club Deva Gijón, Club Enol Oviedo, Club Ensenada Santander, Club Lendel Palencia, Club Montauca Burgos, Club Naranco Oviedo, Club Niara Valladolid, Club Nieva Avilés, Club Pinar Palencia, Club Prados Valladolid, Club Tempero Valladolid, Club Terral Salamanca, Club Torla Oviedo, Club Trechel Valladolid, Club juvenil Cerroalto, Club juvenil Niara, Club juvenil Prados, Club juvenil Tempero, Club juvenil Trechel, Club universitario Antares, Colegio Alcazarén Valladolid, Prelatura Opus Dei, Colegio Internacional Campolara Burgos, Colegio Los Robles Asturias, Colegio Mayor Los Arces, Prelatura Opus Dei, Colegio Montessori Salamanca, Colegio Peñalabra Cantabria, Colegio Peñalba Valladolid, Colegio Peñamayor Asturias, Colegio Pinoalbar Valladolid, Colegio Torrevelo Cantabria, Colegio Valmayor Gijón, Colegio de Fomento, Colegios Mayores Universitarios, Prelatura Opus Dei, Crisis Opus Dei, Delegación de Valladolid del Opus Dei, Encarnita Ortega Pardo, Escuela Deportiva Niara, Prelatura Opus Dei, Escuela de Hostelería Alcazarén, Prelatura Opus Dei, Ex miembros del Opus Dei, Guarderías Kids Garden, José María Escrivá de Balaguer, Obra corporativas Prelatura del Opus Dei en Valladolid, Opus, Opus Dei, Opus Dei Asturias, Opus Dei Burgos, Opus Dei Castilla y León, Opus Dei España, Opus Dei Gijón, Opus Dei León, Opus Dei Oviedo, Opus Dei Palencia, Opus Dei Salamanca, Opus Dei Santander, Opus Dei Valladolid, Opus Dei Zamora, Opus Libros, Prelatura personal del Opus Dei, Problemas psiquiátricos, Secta, Sectas Destructivas, Ángel Lasheras Presas, Vicario Regional Opus Dei | | Aún no hay comentarios
EL “HUNDIMIENTO” DEL OPUS DEI
Publicado originalmente en OpusLibros.org
Marcus Tank, 5 de julio de 2006
Hasta ahora he enviado sólo un par de escritos a opuslibros, [Los engaños del Opus Dei y La acción fundacional del Opus Dei] extensos, sinceramente muy pensados, porque buscaban comprender qué está sucediendo hoy en el Opus Dei. He recibido algunas comunicaciones de amigos, que conocen mi firma, alabando su acierto, como algunos otros lo han hecho aquí. No sé hasta qué punto esto es o no es un índice del acierto de esos escritos, ni tampoco si es o no reflejo de una aceptación general de sus tesis. Estos días, sin embargo, un buen amigo comentaba el panorama de purificación que la Obra actual tiene por delante y redactaba su diagnóstico, muy desde dentro, para que hiciera con ese texto lo que me pareciese mejor. Y he pensado que lo mejor era titular el escrito con sus propias palabras y, tal cual, enviarlo para su publicación. A mí me ha hecho pensar, porque veo -como él- que no exagera ni le falta razón. Copio sus párrafos:
Es sorprendente que a pesar de la crisis profundísima y de enormes dimensiones que atraviesa el Opus Dei, nadie en la institución haya pronunciado públicamente esa palabra. La Obra envejece y se pierden vocaciones de modo clamoroso, pero nadie habla de crisis. Dicha palabra nunca se ha mencionado en tertulias, ni en medios oficiales. Muy al contrario, se ensalza lo bien que van las cosas por todas partes. Los que van quedando en los centros, se consumen de pena, soledad e infelicidad; muchos se ponen enfermos emocionales y con tratamiento psicológico, pero no hay crisis. La situación me recuerda el “hundimiento” de los regímenes totalitarios: de pronto y sin previo aviso todo se viene abajo, como si se tratase de una avalancha natural.
Sí, hay crisis, todo el mundo lo sabe, hasta los más confiados.
Pero lo peor es que no se trata de una consecuencia de la crisis de religiosidad de la sociedad. El problema es particular del Opus Dei y autoprovocado. Se trata en realidad de una autodestrucción, de un no querer enterarse y poner soluciones a las evidentes patologías. La explicación de este “no enterarse” puedo intuirla aunque no la conozco; desde luego no es por falta de información. Pienso que es consecuencia de la divinización de la institución. Lo divino es incorruptible, indefectible, inmaculado, y no puede tener deficiencias congénitas. Por idéntica razón tampoco puede haberse equivocado el fundador. Estamos ante una fe fanática desvinculada totalmente de la verdad. La verdad no se percibe ni tampoco parece interesar demasiado. La verdad es la gran ausente. La realidad se huye, se escamotea, se oculta dolosamente. Es más, las voces de la verdad son perseguidas sistemática y organizadamente, son tapadas, aisladas. Se cumple a la perfección la intrínseca relación verdad-martirio. En el Opus Dei hay auténticos mártires de la verdad.
La gente que no pertenece a la Obra y es consciente de lo que ocurre, se pregunta con sentido común por qué no se hace una reforma. ¿Reforma? ¡Lejos de nosotros esa palabra! No hay nada que reformar. Pero en el Opus Dei nada es lo que debería ser, o lo que se dijo que era: ni el espíritu, ni su plasmación concreta, ni su desarrollo coherente, ni la figura jurídica. Parece claro que la institución ha perdido totalmente el norte. No sabe qué hacer atrapada en sus propias redes. Nadie con cargos en la misma osa decirle verdades al prelado por miedo a ser apartado de su dignidad. Todos ríen sus ocurrencias, en virtud de la santa unidad, aunque resulten muy inadecuadas. Y así siguen su “andadura sobrenatural” hacia la aniquilación.
Mientras la clase dirigente se polariza en conservar la imagen eclesial de la institución, las fuerzas íntimas del Opus Dei se deshacen. Los numerarios y numerarias subsisten cada vez más desilusionados e infelices en la realidad virtual que les ha tocado vivir. La vida de familia es toda una farsa, una representación teatral donde nadie dice lo que piensa: hay presencia física pero no personal. Los más perspicaces, y en la medida que pueden, funcionan cada vez más al margen del teatro montado. La esterilidad es progresiva. En tales circunstancias, ¿quién puede desear este tipo de existencia para otros?
Visto desde fuera, parece que el edificio mantiene su solidez original, pues la fachada es grande y bien aderezada. Pero el interior se encuentra en franca descomposición cadavérica. Bastantes vecinos oyen gritos, escuchan voces extrañas, y hasta el aire trae un tufillo de muerto que les hace sospechar que algo anormal pasa en la oscuridad de la noche.
Y añado yo: ¡Por favor, que alguien encienda la luz!
Marcus Tank
Agosto 21, 2007 Publicado por opusvalladolid | Asociación Esla León, Asociación Juvenil Arlanza Burgos, Asociación Juvenil Montealegre Oviedo, Asociación Juvenil Oyambre y Dobra, Asociación Peñavera Oviedo, Asociación Tamaral León, Asociación Torreón Segovia, Asociación Universitaria Artes, Club Alcotan Zamora, Club Anciles León, Club Antares Valladolid, Club Arapiles Salamanca, Club Cerroalto Valladolid, Club Deva Gijón, Club Enol Oviedo, Club Ensenada Santander, Club Lendel Palencia, Club Montauca Burgos, Club Naranco Oviedo, Club Niara Valladolid, Club Nieva Avilés, Club Pinar Palencia, Club Prados Valladolid, Club Tempero Valladolid, Club Terral Salamanca, Club Torla Oviedo, Club Trechel Valladolid, Club juvenil Cerroalto, Club juvenil Niara, Club juvenil Prados, Club juvenil Tempero, Club juvenil Trechel, Club universitario Antares, Colegio Alcazarén Valladolid, Prelatura Opus Dei, Colegio Mayor Los Arces, Prelatura Opus Dei, Crisis Opus Dei, Delegación de Valladolid del Opus Dei, Encarnita Ortega Pardo, Escuela Deportiva Niara, Prelatura Opus Dei, Escuela de Hostelería Alcazarén, Prelatura Opus Dei, José María Escrivá de Balaguer, Obra corporativas Prelatura del Opus Dei en Valladolid, Opus, Opus Dei, Opus Dei Asturias, Opus Dei Burgos, Opus Dei Castilla y León, Opus Dei España, Opus Dei Gijón, Opus Dei León, Opus Dei Oviedo, Opus Dei Palencia, Opus Dei Salamanca, Opus Dei Santander, Opus Dei Valladolid, Opus Dei Zamora, Opus Libros, Prelatura personal del Opus Dei, Problemas psiquiátricos, Secta, Sectas Destructivas, Ángel Lasheras Presas, Vicario Regional Opus Dei | | 5 comentarios
Carta de agosto del Prelado del Opus Dei: prostitución del apostolado.-
Publicado orignalmente en OpusLibros.org
Trinity
Señalo a continuación algunas observaciones a la Carta pastoral del Prelado del Opus Dei a los fieles de la Obra en el mes de agosto. En el fondo, todas ellas adolecen de un error común: la utilización -auténtica prostitución- del deber cristiano de vivir con sentido apostólico, para exhortar a buscar personas que se apunten a la Obra, confundiendo el bien de las almas, que es lo que debe presidir toda actuación apostólica, con los intereses institucionales de las autoridades de la Prelatura.
1. Comienza la Carta señalando «que el apostolado de los hijos de Dios ha de ser optimista, lleno de seguridad en la eficacia de la labor» (el subrayado es mío). ¿Se refiere a una eficacia sobrenatural; a que todo empeño apostólico, si está movido por la caridad, siempre es eficaz en orden a la gloria de Dios, y siempre termina haciendo algún bien -no forzosamente el que el apóstol preveía- a las almas -no necesariamente, las inmediatas receptoras del apostolado realizado? Para nada. Aquí se trata de una eficacia empresarial, pragmática. Pues, como explica a continuación, se refiere a que, si se persevera en las iniciativas trazadas por l@s Directores/as, aunque haya un tiempo de sequía vocacional, al final los candidatos acaban llegando. Es lo único que parece interesar. Y explica que así le sucedió al Fundador en los comienzos, en que tuvo grandes dificultades, pero «los frutos de esa siembra no se perdieron; aparte de que ya entonces fueron copiosos, se recogerían con abundancia más adelante, gracias a la espléndida floración de personas escogidas por Dios para servirle en el Opus Dei».
El bien de las almas, su acercamiento a Dios, su felicidad, todo eso no está en el punto de mira del apostolado institucional del Opus Dei. Lo importante es que se hagan de la Obra. Cuestión que, dicho sea de paso, está acabando con esta institución.
Y, por si cupiera duda, un poco más adelante, comentando una frase de Benedicto XVI en la que pide plantear el tema de la vocación a los jóvenes que tengan vida interior, el Prelado indica: «nosotros hemos de plantear esta posibilidad a muchas chicas y a muchos chicos jóvenes, para servir a la Iglesia y a las almas en el Opus Dei, en el celibato o en el matrimonio». O sea, que no se trata de animarles a que se planteen qué vocación les ha dado el Señor, sino de empujarles a que se hagan de la Obra, sin importar lo que Dios pueda querer para cada uno.
2. Me llama la atención la manera de utilizar -prostituir- los textos de la Sagrada Escritura y de de Benedicto XVI: destrozándolos, por usarlos a beneficio de inventario, sin ningún rigor ni respeto.
Me parece inadmisible la ligereza y falta de rigor con que maneja los textos sagrados en el siguiente párrafo, pues trae a colación cuatro citas muy distintas, que saca de su contexto y las empalma para venir a decir que la campaña de captación de Numerari@s está avalada directamente por la Biblia: «Convenzámonos de que el Señor, desde antes de la creación del mundo (cfr. Ef 1, 4), ha elegido a muchas y a muchos para que sean pescadores de hombres (Lc 5, 10), sirviéndole indiviso corde (cfr. 1 Cor 7, 25-30), sin la mediación de un amor humano. Tengamos, pues, como dirigidas a nosotros, aquellas palabras del profeta Jeremías, que nuestro Fundador aplicaba a las circunstancias concretas de cada uno. «He aquí, promete el Señor, que yo enviaré muchos pescadores y pescaré esos peces (Jr 16, 16). Así nos concreta la gran labor: pescar».
Asimismo resulta inaceptable cómo utiliza el siguiente texto del Papa, fijándose en lo que le interesa para su discurso -la llamada a plantear la crisis vocacional a los jóvenes interiormente preparados- e ignorando lo que podría perjudicarle: la delicadeza y respeto a las conciencias con que ha de realizarse esa pastoral: «De manera siempre delicada y respetuosa, pero también clara y valiente, debemos dirigir una peculiar invitación al seguimiento de Jesús a los chicos y chicas que parecen más atraídos y fascinados por la amistad con Él» (Benedicto XVI, Discurso en la inauguración de la asamblea diocesana de Roma, 11-VI-2007. El subrayado es mío).
Ni que decir tiene que la carta vuelve a estar firmada en Pamplona, adonde se trasladó el Prelado después de la audiencia con el Papa en Junio, y lugar de la Clínica Universitaria.
Trinity
Agosto 18, 2007 Publicado por opusvalladolid | Asociación Esla León, Asociación Juvenil Arlanza Burgos, Asociación Juvenil Montealegre Oviedo, Asociación Juvenil Oyambre y Dobra, Asociación Peñavera Oviedo, Asociación Tamaral León, Asociación Torreón Segovia, Asociación Universitaria Artes, Casa de retiros El Rincón Tordesillas, Club Alcotan Zamora, Club Anciles León, Club Antares Valladolid, Club Arapiles Salamanca, Club Cerroalto Valladolid, Club Deva Gijón, Club Enol Oviedo, Club Ensenada Santander, Club Lendel Palencia, Club Montauca Burgos, Club Naranco Oviedo, Club Niara Valladolid, Club Nieva Avilés, Club Pinar Palencia, Club Prados Valladolid, Club Tempero Valladolid, Club Terral Salamanca, Club Torla Oviedo, Club Trechel Valladolid, Club juvenil Cerroalto, Club juvenil Niara, Club juvenil Prados, Club juvenil Tempero, Club juvenil Trechel, Club universitario Antares, Colegio Alcazarén Valladolid, Prelatura Opus Dei, Colegio Mayor Los Arces, Prelatura Opus Dei, Crisis Opus Dei, Delegación de Valladolid del Opus Dei, Escuela Deportiva Niara, Prelatura Opus Dei, Escuela de Hostelería Alcazarén, Prelatura Opus Dei, José María Escrivá de Balaguer, Obra corporativas Prelatura del Opus Dei en Valladolid, Opus, Opus Dei, Opus Dei Asturias, Opus Dei Burgos, Opus Dei Castilla y León, Opus Dei España, Opus Dei Gijón, Opus Dei León, Opus Dei Oviedo, Opus Dei Palencia, Opus Dei Salamanca, Opus Dei Santander, Opus Dei Valladolid, Opus Dei Zamora, Opus Libros, Prelatura personal del Opus Dei, Problemas psiquiátricos, Secta, Sectas Destructivas, Ángel Lasheras Presas, Vicario Regional Opus Dei | | Aún no hay comentarios
LIBRE
"Una vez liberado del trauma que deja el Opus Dei: yo, por mi parte, puedo seguir asegurando que no he llegado a echar de menos ninguno de sus cuidados, de sus charlas, de sus consejos, de sus diálogos, de sus apostolados, nada. Porque era eso precisamente lo que costaba y me repelía por contradictorio". . Antonio Pérez Tenessa, ex Sacerdote numerario, Vicario Regional de la Región de España y Secretario General del Opus Dei.-
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